Amor y odio, la paradoja de las redes

Es la diversidad de opiniones en internet lo que hace a éste valioso y destructivo, y mantiene en una misma ‘superposición cuántica’, lo correcto y lo incorrecto, coexistiendo, en el mismo tiempo y espacio
¿Se debe ser tolerante a la intolerancia?, ¿censurar un discurso de odio es violentar los derechos a la libre expresión y manifestación de quien los esgrime? En la imagen, la zona donde se dio la violencia racial en Charlottesville. (EFE. MICHAEL REYNOLD)
25/08/2017
02:02
Alonso Cedeño
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En 1936 Erwin Schrödinger ilustró la superposición cuántica con su famoso experimento del gato en una caja, para explicar cómo, según la física cuántica, un felino puede estar simultáneamente vivo y muerto a la vez, una paradoja.

En similar situación nos enfrentamos con dos sucesos abominables en días pasados, de los cuales las redes dieron cuenta: Charlottesville y las subsecuentes declaraciones del presidente Trump, y el atentado en Barcelona.

¿Se debe ser tolerante a la intolerancia?, ¿censurar un discurso de odio es violentar los derechos a la libre expresión y manifestación de quien los esgrime?, ¿defender las agresiones y victimizar a los intolerantes es políticamente incorrecto?, ¿informar de un atentado y difundir imágenes del dolor causado es reprobable o un testimonio de lo que jamás debe repetirse?, ¿incitar a la desinformación buscando eliminar la huella de una nota veraz y un testimonio gráfico es válido si contribuye a una investigación o actuación oficial?

Los enfrentamientos en Charlottesville tienen un culpable, la intolerancia y la oposición a la misma. En varias de mis colaboraciones he mantenido la teoría de que usar como castigo “la vergüenza pública”, además de cobrar víctimas inocentes, refleja más odio y falta de civismo que el que pretende combatir. Basta con ver la cuenta @YesYoureRacist que, en los últimos días, multiplicó sus seguidores hasta 400 mil llamando a identificar a los participantes de la marcha del odio a través de las fotos en internet, y lograr que fueran despedidos de sus trabajos o de sus centros de estudio o, simplemente, que sean señalados públicamente como racistas.

Todos los presentadores de programas nocturnos, como @jimmyfallon, @jimmykimmel y @StephenAtHome, se pronunciaron contra los sucesos, pero, sobre todo, contra los comentarios de Trump, quien no sólo tardó en pronunciarse y condenar los hechos, también culpó a los dos bandos.

Una muestra más de la polarización política del tema la dio el presidente @BarackObama, (en EU no se usa el prefijo “ex” para los presidentes), quien logró el que hasta hoy es el tuit con más “me gusta” en la historia, un fragmento de una cita de Nelson Mandela sobre la capacidad de amar y odiar. (https://twitter.com/BarackObama/status/896523232098078720/photo/1) . Digno de mención es que 10 de los 15 tuits en la historia de la plataforma son de él, 7 desde que dejara la oficina.

Más recientemente, Barcelona vivió uno de sus días más complejos, una serie de ataques terroristas en donde el más impactante se consumó en un atropello que dejó 13 personas muertas y más de 100 heridos, la @policia Nacional Española tuiteó: “Por respeto a las víctimas y sus familias, por favor, NO compartas imágenes de heridos en el atropello”. Ante dicha situación miles de usuarios de redes emitieron mensajes informativos y detallados de los sucesos, pero evitaron el discurso alarmista, al mismo tiempo que acompañaron visualmente de fotografías de gatitos; la desinformación como placebo del dolor, imágenes tiernas como paliativo de la realidad.

A pocas horas de lo sucedido, el Estado Islámico (EI) se atribuyó el atentado por medio de un comunicado divulgado por Aamaq, la agencia de noticias del grupo terrorista. El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont @KRLS, agradeció la solidaridad que han mostrado las autoridades y los ciudadanos. “La democracia va a doblegar al terrorismo”, añadió. @AdaColau, alcaldesa de Barcelona, escribió: “Barcelona ciudad de paz. El terror no conseguirá que dejemos de ser quien somos: ciudad abierta al mundo, valiente y solidaria”.

#Barcelona se convirtió en tendencia mundial con más de 7 millones de menciones. En España, Las Ramblas fue tendencia con casi un millón de menciones: #StopTerrorismo se mantuvo como 4to lugar de las tendencias del país ibérico con más de millón y medio de menciones; Mi Barcelona fue tendencia con 900 mil menciones; En Barcelona fue tendencia con más de un millón de menciones; Estado Islámico fue mencionado en 3 millones de ocasiones; Mossos fueron mencionados en casi 600 mil ocasiones.

En el bando contrario, diversas cuentas en Telegram de simpatizantes del Estado Islámico compartieron reportes del ataque y un canal llamado Expansión del Califato publicó un video del ataque con un mensaje en árabe que dice: “El terror estremece los corazones de los cruzados en la tierra de Andalucía”, en referencia al nombre en árabe de la península ibérica.

No existe, pues, una respuesta sencilla a la paradoja de las redes, lo que para unos es válido y correcto, para el resto representa una afrenta directa. Es lo universal del medio lo que lo hace ambiguo, es la diversidad de opinión lo que lo hace valioso y destructivo, es la divergencia de opiniones lo que en internet mantiene en una misma superposición cuántica, el amor y el odio, lo correcto y lo incorrecto, coexistiendo, en el mismo tiempo y espacio, como lo hace en la caja de Schrödinger un gato muerto y un gato vivo.

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