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| Populismo, retroceso para la izquierda |
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El Universal Domingo 04 de mayo de 2008 |
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Retrocedió la construcción de una izquierda moderna y progresista en México, al adoptar las prácticas de un populismo alejado de las verdaderas luchas populares, durante el periodo de 2000 al 2006, asegura el ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari en La Década Perdida. El ex mandatario de México ocupa un capítulo en su libro para estudiar el populismo y plantear si éste es una alternativa de progreso popular, lo cual descarta, al considerar esta tendencia como una expresión demagógica. Explica el surgimiento del populismo, como una respuesta a la década de resultados fallidos del neoliberalismo, en la que cundió el desánimo entre la población por la falta de progreso, seguridad, justicia. Surgió la alternativa de “acción dominante y omnipresente del Estado”, en el gobierno de la ciudad de México, que incurrió en el abuso de esta práctica en los campos económicos, políticos y sociales. El populismo mexicano, al inicio del siglo XXI, “aspira al poder desde el poder”, y en esa condición sus actores políticos rechazan la esencia de sus acciones y se dicen de izquierda. Carlos Salinas de Gortari dedica una de las dos partes de su libro La Década Perdida, a la revisión de los abusos desde el Estado. La investigación lo lleva a destacar que el grupo de dirigentes políticos que se apuntaló en el poder de la ciudad de México, entre 2000 y 2006, se formó en el populismo de los años setentas. El populismo fue determinante en la ideología del PRI y sus ideas de estatismo, corporativismo, control vertical de los movimientos populares, aclara Salinas. Para los populistas, la política era un medio de compra-venta de favores, de protección a favorecidos de la industria local, en un esquema de regulaciones excesivas, que favorecía pactos de grupos. En la época de los 70, los populistas se apropiaron de las decisiones públicas, por medio de componendas privadas, y se vendían a intereses particulares, relata Salinas de Gortari, al detallar las formas de control de la nomenklatura. En lo político, los populistas imponían la “democracia” desde el Estado, al promover liderazgos de caudillos y caciques. Para ellos, la justicia se alcanzaba mediante un estado grande y con acciones paternalistas. El pueblo era objeto y no sujeto del cambio. Ellos decidían qué y a quiénes dar.
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