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Desastres Naturales, Cambio Climático y Crisis Alimentaria

¿Sabías que cada año se desperdician 300 millones de toneladas de alimentos? Esa cantidad de comida podría ayudar a alimentar a 900 millones de personas que están con hambre en el mundo. Cada día, más de diez mil personas mueren de hambre en el planeta y hay millones con graves niveles de desnutrición, sobre todo niños.
28/09/2017
09:18
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Como cada día me levanté temprano, tomé un baño, me arreglé y tomé un café y una manzana a manera de desayuno. Como cada día, se me hizo tarde para comer, pero comí bien y sin prisas. Como cada noche saqué a mi perro a pasear y al regreso cené y le di de cenar un buen plato de croquetas con pedacitos de jamón. ¿Los aburro?

Comer, para quienes tenemos la fortuna de hacerlo todos los días, no representa ningún interés, no es algo que suelas contar con lujo de detalle y a veces, pocas espero, nos damos incluso el lujo de desperdiciar ¿miento?

Luego de los eventos del pasado 19 de septiembre en México, la generosidad de la gente se ha hecho presente. El mismo día, muchos super mercados y tiendas tenían vacíos sus anaqueles pues la gente se volcó a comprar víveres para ayudar a quienes, sabían, lo habían perdido todo, la comida incluida. 

En Puerto Rico, luego del paso del huracán María, las cosas pintan muy mal. Los cultivos quedaron arruinados y la tierra destruida. No hay alimentos en las tiendas, no hay combustible suficiente, no hay electricidad y el país está casi inhabitable. 

Mis ojos han tenido la fortuna de ver el cielo plagado de estrellas desde muy distintas latitudes y he visto tan de cerca la capacidad que tenemos los seres humanos para dividirnos, pelear y destruir. Pero la mayor parte de las veces he encontrado gestos que me hacen recuperar la esperanza.

Justo estaba recordando un episodio que viví en Zagura, una población marroquí que está casi en pleno desierto del Sahara. Caminando por una calle ancha vislumbré dos pequeños pies al aire cuyo dueño se hallaba en la imperiosa tarea de urgar las bolsas de basura en busca de algo que comer. Salió de entre las bolsas de basura y me miró, primero asustado, luego, cuando tomó un poco de confianza achispó los ojos, fue hacia la esquina y volvió corriendo 

En sus manitas traía el alma de un balón de futbol. Desinflado como estaba me lo ofreció. Yo lo tomé con un poco de desconfianza (solo un poco) mirando de reojo las sustancias pegajosas que tenía adheridas. El pequeño comenzó a reír a carcajadas y luego me hizo la seña para que lo pusiera en el piso... quería jugar conmigo... jugamos un rato y al final cuando yo hice la seña de despedirme de él, me detuvo, metió su manita en la bolsa rota de su pantalón y sacó las pocas migajas que le quedaban de una galleta, eran para mi. 

¿Sabías que cada año se desperdician 300 millones de toneladas de alimentos? Esa cantidad de comida podría ayudar a alimentar a 900 millones de personas que están con hambre en el mundo. Cada día, más de diez mil personas mueren de hambre en el planeta y hay millones con graves niveles de desnutrición, sobre todo niños.

La crisis ambiental está íntimamente relacionada con la crisis de alimentos: inundaciones y severas seguías han destruido la tierra y la capacidad de producirlos. Pasarán años para que muchos se recuperen como en Puerto Rico o Cuba. 

Tengo muchos recuerdos de aquel viaje por el desierto, donde entendí el trasfondo político detrás de la ocupación del territorio saharahui, su cultura y su religión, pero sin lugar a dudas el recuerdo que más veces viene a mi mente cuando vuelvo sobre mis pasos hasta Marruecos en 2003 es el de este pequeño que es la mejor muestra de que el egoísmo, el racismo, la división de clases y demás exclusiones sociales las han creado otros, no son innatas al ser humano... y eso me da esperanza. 

El 19 de septiembre México despertó, ojalá ese despertar perdure y se traslade no sólo a la emergencia sino al día con día, a nuestros hábitos alimenticios, a dejar de consumir, especialmente plásticos, a dejar de contaminar.  He contado este episodio de mi vida en otras ocasiones y cada vez que lo hago mis ojos se anegan y la sonrisa fluye a mis labios sin esfuerzo. Antes solía sentirme culpable por no haber podido hacer algo más por el, pero con el tiempo me di cuenta de que la única cosa que realmente podía ayudarlo a él y a todos los muchos niños, mujeres y hombres que en el mundo padecen hambre: crear conciencia.

De Mundo a Mundo, un blog para contar realidades de aquí y de allá. Un espacio para comentar, debatir y construir sobre nuestro México hasta el fin del mundo. Ideas de la actualidad internacional y,...

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