La fe, el gran motor para su danza prehispánica

Desde hace 17 años, Heraclio acude con su grupo a bailar ante la Reina de México
12/12/2017
04:02
Teresa Moreno
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A ntes de su evaluación de desempeño magisterial y ante cualquier situación de su vida que le genere una dificultad, el profesor Heraclio Huidobro Serrano, de 54 años, se inclina y ora, depositando su confianza en la deidad a la que mayor confianza le tiene: la Virgen de Guadalupe.

Profesor de telesecundaria, organizó a sus familiares y amigos para crear un grupo de danzantes y acudir a presentar coreografías inspiradas en sus antepasados mexicas, a manera de agradecimiento a la Virgen por las bendiciones obtenidas a lo largo del año.

En su corazón, ora por su familia, por sus amigos, por su economía y también para enfrentar cualquier situación difícil que se le presente. Cuando se le preguntó si también le pidió a la Virgen que lo ayudara en su evaluación de desempeño docente, en la cual obtuvo un resultado que considera positivo, dijo que le pide apoyo en todos los aspectos de su vida, incluso en ese.

“Pido respeto y que tenga yo mucho afecto para darle a todo el mundo. Yo me encomiendo a ella en todo momento, desde que me levanto y me acuesto. Cuando tuve la evaluación o cuando tengo trabajos que entregar siempre le digo: ‘Diosito, Virgencita, ayúdenme para que todo salga bien”, contó.

En este grupo de danzantes hay desde niños de preescolar hasta ingenieros y padres de familia que disfrutan interpretando danzas prehispánicas. La única condición para pertenecer a este grupo es que cada uno de sus integrantes elabore sus propios trajes y compartan su fe por la Virgen de Guadalupe.

“Peregrinando a La Villa son 17 años, pero en la danza llevo 23 años. En nuestro grupo Concheros Mecapalapa hay 30 danzantes, nos integramos por una inquietud de acrecentar la fe y cada año nos organizamos para estar aquí el día 11 de diciembre”, dijo.

El profesor explica que su interés en este tipo de danza proviene de que desde los tiempos de la Colonia, aunque los indígenas intentaban mantener sus costumbres y tradiciones religiosas, nunca dejó de existir la figura de Tonantzin, que es la Virgen de Guadalupe.

“A mí lo que me mueve es la fe... Siento que es poco lo que hago con traer al grupo y que dancen, porque Dios y la Virgen nunca me han fallado, la verdad. Para mí, son las dos deidades en las que creo y confío ciegamente.

“Le pido que bendiga a mi familia, a mis amigos, y a aquellos que se sienten envenenados para que a su corazón llegue la cordura. Gracias a ella que nos ha mantenido con bien, siempre les hacemos las mismas peticiones: que nos bendiga y nunca me han fallado”, dijo.

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