Khublay se jubila con 108 rescates y 15 personas vivas

El pastor Belga Malinois hizo sus últimas apariciones en las labores del Colegio Enrique Rébsamen, en los derrumbes de la colonia Narvarte y en Chimalpopoca
El oficial canino Khublay fue requerido en desastres como la explosión en la Torre de Pemex, donde se ubicaron a tres personas entre los escombros, y en rescate de los desastres naturales de Haití, Guatemala y Ecuador. (CARLOS REYES GARCÍA . EL UNIVERSAL)
28/09/2017
02:52
Dennis A. García
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El oficial canino Khublay, un pastor Belga Malinois de la Policía Federal, está por cerrar un ciclo de vida dedicada a la labor de búsqueda y rescate de personas en zonas de desastres naturales, con un récord de 108 localizaciones, 15 personas con vida y 93 fallecidos.

A finales del año será jubilado y lo hace con su participación más reciente en las labores de búsqueda en los escombros que dejó el terremoto del 19 de septiembre.

Ágil, disciplinado y confiable, así es Khublay. Sobresaliente en sus búsquedas, con un margen de error mínimo que lo hace uno de los caninos de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) más importante en la unidad.

Atrás de él viene Lucas, un oficial canino tipo Labrador. Muy joven, apenas dos años y medio de edad, pero con el mismo adiestramiento que Khublay. Fueron donados por el gobierno de Estados Unidos por medio de la Iniciativa Mérida.

Sus manejadores han creado un vínculo tan estrecho con ellos que ya son parte importante en sus vidas, no ven un día sin los caninos. Incluso los consideran parte de su familia.

“No quiero que llegue el momento, va a ser muy difícil separarme. Paso con Khublay ocho horas diarias, es parte de mi familia, es un amigo. Es todo para mí”, dice Ulises, policía tercero que expresa la nostalgia por la partida de su amigo en el mes de diciembre.

A sus nueve años de vida y siete de servicio en la Policía Federal, el pastor belga ha sido requerido en varios desastres como la explosión en la Torre de Petróleos Mexicanos (Pemex), en donde logró ubicar a tres personas entre los escombros.

También tiene participaciones internacionales, como en el rescate de los desastres naturales de Haití, Guatemala y Ecuador.

Para que sea eficiente en su trabajo, es necesaria esa conexión entre el binomio. Todo comienza desde que el canino llega a la unidad, se ven y ahí se da el click entre ambos.

“Aquí hay algo muy importante, tiene que haber una interacción entre el manejador y el ejemplar”, relata Ulises mientras que, con gran orgullo, recuerda que estuvieron hace unos días en las labores de rescate en el Colegio Enrique Rébsamen, en los derrumbes de la colonia Narvarte y en la fábrica de Chimalpopoca.

Khublay dio mucho, y aún lo puede hacer, pero necesita descansar dignamente y que su siguiente etapa de la vida sea sin trabajar, señala su manejador resignado a que en pocos meses esa unión se romperá, pero desea que Khublay encuentre un hogar digno, como lo merece.

“Quiero que lo adopte una familia que lo quiera como yo, voy a estar al pendiente, lo voy a ir a visitar”, comenta mientras hace algunas demostraciones y juega con su amigo Kublay en el pasto.

Iniciación canina. En la Unidad Canina de la Policía Federal también está Lucas, un labrador muy joven y juguetón, capaz de hacer lo mismo que Khublay.

El policía tercero, Alejandro, es el encargado de estar siempre con Lucas, lo baña, le da de comer, juega con él. Como si fuera su hijo. También estuvo participando en los trabajos de búsqueda en el Colegio Rébsamen: “Es mi compañero, lo dejo en la base, en buen resguardo con los veterinarios, y sabemos que al otro día, si Dios quiere, volvemos a estar juntos. Cuando me ve llegar su reacción es de alegría, me brinca porque sabe que vamos a jugar”.

Antes de entrar en acción en una zona de intervención o desastre, Alejandro mira a Lucas, lo relaja por todo el estrés acumulado durante el trayecto de la Unidad Canina a la zona cero.

Antes de entrar, como manejadores, observa el lugar, que no corra riesgo el ejemplar. La seguridad del canino es importante. Cuando se encuentran en despliegue pasan las 24 horas del día juntos. El oficial Lucas no se separa de su manejador Alejandro, quien lo considera casi como un hijo. Se siente afortunado porque le tocó hacer equipo con Lucas.

Cuando es hora de trabajar, Alejandro le dice siempre a su amigo: “Vamos muchacho, vamos Lucas, vamos a trabajar, échale ganas, es la motivación segundos antes de ver en acción al canino”, y así es como se crea esa conexión.

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