"Vengan a ayudar, hay mucha gente que lo necesita"

A paso lento, Rosita lleva a un centro de acopio todo lo que puede recolectar
Pese a sus carencias, Rosita tiene disposición de cooperar y pide a la gente que ayude a los damnificados por el temblor, pues dice que "hay frío, hay hambre". FOTO: MARÍA DE JESÚS PETERS. EL UNIVERSAL
29/09/2017
02:02
San Cristóbal de las Casas
María de Jesús Peters
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Con paso lento, la humilde mujer de pelo blanco llegó hasta uno de los centros de acopio, se paró frente a una mesa y de su rebozo raído color rosa bajó una bolsa y extrajo su aportación: cinco rebozos para que los damnificados se cubran del frío, dijo.

Rosita no recuerda su edad, pero de acuerdo con su credencial de elector tiene 78 años.

—¿Qué ropa trajo, doña Rosita?

—Chaleco, suéter... Quería traer más, pero no me bajó el muchacho —dice con voz clara—. Si Dios quiere, voy a traer más… hay frío, hay hambre, eso es lo que pasa. Pero la gente que venga a ayudar, aunque sea un poquito, algo... no dije que un montón, siquiera algo...

La mujer insiste en pedir a las personas que donen para los damnificados del sismo. “Que le vengan a dejar a las personas, no sólo yo. Que les duela el corazón. Hermanos, hermanas, niños y niñas (nos) necesitan, quieren ropa”, exhorta doña Rosita.

Todos los días recorre mercados, negocios de comida, casas y calles de esta ciudad en busca de que alguna persona le regale comida y algunas monedas que le permitan pagar 350 pesos mensuales del pequeño cuarto donde vive. Sabe que su nombre verdadero es Catalina Vázquez Pale, pero el padre de su pueblo, Huixtan, la llamó Rosita y así se le quedó. Tuvo seis hermanos, pero sólo vive su hermana Lucía. “No tengo nada, sólo tengo a Dios que me cuida”.

Desde el pasado fin de semana Rosita va con su paso lento a los centros de acopio a llevar ayuda, de lo que le regalan. Camina sin bastón, no usa lentes, pero, dice, ya no puede trabajar como lo hacía antes en el servicio doméstico.

Su muestra de amor y solidaridad fue capturada en un video que se viralizó, por lo que decenas de personas se ofrecieron a apoyarla.

Iván Zárate Cortés, quien dio a conocer el caso de la abuelita a través de las redes sociales, fue acusado de querer lucrar con ella, ya que abrió una cuenta bancaria para recibir donaciones.

En conferencia, Zárate Cortés explicó que sí abrió la cuenta a nombre de Catalina Vázquez Pale, pero fue para que ella recibiera ayuda económica, ya que muchas personas lo contactaron a él para preguntar cómo podían ayudarla.

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