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El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers, cuestionó por qué México no está preparado para el retorno masivo de dreamers que pueden ser deportados en la administración de Donald Trump, ante lo que subrayó la urgencia de que todo el sistema de educación media superior y superior actúe para enfrentar el problema.

“¿Por qué nos pasó esto? No nos preparamos para lo que venía, para tener un desarrollo homogéneo.

“Si bien se calcula que son 618 mil jóvenes, no sabemos cuántos quieran regresar, qué tantos se pueden amparar y en qué tiempo sucederá, ni a qué grupos etarios y niveles de enseñanza corresponden”, señaló.

“Algo vamos a tener que hacer en todo el sistema de educación media superior y superior nacional para enfrentar este problema”, dijo durante un encuentro con becarios del programa Líderes en Desarrollo.

En un encuentro con becarios del proyecto Líderes en Desarrollo, que apoya a estudiantes de la Facultad de Contaduría y Administración para estudiar una maestría en alguna de las 200 mejores universidades internacionales, Graue Wiechers dijo que la cancelación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) deja en vulnerabilidad migratoria a 618 mil jóvenes, aunque la magnitud del problema se conocerá de forma gradual.

La Universidad había advertido que las instituciones de enseñanza superior en el país no tienen la capacidad para recibir a los jóvenes que pudieran ser deportados. El rector señaló que enfrentarían una “situación de emergencia”, porque las instituciones no tienen espacio. El gobierno de Estados Unidos anunció la cancelación del programa DACA el pasado martes.

 

La medida era temporal y protegía de la deportación a los dreamers; este programa, al igual que DAPA, el cual buscaba proteger a los padres indocumentados de ciudadanos estadounidenses, fue lanzado por la administración del ex presidente estadounidense Barack Obama. El ex mandatario llamó dreamers o “soñadores” a cientos de miles de jóvenes que llegaron como indocumentados a Estados Unidos cuando eran menores de edad, se criaron en la Unión Americana y nunca volvieron a sus países de origen, por ejemplo, México, por lo que se consideran estadounidenses, aunque legalmente no lo sean.

El problema de los dreamers no nació con Trump, pero durante la gestión de Obama hubo un esfuerzo para llegar a un acuerdo legislativo que regularizara su situación. Un reporte del Pew Research Center de 2016 encontró que los jóvenes nacidos en México y llegados como indocumentados a Estados Unidos antes de los 16 años conforman más de tres cuartas partes del número de beneficiarios de DACA. Desde la llegada del republicano a la presidencia de Estados Unidos, en enero de 2017, la UNAM ha asumido abiertamente la defensa política de los dreamers y se ha posicionado en contra de las políticas del mandatario estadounidense.

En febrero, la institución anunció siete medidas para apoyar al que consideró es uno de los grupos “más vulnerables” a la deportación: los estudiantes y académicos de origen mexicano que viven como indocumentados en Estados Unidos. El objetivo principal de este plan fue que los dreamers puedan continuar con sus estudios universitarios una vez que regresen al país.  Para lograrlo, la UNAM los recibirá o les buscará espacios en instituciones incorporadas y en otras entidades del país.

Se aprobaron en el Consejo Universitario mecanismos y medidas para evitar trámites excesivos que sean difíciles de cumplir para la incorporación de los alumnos a los diferentes niveles educativos. También se invitó a todas las universidades autónomas del país a que se sumen a este tipo de medidas para que entre todas sea posible crear la oferta educativa necesaria.

La institución buscó alianzas con universidades estadounidenses para mantener la cooperación, la comunicación y la solidaridad, para la protección de los jóvenes de origen mexicano que son vulnerables por cuestiones migratorias y estudian en sus aulas. Además, creó el premio Alfonso García Robles para reconocer a las personas e instituciones que se hayan dedicado a combatir las prácticas xenofóbicas y a defender a los migrantes.

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