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Deportista, policía y ama de casa

Esperanza Gutiérrez Rivera ha ganado trofeos por practicar Lima Lama. Foto: JUAN CARLOS REYES. EL UNIVERSAL
11/05/2018
03:09
Mariluz Roldán
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Desde niña Esperanza Gutiérrez Rivera soñaba con ser policía, practicar artes marciales y tener cuatro hijos. Actualmente, con más de 80 medallas, un trabajo estable y una familia que la apoya, dice con orgullo que con dedicación y esfuerzo lo ha podido lograr.

Ella se desempeña como policía del Servicio de Protección Federal en el Centro Federal de Readaptación Social Femenil número 16 de Morelos y reconoce que no ha sido fácil, “porque estamos de 14 por siete, dejamos a la familia sola”, pero es necesario para poder sobrellevar los gastos del hogar junto con su esposo, quien también la apoya con el cuidado de sus cuatro hijos, de 17, 15, 13 y siete años.

“Es muy complicado dejar a los hijos solos, pero es para poder darles algo mejor en la vida, para que puedan superarse, que tengan metas. Es un sacrificio que nosotros hacemos como madres”, afirma.

Después del trabajo, Esperanza, de 40 años, acude a entrenar Lima Lama, arte marcial en la que ha sido dos veces campeona y por la que cuenta con más de 80 medallas y trofeos. La institución en la que labora la ayuda con viáticos cuando va a un torneo de ese deporte, que para ella representa una forma de superación personal y llena de “orgullo y satisfacción” a sus hijos.

Narra con alegría que cuando obtiene un premio “les hablo por teléfono y les digo: ‘¿Qué creen?’, y mis hijos me responden: ‘Ganaste el primer lugar’, bien emocionados”, a pesar de que la práctica de ese deporte representa sacrificar algunas horas que debían estar con ellos.

La mayor satisfacción de Esperanza es tener a sus hijos, “sentirlos en mis brazos [cuando nacieron] fue algo inexplicable como persona y como mujer”. Ahora disfruta estar en casa, escucharlos y prepararles de comer.

Como mamá se daría una calificación de “10 más uno, porque le he demostrado a mis hijos, con base en esfuerzo, que me he superado”.

Ante el riesgo que corre en su trabajo, esta mujer policía dice: “Se te llena el pecho de emociones de saber que a lo mejor sales y en un traslado hay una emboscada y ahí quedas, pero uno lo hace con agrado, porque estás haciendo el bien común”.

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