Su hogar quedó en ruinas, pero agradecen el milagro de sobrevivir

Dos hermanos rogaron que su familia estuviera ilesa tras el temblor del 19-S
Griselda y Brandon Cortés dicen que lo más difícil en su camino a La Villa fue el clima, puesto que las temperaturas bajas hacían más difícil su camino. (BERENICE FREGOSO. EL UNIVERSAL)
12/12/2017
04:01
Perla Miranda
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E l 19 de septiembre Griselda y Brandon vieron el patrimonio de su familia en ruinas. Ambos trabajaban cuando ocurrió el sismo de magnitud 7.1. Al llegar a casa, observaron la destrucción y rogaron porque su mamá y sobrinos estuvieran a salvo, los hermanos se encomendaron a la Virgen de Guadalupe y minutos después se encontraron con sus familiares. La Morenita les había hecho el milagro.

Los Cortés Castro viven en Axochiapan, Morelos, entidad que resultó con severos daños tras el sismo. Su antigua casa, de tres pisos, quedó derruida, ni las bardas que resguardaban el patio soportaron el terremoto.

La joven de 20 años llegó en busca de su mamá, en el camino se encontró con su hermano mayor, Brandon. No daban con su hogar, creyeron que se habían perdido, pero no, la casa en la que vivieron desde su nacimiento se había convertido en escombros.

Ambos se abrazaron y pidieron a la Guadalupana que su mamá y sobrinos, quienes estaban en casa, estuvieran a salvo y que el tiempo les hubiera alcanzado para salir de la vivienda.

Así fue. La Morena del Tepeyac les hizo el milagro, la señora Carmen, su nuera y dos sobrinos alcanzaron a salir, se resguardaron en calles vecinas porque tenían miedo de que les cayera encima un poste de luz u otra casa.

Griselda tiene tres años visitando a la Virgen en su día, desde su casa sale en una carrera de relevos. Siempre había pedido trabajo, salud y amor, pero este año más que pedir viene para agradecer que su familia sobrevivió el movimiento de la Tierra.

A ella se unió su hermano de 21 años, quien aprovechó para conocer la Basílica y dar gracias, porque el sismo sólo terminó con su patrimonio y no con su vida y la de sus seres queridos.

El viaje de los más pequeños de la familia Cortés duró poco más de 15 horas y lo más difícil en su camino, cuentan, fue el clima, puesto que las temperaturas bajas no cedieron y hacían más difícil su carrera.

Su entrada a la Basílica fue el domingo, casi a las ocho de la noche. Ya estaba oscuro, pero el mar de gente que al igual que ellos buscaba festejar a la Virgen de Guadalupe los hizo sentirse seguros.

El regreso a Morelos también será a pie, pero Griselda y Brandon aseguran que no están cansados, que la Virgencita les da la fuerza y ánimo para llegar con bien a su hogar, el cual, al igual que el país, está en reconstrucción.

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