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| Confeccionan bellezas para lucir ‘perfectas’ |
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REDACCIÓN
El Universal Domingo 20 de julio de 2008 |
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Lupita Jones, la única Miss Universo que ha tenido México, admite que a las jóvenes aspirantes a reinas les hacen “ajustes” para no enviarlas “desarmadas” a competir
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En México existe belleza femenina, pero también se puede esculpir. A 15 años de haberse formado Nuestra Belleza México (NBM), las cirugías plásticas son algo común, las clases para preparar a las concursantes son imperativos y las participantes en Miss Universo y Miss Mundo cada vez logran mejores puestos, explica Lupita Jones, directora del concurso en nuestro país. Antes fue Señorita México, pero fue sustituida por NBM (propiedad de Televisa) por una aparente falta de transparencia en las ediciones de 1992 y 1993. Ahora, el concurso para elegir a las más bellas del país goza de un sólido presupuesto, de patrocinios y del apoyo de los gobiernos estatales, quienes ven en sus representantes de belleza, una imagen que atrae al turismo. Belleza en formación María Guadalupe Jones Garay, o Lupita Jones, es la única Miss Universo que ha tenido México, y también la única de las ganadoras del concurso que está directamente implicada en la preparación de nuevas concursantes de su país. Entre sus tareas está el preparar a las jóvenes que participarán para ganar ya sea el título de Nuestra Belleza México o Nuestra Belleza Mundo. Después, con las que resultan victoriosas, se realiza una etapa de preparación en diversos campos para que compitan a nivel internacional. Bajo su dirección, las jóvenes reciben una “preparación intensiva”, reconoce Jones, y agrega que es algo que ella no tuvo con Señorita México. “Si es necesario se les instruye en etiqueta y protocolo y hay una sicóloga que les da terapias particulares”. Este año, por primera vez, integraron un curso sobre motivación y autoestima que hasta Jones toma. “Entre otras actividades, las chicas han visitado a niñas maltratadas y a mujeres en el reclusorio. Estas mecánicas de trabajo social les sirve para conocer situaciones que en su vida se hubieran imaginado”. Una arregladita ¿Y las cirugías plásticas? Lo que se tenga que hacer para ganar, se hace. Jones no tiene empacho en hablar sobre los “ajustes” que se hacen en las jóvenes, y acepta que todo es en beneficio de la seguridad de las participantes que van a Miss Universo y Miss Mundo. “Yo no voy a mandar a mis niñas a la guerra sin fusil. Si llegan (a los concursos internacionales) chicas operadas hasta de los dientes, como una brasileña que llevaba un año diciendo que tenía 17 operaciones en su cuerpo, y mi niña dice ‘ay, como que me falta un poco de busto’, ¡pues se lo pongo!, si me dice ‘no me gusta mucho mi nariz’, ¡pues se la voy a arreglar!, no pasa nada y es válido”, dijo la directora de Nuestra Belleza. Lupita Jones lleva una relación cordial con Sousa, el llamado “zar de la belleza venezolana”. En los últimos dos meses, ambos han participado en Nuestra Belleza Latina en Miami, y la mexicana acepta que él es muy reconocido por su trabajo. “Osmel Sousa no tiene empacho en decir ‘yo las hago completas’ y yo creo que en cuanto a eso, todos hacemos lo mismo”, dijo Jones. Y aunque haya permisividad en cuanto al aumento de busto o mejoras en el rostro, hay restricciones. “Hay excesos a los que no pretendo llegar. Aquí sólo se arreglan cosas que no se solucionan con ejercicio y buena nutrición. No creo que la liposucción sea el mejor camino; he comprobado que el ejercicio y una buena dieta, te dejan el cuerpo como quieres”. ¿Quiere ser reina de belleza? Pues primero hay que tener madera para trabajar, apunta Lupita Jones. “Esto no es un cuento de hadas, es una oportunidad en donde tenemos las posibilidades de ayudarlas a sacar adelante las mejores cualidades. “No hay que perder de vista que esto es un concurso de belleza y para participar en él tienen que cumplir con ciertos requisitos porque la intención es que vayan a concursar a nivel internacional, con las mujeres más bellas de todo el mundo”. Una joven que quiera participar en el certamen nacional debe ser mujer, tener entre 18 y 23 años, medir más de 1.68 metros (sin zapatos, aclaran), escolaridad mínima de bachillerato, saber inglés básico, ser soltera, no haber sido madre, ni casada y no estar embarazada, gozar de buena salud y poseer belleza destacada de rostro y cuerpo. Además, una concursante con futuro la describe la proyección escénica, la actitud positiva, la destreza en pasarela y la facilidad de palabra.
Hace 15 años Hasta ahora, Lupita Jones conserva un lugar único entre las reinas de belleza de México. Aunque en su oficina de Televisa San Ángel hay decenas de fotos de concursantes famosas, ninguna tiene la banda blanca con la leyenda “Miss Universe”. Antes de empezar a hablar sobre su trabajo, Jones se muestra un tanto distante y fría, pero una vez entrada en el tema, las palabras de un discurso muy estudiado fluyen y la convivencia se vuelve cálida. Si le preguntan sobre Señorita México, los comentarios no son alentadores. Los puntos negativos que resalta son su preparación en 1990 y el antecedente que dejó al concurso que ahora ella dirige. “Cuando empecé este reto de organizar el concurso de belleza en México, me encontré con una situación muy adversa, la opinión pública hacia estos eventos no es muy positiva. “Había demasiado desprestigio, se hablaba de malos manejos, que el concurso estaba vendido, que se les trataba mal a las concursantes, etcétera. No había confianza ni de los padres ni de las chicas”, recuerda. Ella entregó la corona de Miss Universo en 1992, y a petición de la ahora organización del magnate Donald Trump, se hizo cargo del concurso en México. “A principios de 1994 me dijeron que querían que yo encabezara el concurso, les dije que sí. Hablé con Emilio Azcárraga Milmo y se lo planteé. Le dije ‘qué onda, vamos a hacer un nuevo concurso, tengo la licencia de Miss Universo’, y me dijo ‘¡bah!’ ¿cómo la vas a tener?’ y le respondí ‘¿y por qué no?’, y no me creía porque en años anteriores había buscado tener la licencia y no la había conseguido. “A partir de eso, me puse de acuerdo con Emilio, su hijo, y empezamos a formar todo. En varias pláticas que tuve con don Emilio, me dijo que yo tenía que mantener una imagen limpia y transparente en el concurso, que fuera algo diferente a lo que se había visto”, siguió Jones. La propuesta de la bajacaliforniana iba desde cambiar el nombre, la imagen, el formato y los procesos de selección. Ahora, no es obligatorio que haya una representante por cada estado, y puede haber más de una participante por entidad o ninguna. Esto, explica NBM, es porque es un concurso de mujeres bellas, no de estados, y su objetivo final es encontrar a la joven que reúna los requisitos para competir a nivel internacional y ganar. Este cambio es uno de los que más críticas le han dado a Jones, pero ella asegura que “Nuestra Belleza ha logrado en 15 años, lo que Señorita México no logró en 40”. ¿NMB es un negocio?, “sí, es un negocio donde no perdemos de vista que el corazón de todo son las chavas, esto no quiere decir que no se les va a atender o a dar lo necesario para salir adelante con sus responsabilidades, que fue lo que pasó conmigo en Señorita México, que no había apoyo. Todo lo busqué mi cuenta”.
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