Los católicos en el país celebran hoy jueves de Corpus Christi , Día de los Manueles o de las Mulitas, el cual se celebra cada año 60 días después del domingo de resurrección de Jesucristo.

Durante este día se acostumbra vestir a los niños de indígenas y llevarlos a bendecir a las iglesias, además de regalar figuras de mulas de barro, palma o de cualquier otro material.

De acuerdo con Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México, después de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II la fiesta de Corpus Christi se llama: Fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, y se celebra el jueves siguiente a la octava de Pentecostés.

Los orígenes de esta fiesta se remontan al siglo XI cuando Berengario de Tours negó la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Esta doctrina herética, semejante a las de los evangélicos de hoy, fue condenada oficialmente por el Papa Gregorio VII en 1079, y entonces la Iglesia de dio cuenta de la necesidad de fomentar el culto a la presencia de Cristo en la Eucaristía. Fue entonces que se formuló el mandamiento de comulgar por lo menos una vez al año, por Pascua Florida.

El Obispo de Lieja, hoy Alemania, introdujo en 1246 la fiesta del Corpus Christi en su diócesis. El papa Urbano IV, en 1264, estableció la fiesta para toda la Iglesia. La procesión de Corpus se originó en Colonia en 1279, y después se acostumbró en la Iglesia Universal.

Es el Día de los Manueles porque es una palabra hebrea que significa “Dios con nosotros”, y ¿qué nombre más apropiado para Jesús, presente en el Pan y en el Vino consagrados.

Corpus es la fiesta de Manuel, Dios con nosotros, Dios que está en espera de que acudamos a recibirlo para estar con nosotros. Por eso en este día se celebra a los que llevan el nombre de Manuel.

La Fiesta del Corpus Christi fue bien recibida en nuestra patria, y revestida con el colorido de la religiosidad popular.

Los niños se visten con ropa de manta, ellos con su calzón y su camisola y ellas con su huipil (blusa) y su chincuete (falda), ambos con guaraches y huacales llenos de frutas y golosinas.

Porque los pobladores acostumbraban acudir a esta fiesta con sus trajes típicos y con sus mulitas adornadas y cargadas de mercaderías que vendían en la inevitable feria común a todas las fiestas.

Hoy también se conoce como el Día de las Mulas , al parecer por la cantidad de mulas en las que los indígenas bajaban a la ciudad para vender sus mercancías.

Por eso se compran y regalan mulitas hechas de barro, de palma o de algún otro material que se venden a la salida de los templos.

Aunque también el nombre puede venir de un ejemplo eucarístico que contaban los franciscanos de una anécdota de la vida de san Antonio de Padua: el Santo logró convertir del judaísmo a Guyaldo que aceptó en todo su nueva religión, menos en lo de la presencia de Cristo en la Eucaristía.

ahc

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