Los olvidan en Villa Coapa, a más de un mes del 19-S

Vecinos afirman que la ayuda no llega, “porque aquí no hubo muertos”; autoridades les dicen que evaluarán sus edificios en enero del año que viene
Édgar no entiende la razón por la que en Los Girasoles, en Villa Coapa, no llega el apoyo de las autoridades, tras el 19-S puesto que sólo han recibido “miles de opiniones”, pero nada en concreto
06/11/2017
02:54
Alberto Morales
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Son los olvidados. A más de un mes del sismo del pasado 19 de septiembre, habitantes de Los Girasoles II y III, en Villa Coapa, viven en la incertidumbre, porque no saben qué va a pasar con su patrimonio, pero sobre todo sin apoyos gubernamentales. Dicen que ahí “no hubo muertos”.

En esa unidad, construida a finales de los 70, dos de los edificios fueron desalojados, debido al daño estructural considerado como de alto riesgo y las enormes grietas que se abrieron en los muros de los hogares de la planta baja. El estacionamiento parece una trampa mortal, puesto que la estructura está sostenida con polines que parecen palillos que soportan toneladas de concreto: nadie vive en ellos por temor a que se les caigan.

“Vino el delegado [Valentín Maldonado] y nos dijo que le da mucha pena. Ahorita no nos pueden ayudar porque hay prioridades en otras colonias y delegaciones. Tenemos que esperar porque aquí no hubo muertos”, dice Édgar, uno de los afectados. Auxiliar en enfermería, comenta que el día del sismo, salió 10 minutos antes a trabajar. Desde el pasado 19 de septiembre vive en una casa de campaña junto con otros vecinos en la entrada del estacionamiento.

“Perdí la noción del tiempo. Llevo muchos días viviendo ahí, muchos se fueron, me quedé porque aquí está mi patrimonio, también vivimos con desesperación y angustia de que vaya a pasar algo más, pero aquí estamos al pendiente”, declara.

Édgar no entiende porque aquí no llega el apoyo de las autoridades, puesto que sólo han recibido “miles de opiniones”, pero nada en concreto. “Lo único que nos dieron de inmediato fueron los 3 mil pesos para renta que ocupamos en diversas cosas; sin embargo, la ayuda fuerte para el edificio no ha hemos recibido”.

De acuerdo con la evaluación hecha por el Gobierno de la Ciudad de México, los departamentos tienen riego alto porque “presentan daños en elementos estructurales, fracturas en los muros de la planta baja, trabes y boquetes en muros”; no obstante, dice el documento que sólo podrá ser habitado una vez que sea habilitado, de acuerdo con el proyecto avalado por un corresponsable de seguridad.

Édgar dice que están en el dilema de reparar por su cuenta el edificio porque si lo hacen, según las autoridades de la delegación Coyoacán, no les reembolsarán ese dinero.

Valentina, otra vecina, lamenta que a un mes del terremoto no haya recibido ninguna respuesta concreta ni ayuda, porque acceder al préstamo de 2 millones de pesos, promovido por el Gobierno de la Ciudad de México y el federal para los damnificados, para ella es imposible porque trabaja por su cuenta y está desempleada.

Su casa es una tienda de campaña, porque su departamento tiene boquetes y grietas en los muros. Dice que está preocupada porque no ve soluciones concretas. “Va para más de un mes esto y no nos han apoyado en nada, de repente nos dicen que nos hacen un préstamo que a la larga tenemos que pagar, un pago que no terminas nunca, por ejemplo, te dan un millón y cada mes hay que meter 15 mil pesos, no todos podemos, hay personas desempleadas”, recalca.

Comenta que ella fue una de las más afectadas, puesto que su departamento, en la planta baja, sufrió el golpe del edificio de junto y lo único que han hecho ha sido apuntalarlo con polines. “No tenemos certidumbre sobre el daño real, no nos han dicho la verdad, porque aquí han pasado ingenieros y arquitectos, y unos hasta nos decían que ni siquiera pueden pasar porque el edificio se va a caer, pero en otros dicen que la estructura está bien, pero el riesgo es alto”.

Sobre Calzada de Miramontes, en el edificio con el número 2990, se levanta un comedor y centro de acopio “100% civil” que instaló Gerardo, un ingeniero en sistemas, sólo con el apoyo de sus vecinos y gente que ha hecho aportaciones.

Gerardo dice que su edificio, donde viven sus papás desde hace más de 30 años, tiene severos daños, pero les dijeron que se puede reparar “lo que me parece absurdo, porque el primer día, después del sismo, cuando subimos por cosas las grietas llegaban al tercer piso, ahorita, un mes después, llegan hasta el quinto”.

Hasta hace unos días el edificio no tenía una evaluación luego del sismo y les dijeron que posiblemente lo tendrán en enero de 2018.

“Aquí no tenemos apoyos. En el departamento vivían mis papás, el gobierno únicamente viene a fastidiarnos, porque tenemos la cocina comunitaria. Nos dijeron los de la Cofepris que no recibamos productos perecederos, como ropa, que tenemos que tener cofia, guantes y gel antibacterial por persona”, insiste.

Dice que continuará ayudando a sus vecinos y que incluso ha recibido apoyos en especie porque no acepta dinero, desde Estados Unidos, porque en estos momentos es importante “seguir en la pelea, porque deberían ser las autoridades las que deberían estar apoyándonos”.

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