"No importa lo que diga, pero que hable, que escuche"

Ángel Tadeo busca revertir la sordera con la que vive para poder comunicarse
Ángel Tadeo, en brazos de su padre Tomás y acompañado de su mamá, espera que el próximo viernes 25 de agosto le hagan el implante para poder escuchar y así comenzar una vida normal. (FOTOS: JUAN CARLOS REYES. EL UNIVERSAL)
23/08/2017
02:12
Perla Miranda
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Los cuatro hermanos de Ángel Tadeo esperan con ansias su regreso a Colima. El menor de tres años con cuatro meses viajó acompañado de sus padres al Hospital del Niño DIF Hidalgo, para que le realizaran un implante coclear y así revertir la sordera con la que vive y que no le permitía comunicarse de manera satisfactoria.

En brazos de Tomás, Tadeo escucha el relato de su papá y por momentos balbucea al tiempo que una de sus manos señala el aparato auditivo que lleva pegado a su oreja.

“Estamos aquí, porque después de mucho protocolo nos dijeron que Tadeo era candidato al implante coclear. Eso nos dio mucha esperanza porque mi niñito podrá escuchar”, relató Tomás.

Al mes y medio de nacido, un tamizaje reveló que Tadeo tenía hipoacusia bilateral, “nos partió el corazón saber que no escuchaba, que no me diría papá, que no platicaría con sus hermanos, pero no nos dimos por vencidos, lo hemos llevado con muchos médicos, hasta que llegamos al DIF y aquí estamos, esperando que todo salga bien”, comentó.

Tadeo es el menor de la familia, sus hermanos juegan con él todo el día y cuando él se aburre, se aisla para jugar con una pelota: “Mis hijos tienen la esperanza de que su hermano hable y se comunique con ellos”, señala Tomás.

Está campaña llegó a oídos del señor Tomás gracias a que un médico que atendía al menor de edad le comentó que el niño era candidato a este implante.

“Fue un protocolo muy largo, pero aquí estamos, el 25 de agosto le harán el implante y me llena de ilusión que mi hijo crezca de una manera normal”, afirmó con alegría el padre de familia.

Explicó que su hijo se esfuerza por hablar: “Balbucea, arrastra palabras, hace ruido, eso nos dice que él quiere comunicarse, por eso con este implante, toda la familia está contenta y emocionada”.

El sueño de Tomás es que cuando su hijo cumpla cinco años pueda decirles algunas palabras: “No importa lo que diga, pero que hable, que escuche, que sepa que lo amamos y que iremos a su lado toda la vida, porque el amor no sólo se siente, también se escucha y se dice”, aseguró Tomás.

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