Crónica: en polos opuestos, los que una vez estaban unidos

Rebeldes y anayistas se confrontan en la discusión de la Ley de Seguridad Interior; debate de fondo y circo en el Senado
15/12/2017
03:58
Juan Arvizu y Alberto Morales
Ciudad de México
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Todos están descansados y listos para un largo debate, y apenas han transcurrido cuatro horas y media de discusión sobre la Ley de Seguridad Interior, cuando el coordinador del PAN, Fernando Herrera Ávila afirma ante el pleno que su grupo votará libre.  Deja dicho, pues, que habrá votos suficientes para que el tema sea aprobado.

Pero para eso falta que corran unas ocho horas, tan sólo para que se abra el tablero electrónico y se registren los votos y el presidente del Senado, Ernesto Cordero Arroyo (PAN), declare aprobada sólo la exposición de motivos, por una de las votaciones más altas 123, fraccionada en 76 senadores a favor, 44 en contra y tres abstenciones.

Hasta el nombre de la ley será impugnado en las reservas, o sea, en las propuestas de modificaciones, a cada uno de sus 33 artículos y cinco transitorios que rechazan los legisladores del PT, PRD y un segmento de los panistas que tienen la votación perdida.

Se trata de detener lo más posible la salida del Senado de la minuta de Ley de Seguridad Interior hacia la Cámara de Diputados para que allá se reciba el documento y con prontitud sea llevado al pleno para su discusión y votación definitiva, este mismo viernes.

Todo transcurre, al filo de que termine el periodo ordinario de sesiones. Es el estilo de los tiempos. 

Pero el debate es singular. Unos por la ley con vehemencia, otros en contra con energía. No hay medias tintas. Que es anticonstitucional, o que no lo es; que militariza al país, o que define cuándo y como sí participen los militares contra la delincuencia organizada. De plano, que será la carta blanca para que Ejército, Armada y Fuerza Aérea pasen sobre los derechos humanos, o que se regulará lo que hagan.

El ambiente en el salón de sesiones se tensa. La presidenta de la Comisión de Gobernación, Cristina Díaz Salazar (PRI) presenta el dictamen a favor y niega que haya habido simulación en el diálogo abierto en estos días.

Levanta la voz con gran fuerza: "¡Hay que decirlo fuerte! ¡Hay que dejarlo claro! NO existe mayor medio de control que el estricto apego a la legalidad y al estado de Derecho.

Así empieza la confrontación, que se sostendrá más de 12 horas, sin pausa.  "No es justo decir que no escuchamos a quienes consideran que la ley es contraria a los derechos humanos".

Más adelante interviene la senadora Layda Sansores (PT), que llama "borregos" a los legisladores que prefieren estar en otra parte, que en escuchar los nueve votos particulares, y los posicionamientos de los grupos parlamentarios.

De inmediato, Mariana Gómez del Campo (PAN) pide respeto a Layda Sansores, ya que quienes voten distinto de la senadora de izquierda, sin duda, emitirán su voto en conciencia.
Layda Sansores lleva más de una hora con la exigencia de que sea verificado el quórum en el tablero electrónico, y con ese reclamo sigue largos minutos, y tensa más los ánimos.

Incluso, Sansores graba con un celular la sala sala en la que ella cuenta solo 31 senadores, donde debería haber 128, y provoca al señalar que Cristina Díaz Salazar (PRI) no estaba en la sala. La priista le responde con un grito soltado al micrófono en su escaño, y dice que ahí ha estado. 

Avanzada la discusión, Hilaria Domínguez le devuelve las criticas a Sansores sobre su crítica al pleno de que no hay interés en lo que se expone en la asamblea.

La nayarita Hilaria Domínguez le dirá que nadie le dijo nada cuando estaba fuera de la sesión y bailaba "tubo-tubo", en un festejo fuera del salón y hacía escándalo.

La petista Sansores formula reclamaciones, al mismo presidente de la mesa directiva, Ernesto Cordero Arroyo (PAN) y en el punto de la verificación de quórum lo acusó de incurrir en marrullerías. Y advirtió que si en la sesión hay anarquía, "vamos a ser anárquicos".  

Y más delante acusa que hay senadores que "no pasan el alcoholímetro", pero su señalamiento es desatendido. 

Se inicia luego el largo camino de posicionamientos a favor y en contra, y en esta fase ya no es extraño que panistas sostengan posturas opuestas, Laura Rojas dice a la asamblea que no pueden estar equivocados los organismos internacionales y la CNDH que piden que no se apruebe la ley.

Pasa a la tribuna Javier Lozano y contrasta lo que hacen senadores que fustigan a las fuerzas armadas y aplauden una amnistía a los capos de la delincuencia.

Denuncia que el voto dividido de los panistas se debe a que desde su partido llegó al orden emitida con cálculo político, "por los afanes de su ambicioso líder; es por ello que dicen absurdos" contra la ley.

"Me gritaron traidor", en las deliberaciones en comisiones, dijo al pleno el senador Marco Antonio Olvera Acevedo (PRI) y sostuvo que en contra de la ley se han levantado mentiras a base de retórica.  Y advirtió que quienes van en contra, en los hechos apoyan al crimen organizado.

ml

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