Las casas que colapsaron en Xochimilco eran de cal y arena

En San Gregorio Atlapulco, las construcciones datan de la Revolución, aseguran los vecinos
25/09/2017
01:07
Manuel Espino Bucio / enviado
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Las casas del centro de San Gregorio Atlapulco, en la delegación Xochimilco, que se derrumbaron por el terremoto del 19 de septiembre, tenían un cimiento de piedra mezclado con cal y arena de río. Sobre esa base los propietarios ampliaron sus viviendas con muros de cemento y sin la supervisión de la autoridad.

La mayoría data de hace 40 años, incluso algunas son de la época de la Revolución.

Uno de los inmuebles más conocido por la comunidad fue la tienda de abarrotes Don Neto, ubicada en la avenida México esquina con Lázaro Cárdenas. Tenía tres niveles ocupados por la tienda, un billar, un gimnasio y un pequeño departamento en la azotea.

De acuerdo con Hilda Jiménez, vecina del lugar, el edificio tenía 35 años y antes de construirse estuvo en ese espacio un preescolar que después fue demolido, pero sus cimientos se utilizaron para el nuevo inmueble.

Asegura que el dueño de la tienda intentó reforzar el edificio, pero autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no se lo permitieron, ya que era considerado histórico.

Intuye que la construcción se derrumbó por lo frágil de los cimientos; el dueño del terreno, dice, no se ha presentado en el lugar desde que se registró el movimiento telúrico.

En avenida Insurgentes y Vicente Guerrero se encuentra una casa de dos pisos a punto del colapso. En su fachada se observan las huellas del temblor.

“Muchas de las construcciones en San Gregorio tienen esa base de piedra y mezcla de cal y arena de río, y las ampliaciones se hicieron sobre esa base, por lo que muchas se vinieron abajo”, refiere Saúl González Rivas.

Dijo que la mayoría se construyeron a base de piedra apilada con paja y polines de madera, después, comentó, se les hicieron remodelaciones con procesos de construcción de la época, pero siempre llevaron como base la construcción original.

Al lado de dicha vivienda se encuentra la del profesor Tirso Pérez Venancio, que también se derrumbó.

Era la biblioteca del pueblo, dice quien también relata que su esposa y él quedaron atrapados por el sismo, pero los vecinos los sacaron de entre los escombros sanos y a salvo.

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