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Practica golf y colecciona autos


Lunes 06 de diciembre de 1999 Justino Miranda | El Universal

CUERNAVACA, Mor.? A su salida como abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg buscó alojo en su pasatiempo favorito: el juego de golf. Este deporte lo practica desde hace varios años en el campo del fraccionamiento Tabachines, donde tiene una residencia que visita esporádicamente para descansar y recibir visitas de sacerdotes de Morelos y de otros estados, dice su jardinero Máximo Sandoval Sorneo.

Protagonista de una polémica desatada por haberse manifestado en contra de la santificación del indio Juan Diego, Schulenburg ?dice su jardinero? únicamente tiene una imagen religiosa en su casa: nuestra señora de Guadalupe. En los espacios de los tres cuartos, sala, comedor y cocina no hay ningún otro santo, sólo fotografías ampliadas de iglesias de otros países y catedrales.

Jubilado por el Instituto Mexicano del Seguro Social, don Máximo Sandoval cuenta que el ex abad es también asiduo coleccionador de autos último modelo, además de camionetas, para lo cual contrató los servicios de una persona.

?Ya no maneja, contrató a un chofer y es regular verlo acompañado de su servidumbre integrado por dos mujeres de 30 y 40 años de edad?, dice don Máximo.

Trabajador de Guillermo Schulenburg desde su estancia como abad de la Basílica, don Máximo afirma que la última ocasión en que el religioso visitó su residencia fue en septiembre. Caminó por las calles, manejó su carro para practicar golf y después recibió visitas de sacerdotes.

?Trae chofer desde hace un año y con él siempre viajan dos mujeres, su servidumbre. Descansa aquí de cuatro a cinco días, pero la mayor parte del tiempo sale a jugar golf con sus amigos?, dice don Máximo.

En esta casa marcada con el número 261 de la calle Paseos de Tabachines, con aproximadamente 500 metros cuadrados, es visible el carrito de golf número 151 ?Los Tabachines? y su superficie considera un amplio jardín en declive. Aquí el metro cuadrado es valuado en dólares. Algunos de sus vecinos han sido artistas y Leo Beenhaker, entrenador holandés de fútbol.

Don Máximo es responsable de esta residencia y cuenta que cuando era trabajador de la Basílica percibía un salario de unos 500 pesos quincenales, luego Guillermo Schulenburg lo contrató para que cuidara su casa, con un pago de mil 200 pesos cada 15 días. ?Es bueno porque me da oportunidad de hacer trabajos de jardinería en otras casas para ganar un poco más?, dice don Máximo.



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