Está por iniciar la década de los 90 y hasta el laboratorio de René Drucker Colín, en el Instituto de de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha llegado, Muhammad Ali o a quien en el mundo del boxeo se le conoció como el más grande de los peleadores entre los pesos pesados o Cassius Clay, en busca de una alternativa para atender el mal del Parkinson que le fue diagnosticado.

En ese espacio, Ali quien en 1984 había recibido la noticia de tener una degeneración neuronal latente, fue recibido por Drucker Colín y ahí le explicó los primeros hallazgos que se tenían sobre el proceso neuronal entre quienes presentaban la enfermedad, por lo que planteó al boxeador que el camino aún era largo para encontrar un fármaco.

A lo largo de la siguiente década Drucker Colín insistiría en esa línea de investigación y ganaría no sólo el reconocimiento internacional por los avances en esa materia, así lo daría a conocer The New York Times .

Hombre de izquierda, consideraba que la formación académica permitía mejorar no sólo la vida propia sino también la de los demás, pero tampoco se engañaba, a EL UNIVERSAL dijo que la acotación de eso lo marcó en su gestión como funcionario universitario o funcionario público y dijo también que; “Lo doctor no quita lo pendejo”.

Su afán por combatir la corrupción y todo lo que estuviera en contra del desvío de recursos públicos y restara inversión a la educación y la ciencia y la tecnología lo llevaron a hacer gestiones para acercar recursos al sector en el que se desempeñaba.

En abril del año 2000, al tomar posesión como presidente de la entonces Academia Mexicana de Ciencias , pidió a quien era secretario de Educación Pública, Miguel Limón Rojas, que la Casa de Tlalpan, la que había sido la mansión del ex jefe de la policía capitalina, Arturo El Negro Durazo, fuera donada a los científicos del país.

La propuesta de René Drucker, militante del PRD , era crear la Ciudad de la Ciencia, en El Partenón, el que siempre consideró como el símbolo de la corrupción y espacio al que habría que cambiarle el rostro para mostrarlo a las generaciones del siglo XXI de México.

Desde ahí, al frente de la comunidad de investigadores fueron varias las ocasiones en las que impulsó que los científicos salieran a la calle a protestar, como otros sectores lo hacen, para impedir el recorte a la ciencia y el desarrollo tecnológico, de hecho así lo estaba promoviendo para lo que será la negociación del presupuesto del año 2018.

kcp

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