El caso de Valeria detonó la presencia de más vigilancia

Habitantes del Estado de México identifican calles donde hay crímenes
Al recorrer la colonia Benito Juárez, las personas toman precauciones como no portar bolsas ni objetos de valor. (IVÁN STEPHENS. EL UNIVERSAL)
05/03/2018
04:43
Manuel Espino Bucio
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Las decenas de pancartas con números de emergencia y la leyenda: “Ahora más Seguridad”, colocados por las autoridades municipales consecutivamente sobre un tramo de la avenida Bordo de Xochiaca advierten a los transeúntes que algo está pasando ahí.

Es la entrada oriente a la colonia Benito Juárez, considerada una de las más inseguras en el municipio de Nezahualcóyotl, colindante con las delegaciones Iztacalco y Venustiano Carranza, en la Ciudad de México.

La mayoría, 82, de los internos sentenciados y procesados por delitos sexuales y secuestro en el Estado de México provienen de esta localidad, según datos del Registro Nacional de Información Penitenciaria (RNIP).

Más adelante, un reten de la Policía Municipal, ubicado sobre la misma avenida, confirma que la situación de seguridad no es alentadora. Automóviles que ingresan y salen de la colonia, incluidos los del transporte público, son revisados al azar por los elementos destacamentados.

En la calle La Ardilla una casa azul decorada con frases alusivas a la muerte y un altar a la Santa Muerte, destaca del resto, parece un templo. Para las personas que por ahí transitan no es sorpresa.

Entre la calle Paloma Negra y la avenida Chimalhuacán, cerca del Palacio Municipal, se asoma una patrulla de la policía municipal, que realiza recorridos de vigilancia; la localidad es conocida por la alta incidencia de homicidios, robos, secuestros y extorsiones.

Pero lo que detonó una mayor vigilancia policiaca fue el hallazgo del cuerpo de la niña Valeria Teresa, de 11 años, quien fue violada y asesinada por un conductor de transporte público en junio del año pasado, en la calle La Zandunga, de la colonia Benito Juárez, un caso que impresionó a los habitantes del municipio y de la capital de la República.

En la localidad hay más de 60 escuelas primarias públicas y colegios, distribuidas en diferentes zonas; en la primaria Alfredo V. Bonfil, ubicada en la calle Faisán, cursaba el sexto grado la niña Valeria, quien ya no pudo graduarse.

En una tarde cualquiera, las actividades transcurren de manera normal, aunque con cierta reserva de los habitantes, que conocen de la situación de inseguridad en su colonia y por eso han tomado precauciones como no salir a la calle con bolsas y objetos de valor; tienen identificadas las calles donde han ocurrido desde asaltos hasta homicidios.

Los consultados recuerdan hechos ocurridos en Paloma Negra, el Farolito, Cama de Piedra, La Mariquita, Clavelero, Zandunga, Verdolaga, Pancho López, Corrida del Norte, Gavilanes, entre otras.

Por ejemplo, señalan que en Farolito y Cama de Piedra fueron asesinados a balazos tres taqueros en diciembre del año pasado.

En tanto que en la calle Verdolaga un hombre fue baleado cuando llevaba a sus hijas a la escuela, en enero pasado.

Los mototaxistas, señalados por actividades de halconeo para las bandas delictivas, recorren sin temor las avenidas y sitios más recónditos de la Benito Juárez entre un ir y venir, siempre están al tanto de lo que sucede y, sobre todo, listos para apoyarse ante cualquier eventualidad que los afecte.

Los jóvenes de esa colonia suelen concentrarse por la tarde en centros de videojuegos, tiendas y cibercafés ubicados en las principales avenidas de la colonia, como son la Cuarta Avenida, Rancho Grande, Chimalhuacán, Carmelo Pérez, Vicente Villada y Sor Juana Inés de la Cruz.

Entre patrullajes y retenes, día y noche, de la policía del municipio transcurre la vida en la colonia Benito Juárez, en Nezahualcóyotl. En el penal de Neza-Bordo apenas en noviembre del año pasado se registró un motín, que concluyó con el tras- lado de más de 30 internos.

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