"​Hija, ¿Me escuchas?", preguntan a niña atrapada en el Rébsamen

Brigadistas exigen silencio total mientras que un marino espera una señal de la menor a la que se busca afanosamente rescatar de entre los escombros del colegio
Foto: Jorge Serratos - EL UNIVERSAL
20/09/2017
17:02
Teresa Moreno
Ciudad de México
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Se detienen las maquinarias y los brigadistas exigen: "¡Silencio, silencio total!" Y todos en este espacio, que alguna vez fueron las canchas del colegio Enrique Rebsamen, en la delegación Tlalpan, entendemos que debemos callar.  Esperamos escuchar una señal, por mínima que sea, de que hay vida debajo de las piedras.
 
"¿Alguien está ahí? ¡Chiquita, pega tres veces, pega tres veces, hija! ¡Hija, ¿Me escuchas?!", grita el marino encargado de revisar si puede establecer contacto con la pequeña.
 
Aquí todo es silencio. Silencio total porque en estos momentos no hay nada más importante que sacar con vida, de entre los escombros, a una niña de ocho años que ha dado pruebas de seguir respirando.
 
De acuerdo con el último reporte de la Secretaría de Marina, hay señales de que la niña enterrada en el edificio que se derrumbó, podría estar viva, según se identificó por dos de tres tecnologías utilizadas en el rescate.
 
"Tenemos dos temperaturas, una puede ser el tórax, los órganos vitales. Debe estar con vida porque la temperatura de todo el entorno es fría y un cuerpo sin vida toma la temperatura del entorno", dijo uno de los técnicos encargados de operar el escáner térmico.
 
Más de 500 efectivos,  entre marinos y soldados, además de médicos y rescatistas, están aquí. El escáner térmico confirmó, primero, que hay una vida en el edificio derrumbado; después, mostró indicios de otra vida más los cuales todavía no se confirman. Se detectó movimiento, también. Por la mañana, la niña, que podría tener ocho años de edad, pidió agua y se la pasaron con una manguera.
 
Este rescate ha sido el más difícil de todos: los brigadistas y expertos de la Marina y el Ejército llevan casi seis horas excavando e intentando penetrar una mole de varillas, concreto y piedras que quedó dispuesto como un sándwich cuando se derrumbó tres pisos, uno sobre otro, del colegio Enrique Rebsamen.
 
Hasta el momento, las cifras no han cambiado: de esta tragedia ocasionada por el temblor de 7.1 grados que azotó la Ciudad de México ayer, fallecieron 25 personas, de las cuales 21 son niños y cuatro adultos; han sido rescatados con vida 11 menores. En lo que va de esta jornada, se tuvo el avistamiento de tres cuerpos: dos de niños y uno de un adulto que perecieron en el derrumbe.
 
Las labores de búsqueda continuarán hasta que se cumplan las 72 horas del temblor, entonces ingresará la maquinaria pesada para retirar los escombros. Se determina ese tiempo porque es lo máximo que una persona puede resistir sin beber agua.

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