En ISSSTE salvan la vida de mujer con padecimiento no común

Aurelia Yanek padece afección que sólo afecta a 4 de cada millón de habitantes; en su tratamiento se usaron recursos por 1.5 millones; para ella fue gratuito
Aurelia Yanek (al centro) comentó que lo más difícil de padecer una enfermedad rara fue estar lejos de sus hijos durante el tratamiento, además durante el poco tiempo que pasaban con ella debían alimentarla y cuidarla. (CAMILA MATA. EL UNIVERSAL)
15/12/2017
03:27
Perla Miranda
-A +A

[email protected]

En los primeros meses de 2013, Aurelia Yanek empezó a tener problemas para respirar, al caminar o subir escaleras se fatigaba más de lo normal y sufría mareos. Enfermera de profesión, decidió realizarse un chequeo en el que le dijeron que tenía embolia pulmonar aguda; una cirugía a corazón abierto era inminente.

Para su intervención, la derechohabiente del ISSSTE tuvo que trasladarse de su natal Hidalgo al Hospital 1 de octubre, ubicado en la capital del país.

Tres meses después de su intervención quirúrgica, regresaron los malestares. La sensación de no poder respirar alarmó a la mujer, que entonces tenía 40 años.

Guadalupe Espitia Hernández, sub especialista en circulación pulmonar, su médico tratante, le practicó más estudios clínicos y comprobó que su paciente tenía hipertensión arterial pulmonar asociada a tromboembolismo pulmonar crónico (TPC) enfermedad considerada rara porque afecta entre a cuatro y 10 personas por millón de habitantes.

El camino de la señora Yanek tuvo altibajos. Luego de su primera cirugía no tuvo mejoría; por el contrario, su enfermedad avanzó a clase funcional 3 y perdió la movilidad en sus piernas.

Pero su médico de cabecera implementó en ella protocolos internacionales de tratamiento para esta enfermedad y un proceso de atención certificado por el Medical Center de Boston de la Tufts University, de Massachusetts.

En un año de usar estos fármacos de alta especialidad, denominados blanco específico para la hipertensión pulmonar, se logró salvar la vida de la enfermera, quien dejó de usar silla de ruedas y oxígeno.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Aurelia Yanek comentó que lo más difícil de su enfermedad, fue estar lejos de sus hijos y la cuestión económica, puesto que trasladarse a la Ciudad de México para sus revisiones médicas y operaciones consumía al menos 40% de su sueldo y del de su esposo.

“Jorge [su esposo] es obrero, su salario es menos de lo que yo gano como enfermera, entonces era una preocupación cuando me decían que tenían que atenderme en la capital, porque eran gastos fuertes, aun así nunca tiró la toalla, me apoyó, me dio ese ánimo y la fortaleza de salir adelante”, afirma.

Además, dice, le frustraba depender de alguien más todo el tiempo, dado que su esposo e hijos le tenían que darle de comer en la boca, “llegué a pensar que jamás me iba a levantar de esa silla, estaba muy deprimida”.

Ante médicos y medios de comunicación, la señora Yanek reconoció la importancia de que un ciudadano cuente con seguridad social y no tenga que desembolsar cantidades exhorbitantes por un tratamiento médico, más si se trata de uno innovador que atienda una afección rara. “El ISSSTE ha sido mi tabla de salvación para afrontar mi enfermedad, el espacio donde he podido recuperarme y librar todas las batallas. A los médicos del instituto, mis respetos, son muy capaces”.

La paciente, quien trabaja en el Centro de Salud de Zempoala, Hidalgo, celebró que ahora, con los tratamientos de alta especialidad que ha recibido y la vigilancia por parte de los especialistas, ha podido volver a trabajar en su profesión de enfermera. Para ella, despertar cada día es un logro y afirma que quiere ver crecer a sus hijos, “en mi futuro, al menos veo 10 años con salud, ojalá que sean más”.

Espitia Hernández quien también es responsable de la Clínica de Hipertensión Pulmonar del Hospital Regional 1 de Octubre, explicó en conferencia de prensa que los pacientes como Aurelia tienen una expectativa de vida sin tratamiento de 2.8 años y el costo en enfermos diagnosticados de manera tardía asciende a los 4.5 millones de pesos. En el caso de Yanek que llegó a tiempo, se usaron recursos por 1.5 millones.

 

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS