A la caza de amapola en el triángulo Dorado

El combate contra los cárteles mexicanos no para. Una fuerza de 2 mil elementos destruye plantíos de amapola y marihuana en el Triángulo Dorado
Los helicópteros Black Hawk, Halcón 74 y Halcón 67, recién adquiridos por la Fuerza Aérea Mexicana, sobrevuelan el territorio dominado por el Cártel de Sinaloa para detectar sembradíos de droga (CRISTOPHER ROGEL BLANQUET)
20/10/2017
03:40
Dennis A. García
Guachochi, Chihuahua.
-A +A

El combate contra los cárteles mexicanos no para. Halcón 74 y Halcón 67, dos helicópteros Black Hawk recién adquiridos por la Fuerza Aérea Mexicana emprenden el vuelo a territorio dominado por el Cártel de Sinaloa, encabezado hasta principios de este año por Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

Apenas salen los primeros rayos de sol y soldados de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) preparan la siguiente operación para la destrucción de plantíos de amapola y marihuana en el municipio de Guachochi, Chihuahua, enclavado en la Sierra Madre Occidental.

Los golpes de las Fuerzas Armadas al Cártel de Sinaloa, en el que la extradición de Guzmán Loera provocó una disputa interna, han sido certeros.

El general Martín Salvador Morfín Ruiz, comandante de la 42 Zona Militar, es quien encabeza las operaciones en 41 municipios de los 67 que conforman Chihuahua, incluida la zona conocida como el Triángulo Dorado.

De enero al 15 de octubre, Morfín Ruiz, juntos con el personal desplegado, logró destruir 17 mil 593 plantíos de amapola y marihuana en 2 mil 717 hectáreas en la zona catalogada como de alta incidencia. De ese total, 14 mil 836 eran plantíos de amapola y 2 mil 757 de marihuana.

Con ese golpe al narcotráfico se evitó que se obtuvieran 2 mil 264 kilos de heroína; de llegar a las manos del cártel, al procesarla se habrían obtenido 15 millones de dosis con una ganancia para los cárteles de 4 mil 527 millones 547 mil pesos.

Las Fuerzas Armadas realizan una localización de los plantíos, sea por medios satelitales, o por reconocimiento terrestre y aéreo.

La experiencia de los comandantes para ubicar las áreas en las que se siembra se apoya de las denuncias de la ciudadanía o con archivos de años anteriores, en los que tienen registradas las coordenadas.

Despliegan al personal armado en zonas de difícil acceso, como Guachochi, uno de los 50 municipios prioritarios para el gobierno federal por su alta incidencia delictiva.

Toda la información de destrucción de plantíos se queda en actas, mismas que son enviadas a la sección séptima de operaciones contra el narcotráfico del Estado Mayor de la Defensa Nacional.

Militares reciben tres denuncias semanales

Según el general Martín Salvador Morfín Ruiz, a la semana reciben tres denuncias ciudadanas que indican lugares en donde hay siembra y a diario se pueden llegar a encontrar 300 plantíos, 250 de amapola y 50 de marihuana.

Para ello, el músculo desplegado es de 2 mil elementos, distribuidos en los 41 municipios que comprenden la 42 Zona Militar para erradicar los plantíos ubicados en la parte sur de Chihuahua —que colinda con Sinaloa y Durango, en el llamado Triángulo Dorado— con casi un millón de habitantes.

En esa zona, durante la presente administración se han destruido 154 mil plantíos en 16 mil hectáreas, de los que 121 mil han sido de amapola y el resto de marihuana. La erradicación se da por tierra y aire, a través de la aspersión del químico Paraquat, el cual, aseguran, no deja daños colaterales y al año siguiente la tierra puede ser utilizada para la siembra de alimentos.

Por tierra, elementos de un batallón de Infantería comienza a arrancar de raíz los plantíos para después incinerarlos.

La operación Sierra Madre terminó por hoy, no sin que los militares hayan encontrado en el plantío erradicado un mensaje, supuestamente de la población, para pedir que no destruyan la amapola porque es su sustento. Pero está fuera de la ley y debe ser arrancada e incinerada.

Hay que regresar a la base aérea militar antes que se oculte el sol o empeoren las condiciones climatológicas y compliquen el vuelo de los helicópteros. Aunque en el piso de las naves traen placas antibalas, el riesgo de ser atacados por narcotraficantes desde tierra es latente.

Morfín Ruiz cumplió la misión de hoy y están listos para salir como cada día para combatir la siembra de amapola, el oro de los cárteles que se encuentra en las tierras de la Sierra Tarahumara.

Te voy a estar esperando en casa

Los helicópteros UH-60M aterrizan en la zona serrana de Chihuahua, ahí en donde la presencia del Cártel de Sinaloa y su grupo armado, Gente Nueva, tienen el control.

La alfombra de flores rojas, rosas y blancas se mueve con el viento que provocan los helicópteros Black Hawk.

Los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se despliegan para hacer reconocimiento. Días atrás detectaron el plantío de amapola en Guachochi; uno más que erradicar.

El sargento Luis es uno de los encargados de la seguridad perimetral mientras avanza el batallón de Infantería hasta el punto exacto.

Apenas lleva cinco días en la operación Sierra Madre, apartado de su esposa y sus dos pequeños hijos. Pero sabe que de él y sus compañeros depende la erradicación de los enervantes que mantienen una disputa entre cárteles mexicanos. Luis siempre lleva presente las palabras de su esposa: “Te voy a estar esperando en casa”. Ese es su motor para, en cada operativo, salir avante en situaciones difíciles.

“Cuando llego a casa me abrazan mis hijos, mi esposa. Ella se acerca muy alegre y me contagia de su felicidad. Los extraño, no es fácil estar alejado de la familia hasta por un mes y que uno se acostumbre a estar sin ella, pero tenemos que salir a erradicar los plantíos”, dice el sargento de 34 años de edad y 17 de servicio dentro de las Fuerzas Armadas.

Originario de Oaxaca, el joven militar dice que no cambiaría nada en su vida y lo mejor que le ha sucedido es pertenecer a las Fuerzas Armadas, incluso aunque no puede ver a su familia todos los días.

Que la droga no llegue a los niños

El motivo de su esfuerzo, porque esa droga podría llegar a sus hijos en un futuro, ya que ahora Alexis apenas tiene cuatro años y Alejandra uno.

“Me siento bien, orgulloso de pertenecer al Ejército, porque evitamos que las sustancias prohibidas lleguen a la sociedad, a nuestras familias y a los niños que son el futuro de México”, menciona.

Lamenta la situación, pero sobre todo que haya gente que induce a los jóvenes a consumir drogas, por eso se siente orgulloso de colaborar para erradicar antes que lleguen a las ciudades los plantíos de amapola, de donde se obtiene goma de opio para la elaboración de heroína, y la marihuana.

Con su arma de cargo lista para accionarla si es necesario, el sargento espera que pase el mes para ver a su familia y escuchar de la voz de su compañera de vida que estará siempre esperándolo en casa con sus dos hijos.

“Mi esposa me dice que me cuide mucho. Me da mucho ánimo, este es mi trabajo, mi sustento para la familia y lo entiende. Son cosas difíciles, pero alguien lo tiene que hacer”, comenta el sargento.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS