Un pescado zarandeado para el secretario

José Narro no se despide, deja el compromiso de seguir el trabajo con los senadores
La comparecencia tiene contrastes, como los que marcan senadores del PRI y PAN, quienes le expresan afecto a José Narro. (SENADO)
12/10/2017
02:30
Juan Arvizu
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La oposición abre fuego y José Narro aguanta el asedio. Comparece en comisiones y defiende la acción del gobierno en su sector. En cuanto puede tiende su tela de buen humor y dice bromas sutiles, pero la ofensiva de izquierda y derecha persiste, y a ello se agregan señalamientos del PVEM que pone el acento en carencias en la atención a enfermos.

Más de tres horas de diálogo, con motivo de la glosa del 5to Informe presidencial, cumple Narro uno de los cuatro presidenciables del PRI, quien en cinco minutos de intervención de conclusiones no se despide, deja el compromiso de continuar el trabajo con los senadores en favor de la salud.

Narro ha citado a dos poetas, León Felipe y Griselda Álvarez, quienes hablan de la solidaridad y amor a la patria.

Desde la primera intervención, recibe señalamientos de que se ha incumplido el Seguro Popular, el cual ha sido presa de la corrupción.

A lo largo de la comparecencia es un tema recurrente y es así que el último en intervenir, y que el día anterior, con Luis Videgaray, fue el primero, Manuel Cárdenas Fonseca, se refiere a este “malogrado” programa.

La comparecencia tiene contrastes, como los que marcan senadores del PRI y PAN, que incluso rompen las reglas no escritas de guardar distancia y le expresan afecto y cortesías, como Martha Elena García Gómez, panista nayarita, quien lo invita a “un pescadito zarandeado”, o las paces que le declara el perredista y médico Fernando Mayans Canabal, al decirle que “entre sastres no se cobran las puntadas”, luego de que le ha dicho que la universalización de los servicios de salud “es atole con el dedo”.

Narro es uno de los cuatro encartados por Emilio Gamboa para 2018.

Hay para abrir un escenario de colisiones, pero Narro tiene la virtud de dar aire al diálogo; juega a las figuras de que los senadores se toman licencias, porque “juegan en casa”, y él es visitante, y le toca cumplir las reglas, por ejemplo, del tiempo al micrófono. Les dice que espera no llegar a los penaltis. Desde luego, acepta las críticas. Sobre ellas, expone que hay mejoras.

Viste una corbata roja. Llegó temprano al Senado.

Narro, quien ha diagnosticado que el país goza de buena salud, sortea las posturas antagónicas, propias de la antesala de 2018, y se toma la foto del recuerdo con sus sinodales del Senado, con quienes en este juego no se llegó a los penaltis.

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