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Jóvenes fumadores


Jueves 31 de mayo de 2001 Ruth Rodríguez y Julián Sánchez | El Universal

Como un problema que entre menores de edad se convierte en el preámbulo a la adicción de drogas (mariguana, cocaína y heroína), el tabaquismo es hoy un fenómeno que se busca controlar a través de diversas medidas, pero cuyos resultados no han sido los deseados y sus consecuencias van en aumento.

Así lo reflejan datos de la Organización Mundial de la Salud, que señala que en el 2030 el tabaquismo será la principal causa de muerte en el mundo, mientras que en México ahora cobra 122 vidas diariamente y los 13 millones de fumadores en el país podrían o ya padecen algún mal causado por ese problema que afecta a 48 millones de quienes no tienen este hábito, considerados como fumadores pasivos.

Investigadores del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), señalan que el tabaquismo es considerado un grave problema de salud pública. Actualmente provoca al menos 25 enfermedades, ausentismo laboral, rechazo social e impacta al núcleo familiar en los ámbitos económico y moral, además del gasto considerable que representa para las instituciones de salud.

Guido Belssaso, comisionado del Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), y Rafael Camacho Solís, vocal ejecutivo adjunto del Programa contra el Tabaquismo de este organismo de la Secretaría de Salud, coinciden en la importancia de enfocar esfuerzos hacia los niños y jóvenes que son los sectores más vulnerables a este problema.

Al celebrarse el Día Mundial sin Tabaco, que ha adoptado el lema "Limpia tu aire del humo del tabaco", Belsasso advierte que un individuo que inicia el consumo de tabaco en la edad adulta difícilmente se convierte en adicto a drogas, en cambio en los niños y jóvenes pasa lo contrario.

Información de la Secretaría de Salud revela que en México más de 10 por ciento del total de los 13 millones de fumadores tiene entre 12 y 17 años de edad, a pesar de que la Ley General de Salud vigente desde 1984 prohíbe la venta de cigarros a menores de edad.



Mayor control con venta de cigarros sueltos

Camacho Solís menciona en este marco que un problema latente es la venta de cigarros sueltos, que a pesar de que está prohibida, se siguen comercializando de manera unitaria, lo cual es una ventaja para los menores a quienes les resulta más fácil desembolsar dos o tres pesos que comprar toda la cajetilla. Este mecanismo utilizado de manera frecuente introduce al individuo en el hábito de fumar.

Una encuesta realizada por las autoridades de Salud evidencia que en las 16 delegaciones del Distrito Federal, en 561 establecimientos de minoristas visitados, 79 por ciento vende cigarros a menores. Los intentos por conseguir este producto tuvieron mayor éxito en el grupo de 14 y 15 años (92.2 por ciento ); en el de 10 y 11 años resultó más difícil (66 por ciento ), y más niñas que niños lograron comprarlos (84 por ciento contra 72.7 por ciento , respectivamente).

También se demostró que sólo en 11.8 por ciento de estos comercios aparecía en forma visible la advertencia de la prohibición de la venta a menores.

En el libro "El consumo de Tabaco en México", que reúne en poco más de 200 páginas las aportaciones más actuales sobre el fenómeno del tabaquismo en nuestro país y sus repercusiones, editado por el Conadic, señala que para las compañías cigarreras, México representa un mercado potencial altamente redituable por su población juvenil considerada como un grupo de mayor riesgo para desarrollar adicción a la nicotina.

De acuerdo con el último conteo poblacional realizado en México, se tienen aproximadamente 30 millones de jóvenes entre 10 y 24 años de edad; para el año 2010 habrá 31 millones en este grupo, lo cual da una idea clara del mercado potencial en el que buscan incidir las empresas transnacionales del tabaco.

Unido al problema de la adicción a la nicotina entre menores, las evidencias demuestran que los hijos de madres fumadoras nacen con peso promedio menor al de los hijos de las no fumadoras, comenta Belssaso.

Hallazgos en estudios bioquímicos continúa el comisionado del Conadic señalan que los niños de padres fumadores están expuestos a padecer algún tipo de cáncer.



Muertes por tabaquismo

El director del INER, Jaime Villalba Caloca, señala que 40 mil personas fallecen anualmente en México por enfermedades relacionadas con el tabaquismo, es decir, 122 por día y cinco por hora. El 90 por ciento de las muertes es a consecuencia del cáncer pulmonar.

Además, 80 por ciento pierde la vida por bronquitis y 50 por ciento de los fallecimientos que ocurren es por enfermedades cardiovasculares relacionadas con ese problema, además de los efectos en los dientes, piel, pulmón y corazón.

En este marco, Camacho Solís comenta que un grupo muy importante es el de las mujeres, que van a comenzar a sentir los problemas del tabaco, pues antes el cáncer de pulmón era casi exclusivo de hombres, ahora es el tercero que está matando a más mujeres, superado en primer lugar por el cervicouterino y en segundo el de mama.

"Y como la epidemia de fumar comenzó a afectar a las mujeres más tardíamente, ahora serán las que empiecen a poner más en evidencia los efectos nocivos del consumo de tabaco."



El Día Mundial

Para especialistas en la materia, el Día Mundial sin Tabaco es un llamado a las personas que están atrapadas en el humo del cigarro y una respuesta agresiva hacia las campañas publicitarias que realizan la industria tabacalera, quienes invierten en ello cerca de siete billones de dólares anuales en el mundo. De ahí el interés de la actual administración de homologar a 110 por ciento el impuesto al tabaco oscuro y labrado.

Belsasso, explicó que el Día Mundial Sin tabaco, instituido por la Organización Mundial de la Salud hace 14 años, tiene el propósito de abrir un espacio de reflexión respecto de lo que significa el tabaquismo en la salud individual y social.

México como miembro de este organismo promueve esta celebración para que la población tenga la oportunidad de tener mayor conocimiento sobre lo que significa la epidemia del tabaquismo, tanto para los fumadores como para aquellas personas que comparten sus espacios en el hogar y el trabajo.

Respecto de la propuesta de cobrar un mayor impuesto al tabaco, Rafael Camacho Solís explica que al aplicar un gravamen de dos pesos adicional a cada cajetilla, se podría recaudar una cantidad semejante a lo que el gobierno pretende percibir a través del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en medicamentos, que se calcula en 6 mil 500 millones de pesos.

Recuerda que en 1997 se vendieron 52 mil millones de cigarros que equivalen a 2 mil 500 millones de cajetillas, lo cual representa unos 5 mil millones de pesos, que podrían recaudarse al cobrar dos pesos de impuesto por cajetilla.



Imposible un policía detrás de cada fumador

A casi un año de la entrada en vigor del Reglamento para la Protección de los no Fumadores en el Distrito Federal, donde se estableció con mayor precisión la prohibición de fumar en los edificios públicos federales, las autoridades en la materia reconocen que un gran porcentaje (91 por ciento ) de trabajadores de 24 organismos públicos está de acuerdo con ello, sin embargo en los hechos aún hay áreas donde se sigue fumando, pero "es imposible tener un policía detrás de cada fumador".

En este sentido admiten que hoy en día hay aproximadamente 31 millones de mexicanos expuestos de manera voluntaria o involuntaria a los daños a la salud causados por el cigarro, lo que representa casi la tercera parte de la población total de México.

Encuestas realizadas por la Secretaría de Salud revelan la incongruencia de que los médicos que deben cuidar la salud de sus pacientes y los maestros encargados de educar, sean de los principales fumadores.

Así lo muestran estadísticas que señalan que 20 por ciento de los médicos en el país fuman, mientras que en Estados Unidos este renglón alcanza sólo 3 por ciento .

"Sería interesante que los médicos dejen de fumar, porque su actitud frente al tabaquismo será diferente. Lo mismo quisiéramos con los profesores, que es un grupo especial de atención porque son un símbolo de ejemplo", según Camacho Solís.

Se ha demostrado que el tabaquismo pasivo o involuntario es un factor de riesgo de enfermedades relacionadas con su consumo. "Un fumador involuntario es aquel no fumador (ex fumador o nunca fumador) que se expone al humo del tabaco de personas fumadoras al convivir con estas", menciona Pablo Kuri, director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud.

Se ha observado que el humo del cigarro incrementa el riesgo de daños como el cáncer pulmonar e infarto agudo al miocardio en el fumador involuntario, infecciones respiratorias y asma, especialmente en los niños de padres fumadores.

En las encuestas Nacionales de Adicciones se ha documentado que los sitios de exposición más frecuentes para los fumadores pasivos son la casa, el trabajo y la escuela.



Se requiere fuerza de voluntad

Para Carlos Montaño, jefe del servicio de Inhaloterapia del Hospital Regional "General Ignacio Zaragoza" del ISSSTE, 70 por ciento u 80 por ciento del éxito de no fumar viene siendo en relación con la fuerza de voluntad; el porcentaje restante puede ser la utilización de enjuagues bucales, parches, chicles de nicotina, que dan la posibilidad de sustituir este elemento agresivo, es decir es la misma droga nada más que en otra vía de administración, para que la gente no sienta la sensación de abstinencia.

"Hay que tener mucho cuidado con la abstinencia porque se corre el riesgo de que al llegar ésta el paciente se ponga inquieto, nervioso, no duerma, le falte aire; es una sensación psicosomática que lo invade cuando la adicción está muy establecida y lo peor es que puede recaer."

En este marco, Guido Belsasso explicó algunos avances médicos para evitar el hábito de fumar: uno tiene que ver con los bloqueadores de los receptores de las sustancias adictivas en una zona del cerebro llamada sistema límbico.

Se han desarrollado en los últimos 10 años una serie de sustancias que bloquean la nicotina, la cocaína, entre otras que evitan la llegada a los centros transmisores del cerebro para que no se descargue la dopamina que es la que produce la sensación de bienestar o de euforia al paciente adicto.

Por otro lado, existe otra sustancia llamada bupropión que es un antidepresivo que reduce el deseo de fumar.

Además de este mecanismo para bloquear los receptores, también existen otras alternativas como los chicles de nicotina que pueden ser muy efectivos para las personas que fuman menos de 10 cigarros al día y que no pueden abstenerse por las sensaciones que la nicotina les provee y los parches de liberación transdérmica de nicotina que se aplican una vez al día, asegurándose la nicotina suficiente para satisfacer los requerimientos del paciente.

Por otro lado se desarrolla la vacuna Nic Bac, que genera anticuerpos contra la nicotina y ayudará al adicto al cigarro.

Autoridades de Salud advierten que en contra de lo que se piensa, el fumar no es un placer, pues los adictos al tabaco van cavando su tumba lentamente. No se hacen a la idea del daño que provoca en su organismo, sobre todo en los pulmones, en donde se declara el enfisema, sin oportunidad de curación.



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