Geoparques. Fomentan turismo y ciencias

Impulsan el conocimiento y estudio de la tierra bajo una perspectiva educativa y geoturística, mediante un modelo económico sustentable, destacan
Los Prismas Basálticos se originaron por el flujo de lava de la actividad volcánica de hace 2.5 millones de años; su geometría se debe al enfriamiento de la lava al entrar en contacto con un cuerpo de agua. (IRVIN OLIVARES Enviado)
06/10/2017
02:03
Astrid Rivera
Real del Monte, Hidalgo
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Unos prismas basálticos, formaciones geológicas que se fueron desarrollando a capricho en medio de lo que después sería la comarca minera del país, son parte de la biodiversidad y la arquitectura colonial en Hidalgo que hacen de este geoparque uno de los más atractivos de México por su potencial económico sustentable, a través de la investigación científica y el turismo.

El 5 de mayo de este año, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) otorgó la denominación de “geoparques mundiales” a la Comarca Minera de Hidalgo y a la Mixteca Alta de Oaxaca, esta designación implica conservar la riqueza geológica natural de estos sitios.

El principal reto que enfrenta este geoparque, advierten especialistas, es conciliar las actividades humanas como la ganadería, con la preservación de los recursos naturales que habitan en la Comarca Minera.

Claudia Moreno Ortega, integrante del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) señala que hacen falta normas para desarrollar el turismo sustentable y regular la ganadería para que no se realice pastoreo en áreas del bosque.

La Comarca Minera abarca nueve municipios: Pachuca, Mineral de la Reforma, Epazoyucan, Singuilucan, Mineral del Monte, Mineral de El Chico, Atotonilco el Grande, Omitlán y Huasca, y cuenta con una superficie de dos mil kilómetros cuadrados.

Es el geoparque con mayor tradición minera y el más poblado del mundo, con 400 mil habitantes.

EL UNIVERSAL realizó un recorrido por algunos de los puntos más relevantes que conforman esta comarca.

La primera parada fue en Real del Monte, donde el olor a paste y pan de pulque impregna las calles adoquinadas de este pueblo fundado por mineros ingleses, cuya influencia aún se percibe en las fachadas de las casas pintadas de amarillo, azul y rosa, así como en las chimeneas de las minas que forman parte del legado histórico que se busca preservar.

Reconocimiento de la UNESCO

Sentado en la plaza principal de Real del Monte, Marius Cruz Cardona, geólogo de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), explica que un geoparque es un reconocimiento que hace la UNESCO a un territorio, a la población que vive en él por su patrimonio geológico, lo cual implica las relaciones del hombre con los recursos naturales, así como las relaciones culturales que se desarrollan en ese sitio.

“El geoparque fomenta el conocimiento de las ciencias de la tierra bajo una perspectiva educativa y geoturística mediante un turismo sustentable, eso hace que una de las directrices que tiene que seguir un geoparque es la promoción de un desarrollo, de una economía sustentable, que las comunidades que lo habitan tengan conciencia del patrimonio geológico, que no olviden que cualquier actividad económica que se desarrolle tiene que ser sustentable”, dijo.

La importancia de esta región de Hidalgo se debe a su tradición minera, la cual data desde hace 500 años, cuando los ingleses comenzaron a explotar los recursos minerales de esta región, en especial la plata, actividad que generó el desarrollo de Real del Monte, uno de los sitios que conforman la Comarca Minera, el cual vive actualmente de esa herencia industrial minera.

“Se desarrolló a partir de la llegada de mineros e ingenieros ingleses, sobre todo la zona de Cornwall, ellos fueron los que dejaron el futbol, el paste, ciertas tradiciones inglesas que se mezclaron con la tradición autóctona de Hidalgo”.

Cruz Cardona comenta que en los nueve municipios que conforman la Comarca Minera se desarrollaron muchas actividades relacionadas con los recursos geológicos tanto a nivel turístico, como los tours que se hacen en los Prismas Basálticos en Huasca de Ocampo, así como las visitas a museos, como el de Minería en Pachuca, que alberga el archivo histórico más importante de esa actividad en México, o el de Medicina Laboral, en el que se muestran las enfermedades derivadas de esta actividad industrial. Este “es un pueblo que ha intentado mantener la arquitectura minera con muchísima influencia de Inglaterra”, detalla.

El legado histórico de la Comarca Minera

El legado histórico que guarda la Comarca Minera debe ser conocido por su población para que puedan apreciar su riqueza tanto cultural como natural, por lo que la parte pedagógica que implica este geoparque genera conocimiento que nutre la formación en la especialidad de Ciencias de la Tierra, que se imparte desde la educación básica hasta el nivel superior, plantea.

“La importancia de un geoparque es poder generar una economía sustentable basada en el geoturismo, que implica una difusión de lo que son las Ciencias de la Tierra. Nosotros podemos explicar la historia de la tierra, cómo se forma un volcán, concientizar a la gente de los riesgos geológicos, de los desprendimientos”.

La iniciativa para que la Comarca Minera obtuviera la denominación de Geoparque por parte de la UNESCO fue iniciada por el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en colaboración directa con la Secretaría de Turismo de Hidalgo; sin embargo, catedráticos de la UAEH contribuyeron en el proyecto aportando su experiencia en la investigación en materia de Ciencias de la Tierra en la región.

El siguiente punto a visitar son los Prismas Basálticos, originados por el flujo de lava de la actividad volcánica de hace 2.5 millones de años; su geometría se debe al enfriamiento de la lava al entrar en contacto con un cuerpo de agua, algunas columnas alcanzan hasta los 40 metros de altura, un prisma puede tener cinco o seis caras, aunque varía según las fracturas formadas por el enfriamiento.

Hoy en día, los prismas son cubiertos por el velo de agua que cae en forma de cascada, son el fondo para las fotografías en las que posan los turistas, el escenario que se observan desde las alturas al ser atravesados por las tirolesas y el paisaje que huéspedes de las cabañas instaladas en el área admiran al amanecer.

Frente a una pequeña cascada formada por el escurrimiento de agua sobre los prismas, Claudia Moreno Ortega, integrante del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), explica que la Comarca Minera es una zona topográficamente muy compleja, que posee un rango de altura que va desde los mil 200 hasta los tres mil 200 metros sobre el nivel del mar, donde se alberga una gran cantidad de especies tanto de climas cálidos como fríos.

En esta región coexisten zorras, cacomixtles, venados cola blanca, murciélagos que habitan las minas abandonadas, así como abetos, pinos, encinos y cipreses que enmarcan los diferentes paisajes de la comarca.

“Lo que nos hace excepcionales como territorio es el alto cambio que se da de un lugar a otro entre Pachuca, que es un matorral árido, semidesértico, a la transformación que das cuando vas subiendo hacia los bosques de huasca, que son de pino y encino, todo un recorrido que haces por el estado de Hidalgo en el que puedes encontrar muchos tipos de ecosistema, tenemos casi todos, menos los costeros, en un territorio muy pequeño”.

La Comarca Minera enfrenta retos en materia de conservación de la biodiversidad que alberga, al tratar de conciliar la preservación de este patrimonio geológico y biológico con las actividades económicas para alcanzar un desarrollo sostenible, por lo que se deben entender las dinámicas sociales que involucran el pastoreo de ganado ovino y caprino en los bosques, para desarrollar esquemas que promuevan la diversidad cultural y al mismo tiempo el cuidado del medio ambiente, señala la especialista.

La última escala en el recorrido es el Mirador El León, desde el cual se tiene una vista panorámica en la que los tonos verdosos de los árboles van cambiando según la altitud y que a lo lejos pareciera que forman franjas de colores; desde una altura de mil 992 metros sobre el nivel del mar se admiran las formaciones rocosas modeladas a través de millones de años por la corriente del río San Sebastián.

En este punto se encuentra el límite de la Sierra Madre Oriental y el Eje Volcánico Transmexicano. Hacia el horizonte sólo se ve la vegetación que abraza a la ciudad minera.

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