Mensaje íntegro del Licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz en la Universidad Panamericana

26/01/2018
18:50
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Señoras y señores miembros del presidium;
Distinguidas amigas de grupo MAEPEC;
Autoridades académicas que hoy nos acompañan;
Señores padres de familia, alumnos, amigos todos:
 
Llegué a ocupar la Presidencia del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL en el año de 1969. En aquella época la comunicación, en general, era muy diferente a lo que ahora conocemos, pero desde entonces ya había un nombre muy particular que el periodismo nacional admiraba, respetaba y que además era referente obligado. 
 
Desde mis primeros años en EL UNIVERSAL estreché amistad con aquel joven que comenzó a trabajar como periodista en 1946 en “Cadena Radio Continental de Noticieros”.

En 1947 ingresó en la XEX-AM como Subjefe de Servicios Informativos. En los inicios de la televisión en México, en 1950, asumió la producción y dirección del primer noticiero profesional en el país y se convirtió, con el paso de los años, en el periodista más influyente de la televisión mexicana y continuó relacionado con las noticias de ese medio electrónico hasta el 30 de marzo del 2000 cuando renunció a Televisa.

Jacobo Zabludovsky fue mi amigo desde aquellos años de la década de los sesentas hasta el 2 de julio del 2015.

Vivimos inumerables anécdotas que por temas de trabajo pudimos compartir: giras presidenciales, eventos de toda índole, tragedias, sismos, inauguraciones, cambios de gobierno, informes presidenciales, y también anécdotas personales, todos mis recuerdos de Jacobo son materia de un libro completo.

Mi amistad con ese gran hombre es de esas que pocas te da la vida. Con él y con mi querida Sarita, aquí presente, vivimos muchos momentos memorables, de esos de los que está compuesta la vida, los que valen la pena ser recordados.

Hoy la vida nos vuelve a reunir, ahora en este espacio académico, en la Universidad Panamercana, que hoy da inicio a dos “Becas de Excelencia” que llevarán nuestro nombre en la escuela de comunicación.

Quién lo diría, Jacobo y yo juntos una vez más; tal y como muchas veces lo hiciéramos en el Patronato de nuestra alma mater, desde donde impulsamos la educación, estimulamos a los buenos alumnos y trabajamos por profesionalizar el ejercicio de la comunicación.

Como olvidar momentos claves de mi vida, como aquellos días de 1996 cuando el sistema se empeñó en cambiar la línea editorial de EL UNIVERSAL, cuando me detuvieron injustificadamente y aquella noche, en su noticiero, Jacobo me entrevistaba y daba a conocer con ejemplar precisión lo que entonces sucedía.

“Después de haber sido detenido injustificadamente el día de hoy Juan Francisco Ealy Ortiz, presidente de El Universal, salió libre”… y apuntó entre otras cosas: “La autoridad hace esfuerzos por intentar acallar, a uno de los medios de comunicación más críticos de este régimen”.

Recuerdo también aquel día en la que corría el rumor de que Carlos Slim había comprado mi periódico; yo no quise hablar con ningún periodista, de los muchos que buscaban entrevistarme, esperé el turno de Jacobo al aire en su famoso noticiero “De una a Tres”.
 
Fue entonces que  Jacobo me llamó y me preguntaba si mi periódico estaba a la venta, y entonces le respondí: “sí Jacobo, mi periódico sí está a la venta en todas las esquinas, en los puestos de periódico, cada mañana,  y cuesta 10 pesitos”. 
 
“Aparece los lunes, sólo los lunes, pero todos los lunes”, así refería Mi amigo Jacobo a su columna que escribió desde 2007 hasta la última semana de su vida en 2015 en EL UNIVERSAL, su espacio titulado: “Bucareli”.
Esta columna nos daba pretexto para conversar telefónicamente, tomar café, cenar y dialogar sobre tantos y tantos temas, que además de reflexión profunda, nos permitían compartir risas y momentos maravillosos.

Pues podría seguir por mucho tiempo, refiriendo recuerdos y anécdotas de dos hombres de la comunicación, pero no quiero abusar del tiempo de esta ilustre audiencia académica. 
Expreso mi agradecimiento a las autoridades de la Universidad Panamericana por el reconocimiento que hoy se me otorga al nombrar una beca de excelencia con mi nombre, lo recibo con profundo orgullo y sincera gratitud.

Identifico que esta universidad se ha distinguido por su compromiso con la formación de jóvenes líderes, con visión amplia para poder emprender y enfrentar con capacidad, sensibilidad y conocimientos de vanguardia las  necesidades de la sociedad.

Gracias a Grupo MAEPEC por poner en alto el nombre de dos hombres de la comunicación, a dos personajes que trabajaron por los verdaderos valores del periodismo, por el interés común a favor de una sociedad más justa y que, además, la vida los convirtió en grandes amigos.
 
Gracias Perla, gracias amigas de MAEPEC, todas las personas que me conocen saben bien que a lo largo de 48 años de vida al frente de EL UNIVERSAL, he sido defensor férreo de la libertad de expresión, del impulso del periodismo plural, crítico e independiente, así como un promotor activo de  la investigación seria, profunda, creadora.

Señoras y señores:

Este es un año particular en la vida de nuestro país. Habrá una aguda pugna por alcanzar el poder político. Campañas que estarán llenas de pasión y no estarán exentas de descalificaciones y denostación.  A los periodistas y a los medios de comunicación serios, nos juzga la historia y las acciones son las que hablan por las personas y las instituciones.

 
No identifico el valor de críticas de candidatos a un puesto de elección popular o molestias de casos aislados, por el legítimo derecho de la libertad de prensa.
Las críticas que vemos y seguiremos observando a lo largo de este año, no son más que resultado de esa pugna política de tiempos de campaña.

En EL UNIVERSAL seguiremos defendiendo los valores que hoy nos colocan como el medio de comunicación, con mayor credibilidad, aceptación y penetración en el mercado de diarios nacionales impresos y digitales.

A pesar de este clima de encono que vivimos, veo con sincero optimismo el futuro de nuestro país, el futuro de los medios de comunicación, el futuro del mundo.  Lo veo así porque continúan avanzando los niveles de libertad y democracia. Nunca antes, en mis 48 años como Presidente de mi empresa, he visto tantas oportunidades de desarrollar más y mejores niveles de participación social.

No podemos, ni debemos dar un ejemplo de desánimo a los jóvenes, porque el optimismo, el valor y el entusiasmo de seguir adelante es lo que salva al guerrero en la lucha.
Debemos avanzar por un México que ha demostrado y demuestra que es más grande que sus problemas y quienes creemos en esto, confiamos en un futuro que debe ser mejor para las generaciones a las que les hemos dado vida.

Mi gratitud sincera por esta distinción que me entregan al reconocer con mi nombre una beca de excelencia de la Universidad Panamericana.  Gracias a su rector el Doctor José Antonio Lozano Diez, brillante colaborador de EL UNIVERSAL, el permitirme vivir este momento tan extraordinario.  Tengan ustedes la seguridad de que me esforzaré permanentemente, para ser digno portador de la distinción que me han concedido.
 
Muchas gracias.
 

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