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El sábado 17 de mayo, Andrea Odaly López Ávila, de 16 años, tenía planeado preparar la comida para su familia. Salió de su casa en la colonia Santa María Aztahuacán, Iztapalapa, a las 11:00 horas para comprar lo necesario, pero desde entonces no ha regresado a casa.

Las pistas sobre su paradero son escasas porque Andrea no tenía relación sentimental con nadie, no acostumbraba salir sin permiso y el único cambio reciente fue una ligera disminución en sus calificaciones.

Su papá, Andrés López Rivera, ya recorrió los hospitales de la zona y llama constantemente a Locatel para hacer un rastreo general.

Hasta ahora la familia se resiste a acudir al Instituto de Ciencias Forenses (Incifo) a buscarla entre los muertos en calidad de desconocidos.

“Yo creo que sí voy a tener que ir a buscarla allá, ¿verdad? No había querido ir porque… es que no quiero pensar en eso… en que puede estar muerta”, comentó.

Andrea había sido castigada días antes sin celular porque no entró a una clase en el CCH Oriente, donde estudiaba, una medida que su papá no ha dejado de lamentar.

Una vecina de la familia afirmó haber visto a Andrea el sábado aproximadamente a las 13:00 horas con un joven moreno de cabello liso, de aproximadamente 17 o 18 años, a quien nunca había visto.

En su perfil de Facebook su última conexión era del 29 de abril pasado, pero ayer a las 11:30 de la mañana volvió a aparecer en línea y aunque sus amigos le dejaron mensajes para que se comunicara con su familia, no ha leído ninguno.

“Con la conexión que tuvo tengo esperanza de que esté bien, sólo queremos que le digan que regrese... que no la vamos a regañar, que la quiero ver… abrazarla”, afirmó entre lágrimas.

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