Primera mexicana en misión de paz en Colombia

La teniente de navío Cecilia Azucena Sáenz es la primera mujer del país en participar como observadora militar en las misiones de pacificación de la ONU en Colombia
La teniente se instaló en un campamento sin electricidad en la zona selvática del departamento de Caquetá, donde convivió con un grupo de al menos 15 personas de distintas nacionalidades. (CORTESÍA)
25/01/2018
03:30
Ricardo Moya
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Hace 17 años, Cecilia Azucena Sáenz tomó la decisión de vida que la llevaría a ser la primera mexicana en participar como observadora militar en misiones de paz promovidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): enlistarse en las filas de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) para estudiar enfermería.

Su interés en la paz la llevó a las entrañas de un país como Colombia, a participar en el proceso de pacificación entre el gobierno de aquel país y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Originaria de Salamanca, Guanajuato, aunque por razones personales fue en el estado de Tamaulipas en donde comenzó su carrera en la Escuela de Enfermería Naval, sabía que ese era el camino para desarrollarse profesionalmente.

Además de haber terminado la licenciatura en Enfermería, a lo largo del tiempo que ha permanecido en la Marina se ha especializado en urgenciología, en atención hospitalaria y prehospitalaria, y en enfermería táctica, mejor conocida como medicina del combate, además de haber tomado un curso de buceo, otro de paracaidismo y perfeccionado su inglés.

A raíz de que las Fuerzas Armadas mexicanas, incluida la Semar, retomaron su participación en actividades internacionales para posicionar a México como un actor con responsabilidad global, Cecilia Azucena, ahora como teniente de navío del Servicio de Sanidad Naval, comenzó a interesarse en participar en esas actividades.

“Relativamente es nueva la participación de México en estas operaciones de paz, se retomó a partir de 2015 y sí, desde que salieron las operaciones de paz se empezó a desplegar el personal; me interesaba bastante y solicité participar”, aseguró.

Decidió responder a la convocatoria para ser observador militar en Colombia y, al igual que varios de sus compañeros, realizó una serie de evaluaciones en las que puso a prueba todos los conocimientos que había adquirido, además de realizar diversas pruebas físicas y sicológicas, según recordó.

Para ella, como para muchas de sus compañeras, no hubo restricciones para participar en ese proceso de selección, porque eso forma parte de los programas que tiene la Semar como institución en los que se promueve la equidad de género y se permite que todos participen en igualdad de condiciones.

Ella fue la única mujer seleccionada de los nueve elementos de la Marina que se trasladarían a Sudamérica para permanecer durante 2017 y observar cómo se da el proceso de pacificación entre el gobierno, el pueblo y las FARC.