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Revelan la estrategia de los ?lavadólares? de Carrillo

Se hicieron pasar por representantes de altos ejecutivos de Televisa
Domingo 12 de diciembre de 1999 Hernán C. Cappiello/?La Nación?/GDA | El Universal

BAHÍA BLANCA, Argentina.? Se presentaban como mandatarios de empresarios de Televisa, el multimedia más grande de México, que pretendían comprar campos en la provincia de Buenos Aires, pero en realidad eran los embajadores del jefe del cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes, quien buscaba ?blanquear? en Argentina parte del dinero que había ganado traficando cocaína.

El empresario inmobiliario Nicolás Di Tullio y el veterinario Oscar Marinone, que compraron propiedades en Mar del Plata, donde vivió el narcotraficante mexicano, son los mismos que en 1998 adquirieron un departamento en el centro de Bahía Blanca y tres campos en dos localidades de la zona.

Fue el primer desembarco de los mexicanos en el país, según lo descubierto en la investigación del juez federal Rodolfo Canicoba Corral, a raíz de una denuncia de la embajada de México en Buenos Aires.

Un día de 1998 llegaron a Bahía Blanca Di Tullio y el veterinario Marinone, de Balcarce. Este, que era el responsable de la explotación agropecuaria de la estancia Rincón Grande, de Carrillo Fuentes, se puso en contacto con el martillero José Barrios, dueño de una inmobiliaria de Coronel Dorrego, a 200 kilómetros de Bahía Blanca.

El hombre les presentó a productores rurales de la zona y llegaron a un acuerdo para comprar campos por 4.5 millones de dólares, a saldar en cuotas o con el producto de la explotación de las tierras.

A los vendedores les llamó la atención el interés de los representantes de los empresarios mexicanos, sobre todo por la mala calidad de los campos: muchas de las hectáreas en juego estaban cerca de la costa y en una zona de médanos. Más se sorprendieron cuando comprobaron que no llevaban ganado a los campos, ideales para la cría.

La operación se cerró y en nombre de los mexicanos adquirieron las estancias El Estribo S.A., de mil 615 hectáreas, situada entre Coronel Dorrego y Coronel Pringles; Santa Venera S.A., de casi 800 hectáreas, en Coronel Dorrego, y San Juan del Espejo S.A., de unas mil 100 hectáreas, en Coronel Pringles.

La venta se concretó, pero en febrero de 1998, los representantes de los mexicanos reunieron a los vendedores en un hotel céntrico de Bahía Blanca y les comunicaron que iban a suspender los pagos.

Sin embargo, adquirieron un departamento en el séptimo piso de un edificio de la calle 11 de abril 250, del centro, actualmente desocupado.

Estas operaciones inmobiliarias fueron descubiertas por la Policía Federal y la Interpol México, que estuvieron en la zona haciendo una inspección ocular de los campos.

Una vecina del edificio de la calle 11 de Abril vio a los policías y recordó que sólo preguntaron quién vivía allí. Se trata de un departamento valuado en unos 300 mil dólares, con tres dormitorios, uno de ellos en suite, tres baños, comedor diario y sala.

Es una construcción de ladrillos, con frente de mármol negro, ostentosa terminación y un portero eléctrico con circuito cerrado de televisión. Un suntuoso refugio.

El veterinario Marinone declaró haber conocido a Carrillo Fuentes, que en ese entonces se presentaba en Mar del Plata como Francisco Mora Guerrero, y a su mujer, Sonia, que se hacía llamar Laura.

Marinone dijo que nunca supo que se trataba del jefe narco más buscado en el mundo, sino que pensaba que se trataba de un adinerado ejecutivo de Televisa. (Con la colaboración de Oscar R. Baltián, en Bahía Blanca, y Oscar E. Balmaceda, en Mar del Plata)



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