Con aplausos despiden al cardenal Rivera Carrera en su última misa en Catedral

Cientos de fieles despidieron al cardenal Norberto Rivera Carrera, quien por 22 años estuvo a la cabeza de la Arquidiócesis de México y que mañana cede el cargo a Carlos Aguiar Retes
FOTO: IRVIN OLIVARES / EL UNIVERSAL
04/02/2018
14:33
Perla Miranda
Ciudad de México
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Con aplausos y una porra al término de la homilía dominical, cientos de fieles despidieron al cardenal Norberto Rivera Carrera, quien por 22 años estuvo a la cabeza de la Arquidiócesis de México y que mañana cede el cargo a Carlos Aguiar Retes en una ceremonia que decidió celebrarse en 5 de febrero por ser el día de San Felipe de Jesús, primer santo y mártir mexicano.

Al oficiar la misa como administrador apostólico, Rivera Carrera pidió a los cientos de católicos que se dieron cita en la Catedral Metropolitana orar por el nuevo gobernador de la arquidiócesis “para que sea guiado por el espíritu en la decisiones que deba tomar”.

Este domingo, el mensaje litúrgico estuvo dedicado a la evangelización y a cómo la comunidad cristiana debe contribuir para “liberar a la sociedad de dolores y quebraderos de cabeza, porque la salvación humana comprende una dimensión corporal y otra espiritual”.

Agregó que Jesús es médico de cuerpos y espíritus y su salvación no es meramente espiritual sino integral “si de verdad queremos evangelizar, seguiremos sus huellas y gestos de curación hacia el hombre”.

A nombre del cabildo, sacerdotes, empleados y colaboradores de la Catedral metropolitana, el canónigo Francisco Rene Espinosa, rector del recinto, expresó un agradecimiento a Norberto Rivera, “por sus 22 años de servicio arzobispal al frente de esta iglesia peregrina en México”.

Resaltó que su ministerio al frente de la arquidiócesis tuvo grandes momentos como las visitas de los papas Juan Pablo II y Francisco, la restauración de la catedral “que antes estaba llena de tubos” y otros eventos como los encuentros juveniles”.

El canónigo comentó que tampoco faltaron asuntos “difíciles y dolorosos” como los sismos de septiembre pasado o la epidemia de influenza que hizo que la Ciudad de México permaneciera en estado de alerta sanitaria.

“No me alcanzarían las palabras para mencionar lo mucho que estamos agradecidos por dios por elegirlo nuestro pastor”.

 

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