Israel: vivir bajo amenaza de bombardeos

Se han acostumbrado a vivir en constante zozobra, sin embargo, confían en su sistema de alerta y sus shelter ( refugios)
Los refugios construidos en las casas cuentan con paredes de concreto para resistir los bombardeos. A esos sitios la gente pueda correr a resguardarse cuando se presente un ataque de misiles o sismos. (Tel Aviv)
01/04/2018
01:30
Astrid Rivera
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Tel Aviv

Mientras en México los habitantes de la capital entran en pánico cada vez que la alerta sísmica suena como parte de un simulacro en los altavoces de la Ciudad, y provoca que las actividades sean interrumpidas y los edificios sean desocupados, en Israel este tipo de ejercicios son cotidianos, los habitantes no expresan ningún tipo de asombro.

En este país, al menos dos veces al año se realizan simulacros para verificar el funcionamiento de las alertas de bombas o ataques de misiles, con el fin de preparar a la población ante una emergencia. Pese a ser la misma alerta que suena cuando un bombardeo, está previo a suceder, la población continua con sus actividades habituales.

El sonar de una sirena durante 25 segundos que dura el ejercicio es la alerta para que los israelíes busquen un refugio donde resguardarse ante un posible ataque de misiles.

Cuando se realiza un simulacro, la dinámica se repite dos veces en un mismo día, el primero es a las 11:05 horas y el segundo a las 19:05. Durante ese tiempo los altavoces de todo el país reproducen la alerta por misiles como parte de los simulacros que al menos dos veces al año se realiza para verificar que las alertas funcionan.

Por 40 segundos las sirenas retumban por las calles de Israel sin que sus habitantes interrumpan sus actividades o muestren nerviosismo por este sonido, el cual es un ejercicio habitual para los israelíes.

Kabitke, capitán del ejército Israelí, señala que la prevención es parte de su cultura, por lo que desde los 10 años comienzan a preparar a los niños para que sepan actuar ante una emergencia, ya sea un bombardeo, una explosión o incluso un sismo.

Kabitke, quien fue parte de la delegación israelí que colaboró en labores de rescate en el sismo del 19 de septiembre en México, pertenece al grupo de rescatistas del ejército istraelí, una unidad especializada en la atención de desastres o ataques de misiles: su principal objetivo es salvar el mayor número de vidas; otra de sus labores es capacitar a los 254 municipios de su país para que la población sepa cómo actuar en una situación de emergencia.

“También trabajamos con grupos de niños y adolescentes, para que estén preparados, aquí en Israel desde los 10 años enseñamos a los niños cómo actuar en caso de un desastre o un ataque de misiles, la prevención es parte de nuestra cultura”, expresa el militar.

Maya Asher, habitante de Tel Aviv, comenta que los simulacros se realizan al menos dos veces al año; dependiendo de la tensión política que haya en el país estos ejercicios pueden presentarse con mayor frecuencia para supervisar que las alarmas funcionan en caso de un ataque de misiles; días antes los habitantes son informados sobre este ejercicio a través de los medios de comunicación.

“Nos avisan algunos días antes que se hará el simulacro, desde el domingo avisaron. Cuando suena la alerta sabemos que es un simulacro, por eso la gente permanece en calma y continúa con sus actividades, no se asusta ni nada porque es algo normal, estamos acostumbrados”, dijo.

Maya comenta que tiene amigos en México, quienes le han contado sobre la alerta sísmica cada que se detecta un temblor y del miedo que causa ese sonido entre los habitantes de la Ciudad de México, por su asociación con el pasado sismo del 19 de septiembre.

“Me han comentado sobre la alerta sísmica, mis amigos piensan que cuando aquí se hace el simulacro de ataque de misiles la gente también se asusta, estamos acostumbrados al simulacro, ese sonido no nos causa temor porque nos avisan con tiempo, cuando es algo real sí asusta, pero sabemos cómo reaccionar”, expresa.

Ariel Schmidberg, subdirector del diario Israel Hayom (Israel Hoy), detalla que desde 2007 se realizan los simulacros con el fin de preparar a la población ante un ataque, para que sepan cómo reaccionar ante un evento y salvar el mayor número de vidas posibles.

“Son medidas de seguridad que ha implantado el gobierno para que la población esté preparada ante un posible ataque militar y así tener tiempo para poder buscar un refugio dónde protegerse”, dice.

Explica que el gobierno ha hecho obligatorio la construcción de refugios conocidos como shelter, al interior de las casas, edificios y en las vías públicas a los cuales la gente puede correr cuando se presente un ataque de misiles. Los shelter son construidos con paredes de concreto a fin de resistir los bombardeos.

En la ciudad de Ofakim, la cual se ubica a sólo 25 kilómetros de Gaza, asediada por el grupo terrorista Hamas, la gente continúa con sus actividades, los comercios mantienen sus puertas abiertas y por las calles transita la gente como si la alerta de misiles fuera música de fondo. Pese a su cercanía con una zona de conflicto los pobladores de esa ciudad de 26 mil habitantes continúan con su rutina.

Moshé Borowsky es dueño de una zapatería en Ofakim, se enteró del simulacro por un anuncio en la radio; sin embargo, detalla que las fechas pueden variar, este ejercicio se realiza al menos dos veces al año por lo que aguarda sentado en su local observando cómo la actividad continuaba.

“Me enteré desde el domingo, la gente no se espanta cuando suena la alerta, es algo cotidiano para nosotros, es una manera de educarnos para saber qué hacer cuando se presente un ataque. Ahorita podemos estar en calma, pero de un momento a otro las cosas pueden cambiar y puede haber un atentado, y pueden lanzar misiles”, expresa.

Un habitación de cuatro por cuatro metros de fachada descarapelada y dibujos de colores rosa, azul y verde es el shelter que se ubica a espaldas del negocio de Moshé, en la entrada tiene una placa en la que se lee: “Este refugio de bombas fue donado generosamente a Ofakim por la comunidad judía de Canadá”.

Leah Soibel, directora de la organización Fuente Latina, explica que mientras más al sur se encuentren las ciudades, es decir, más cerca de Gaza, la población tiene menos tiempo para resguardarse, cuentan con sólo 15 segundos para entrar a un shelter; cuando la alerta de ataques es real, además del ruido de las sirenas se escucha la frase: “Tzeva Adom”, que significa: “Código rojo”.

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