Estudiar, una lucha contra el hambre y la pobreza

Dos hermanas que viven en Nezahuacóyotl se aferran a la escuela
María Guadalupe y Teresa de Jesús Rojas Zavala con muchos esfuerzos lograron juntar para un cuaderno y un lápiz para asistir hoy a clases. (CRISTOPHER ROGEL BLANQUET. EL UNIVERSAL)
22/08/2017
02:16
Teresa Moreno
-A +A

[email protected]

Nerviosas por conocer a sus nuevos maestros y compañeros, pero también tristes porque no pudieron estrenar uniformes ni útiles escolares, iniciaron un nuevo ciclo escolar María Guadalupe y Teresa de Jesús Rojas Zavala, las hermanas del municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, que han convertido el regreso a clases en una lucha de resistencia contra el hambre y la pobreza.

Mary y Tere, como les dice su mamá, se levantaron desde las 06:00 horas para bañarse, peinarse y prepararse para regresar a clases; su papá, Julio Rojas, les puso a calentar agua para bañarse en la estufa de leña que tienen en el patio y su mamá, Clara Zavala, les preparó los uniformes y les trenzó el cabello.

“Estoy nerviosa porque no conozco a mi maestro, es la primera vez que me toca hombre y no sé cómo vaya a ser”, contó Mary, de ocho años, quien utilizó una playera con mangas y detalles rosas, diferente a la del uniforme.

“Estoy triste porque no tengo útiles ni nada, quisiera tener ropa y zapatos pero no tengo nada”, comentó Tere.

Ella, de 12 años, esta mañana llevaba en su mochila sólo un cuaderno y un lápiz; Clara cuenta que el domingo por la noche, mientras se preparaban para el regreso a clases, discutieron. Tere le decía que no era “posible” que sus papás no le compraran sus útiles para la escuela; la mamá le contestaba: “Es lo que hay”.

Las dos llevaban lonchera, pero ahí sólo cargaron botellines con agua. Al llegar a la primaria Gustavo Baz Prada, su mamá les compró un sándwich y una bebida a cada una, con un costo de 13 pesos por lunch. El gasto en el desayuno de las niñas representó 30% del dinero contemplado para la comida de la familia y los cinco pesos que se tendrán que gastar en fotocopias que le pidieron a Clara para inscribir a las niñas a la escuela; la mujer de 40 años, cuenta cada peso disponible.

En su casa de dos habitaciones, construida con láminas de madera y techo de teja, Clara platica que para el inicio del ciclo escolar hizo milagros, puesto que no consiguió apoyo para surtir por completo las listas de útiles escolares.

“Ayer terminé de forrar las libretas de Mary, haciendo milagros le juntamos las hojas para todas las libretas que le pidieron en la escuela; pedí fiado en la papelería para comprarle su resistol, colores y lápices que le pedían”, comenta Clara Zavala.

“A Mary le completé sus cuadernos, ahora la que me falta es Tere, me faltan todos sus útiles, es la que más me urge”, cuenta.

EL UNIVERSAL reportó la historia de la familia Rojas Zavala, la cual tiene ocho hijos y un nieto en camino. Clara relata que el fin de semana antes de volver a clases, acudieron a la comunidad Las Vías, donde se encuentra su vivienda, funcionarios del gobierno municipal de Nezahualcóyotl, quienes llevaban útiles escolares para entregar a las personas de escasos recursos que ahí viven.

Sin embargo, “como a 10 personas no nos dieron útiles por falta de papeles”, afirmó.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS