¿Por qué no es tan buena idea comer en la calle?

Las enfermedades parasitarias del aparato digestivo son de las más frecuentes entre la población mexicana, debido, entre otras causas, al fecalismo al aire libre, resalta un estudio de la UNAM
¿Por qué no es tan buena idea comer en la calle?
Foto: Archivo/EL UNIVERSAL
07/02/2018
18:48
Redacción
México
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Ingerir alimentos en la calle representa un gran riesgo. Pese a que para muchos es algo obvio, hay quienes a pesar de saberlo lo hacen y en alguna ocasión pueden consumir algún tipo de comida contaminada por Taenia solium (solitaria), gusano que produce la cisticercosis.

Una vez en el estómago, los microscópicos huevecillos producidos por la solitaria, se liberan de una capa protectora para atravesar la pared intestinal y llegar al torrente sanguíneo para tomar como destino final el cerebro. Ya ahí, tardan unos dos meses en llegar a ser una larva para después formarse ya la cisticercosis.

Estudios de la Facultad de Medicina de la UNAM, señalan que la cisticercosis no proviene directamente de la carne de puerco, ni esta es el generador del parásito, el foco de infección se ubica en materia fecal y puede llegar a pasarse a otro alimento o en el porcino.

Como un caso de los que analizaron especialistas de la Universidad Nacional, del agua contaminada obtenida de una cubeta de un puesto de tacos en la cual no sólo lavaban los platos, sino que también el cilantro que utilizaban. Y cerca de ahí era frecuente que hubiera heces fecales.

Un análisis del Laboratorio de Parasitología del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM, resalta que las enfermedades parasitarias del aparato digestivo son de las más frecuentes entre la población mexicana, debido, entre otras causas, al fecalismo al aire libre.

Explica que las materias fecales frecuentemente van acompañadas de agentes infecciosos como quistes, larvas o huevos de parásitos, los cuales pasan fácilmente de una persona a otra.

Indica, en algunos lugares del país, en especial en las zonas neotropicales, entre 80 y 100% de la población es afectada por uno o más parásitos.

Información de la Secretaría de Salud, precisa que sobre los síntomas de la cisticercosis, dependen del lugar donde se encuentren los cisticercos en el cuerpo.

Por ejemplo, en los músculos: no causan síntomas, aunque es posible que se sientan protuberancias debajo de la piel; en el cerebro produce convulsiones o síntomas similares a los de tumor cerebral; en el corazón, un ritmo cardiaco anormal o insuficiencia cardiaca y en los ojos, disminución o pérdida de la capacidad visual.

El tratamiento para esta enfermedad consiste en medicamentos para eliminar los parásitos y/o antiinflamatorios para disminuir la hinchazón.

La Secretaría de Salud recuerda que si tienes algún síntoma de cisticercosis debes de consultar a tu médico.

Sobre este tema, la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, subraya que se debe eliminar el mito de que la carne de puerco no es, en sí, causante de cisticircosis.

Según un estudio de esa facultad, se ha demostrado científicamente que la grasa de cerdo es mejor en comparación con la de otros animales (res, cordero, cabra y aves), puesto que es la más insaturada y, por lo tanto, la más benéfica para el organismo, porque no aumenta los niveles de colesterol malo, enfatizó.

Además, si se comparan las propiedades nutricionales, es equiparable a la de cordero, ave y bovino. Todas son una fuente significativa de proteína, aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales; existen estudios que ofrecen evidencia de que con 100 gramos de carne al día se consigue el aporte necesario de estos nutrimentos, destaca.

Enfatiza que es un mito creer que la carne de puerco por sí sola transmite cisticercosis. “No es cierto, porque para ello tendría que estar contaminada con materia fecal que contenga huevos de solitaria, y es poco probable si se compra en establecimientos donde hay refrigeración, está empacada y proviene de rastros TIF.

“Tampoco hay sustento científico para prohibir la carne de cerdo a enfermos, niños o adultos mayores; cualquiera puede consumirla sin riesgo porque cumple con las normas de calidad necesarias”, concluye el estudio.

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