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Difícil, la reconciliación con los Testigos de Jehová

En el programa ?Diálogo con los hermanos separados" sí está incluida la mayor parte de grupos evangélicos sin proselitismo agresivo. Niega José Luis Labastida, ministro de Culto, que hayan atacado a los católicos
Domingo 31 de octubre de 1999 Janine Rodiles Hernández | El Universal

El Sínodo de las Américas celebrado en el Vaticano en noviembre de 1997, en donde por primera vez los obispos de habla inglesa se reunieron con los latinoamericanos para establecer la norma continental, aclaró que no se incluirían a los Testigos de Jehová en el programa ?Diálogo con los hermanos separados", en el que sí están incluidos la mayor parte de los grupos evangélicos sin proselitismo agresivo.

La arquidiócesis de México asume plenamente esa tesis. Recientemente firmó un acuerdo con las Iglesias históricas, la ortodoxa y la anglicana, así como con las Luteranas (metodistas, bautistas, carismáticos e incluso algunos pentecostales), sobre importantes coincidencias teológicas que antiguamente los separaron, como la dimensión de La Salvación y la Redención. ?Ojalá que pongamos una palomita a cada tema que nos ha dividido y lleguemos a un punto en que nada nos divida. Pero con las sectas no vamos a dialogar. No va a haber diálogo con los Testigos de Jehová, ni con los Mormones, ni con la Iglesia Internacional de Cristo. Ellos dicen que nosotros representamos al diablo, ¿cómo podemos dialogar así?", se pregunta el representante de la Doctrina de la Fe de la Arquidiócesis de México, padre Daniel Gagnon.

El ministro de Culto de los TJ, José Luis Labastida niega lo anterior y aclara que los TJ no han atacado a los católicos y jamás han hablado de que se van a ir al infierno. ?Nosotros no creemos en el infierno, en la Biblia se habla del Gehena pero no es un lugar de tortura y sufrimiento permanente, no creemos que Dios torture a ninguna criatura, mucho menos que exista un lugar permanente para ello. Además tampoco pensamos que nosotros seamos los únicos salvos. Es Dios el único que puede dirimir en el terreno de la salvación?, dice.

A pesar de las aclaraciones, la intolerancia religiosa contra los TJ parece ir en creccendo.

Según el doctor Garma, la expulsión de niños TJ en las escuelas se ha intensificado en los municipios panistas como Aguascalientes, Tijuana y Guadalajara. Tan solo en 11 meses (entre 1991-1992) la Comisión Nacional de Derechos Humanos recibió 118 quejas de TJ contra directores de escuela y contra el secretario de Educación Pública por expulsión injustificada de niños. La ley sobre asociaciones religiosas todavía no es clara en el tema. Por un lado la Dirección de Asuntos Religiosos ha aceptado el registro público de los TJ como asociación religiosa, pero por otro mantiene vivos como agravio a la nación el hecho de no prestar honores a la bandera.



Fin del mundo: no más

Hasta hace una década los TJ alarmaron a la población con profecías sobre el fin del mundo (1874, 1878, 1881, 1910, 1914, 1918, 1920 y 1975 y otras). ?...el fallo de las profecías paradójicamente ha hecho más bien que mal al movimiento porque el retraso del Apocalipsis constituye un atractivo para los conversos, pero también ha sido su debilidad pues les ha impedido adaptarse satisfactoriamente a un ?mundo? que según ellos está en constante agonía?, dice Loret de Mola en su estudio.

Para los tiempos en que la mexicana Susana Montemayor fue TJ las cosas así eran. ?Como ya venía el fin del mundo no te permitían estudiar, a lo único que debías dedicar tu vida era a convertir a los demás. Te dan un adiestramiento muy fuerte para ir de puerta en puerta a vender libros y revistas, te dan un número de ellos y los vendas o no tienes que pagarlos. En total debes dedicar 250 horas al mes a predicar la palabra. Si algún resentimiento tengo es que me robaron mi infancia, no iba a fiestas, no festejaba la Navidad y no me dejaban jugar con niños que no fueran Testigos. Sin embargo, quiero que aclares que lo que yo digo parte de mi experiencia, que yo viví como muy castrante, porque no quiero ofender a los TJ, yo soy la tercera generación de Testigos en México y las cosas pueden haber cambiado mucho desde entonces?, dice Montemayor.

No obstante, José Moreno Ramírez asegura que ellos no venden los libros. ?Aceptamos donativos voluntarios, pero de ninguna manera se trata de venta de libros?, dice. Ahora tampoco hacen predicciones. ?Dios sabrá cuándo actuar para el fin del mundo, nosotros no hacemos predicciones, Él sabrá el momento de traer eso que dice la Biblia: la felicidad para toda la humanidad, o sea el remedio para todos y pensamos que está muy cerca?, dice Labastida.

Cambiar la imagen que los TJ tienen socialmente va a costar muchas noches de vigilia. ?Los Testigos son un grupo conflictivo, lo ha sido a través de su historia, uno de los graves problemas es cómo tratarlos, creo que si se les trata con intolerancia no se arregla el problema sino empeora. En ningún país los TJ han disminuido por las medidas que se toman en contra de ellos. Es un tema que debe ser tratado en México: los problemas que tiene la sociedad con los Testigos, porque es el país con mayor número de TJ en el mundo, después de Estados Unidos?, dice Carlos Garma.



Sangre y espíritu

Durante muchos años la prohibición de las transfusiones sanguíneas fueron un polémico tema que confrontaron los TJ. Ahora parece que lejos de cuestionarlos hay una corriente científica muy proclive a apoyar tratamientos alternativos sin el uso de la sangre.

Estudios de la UAM Iztapalapa aseguran que después del SIDA el tan polémico tema de las transfusiones ha dejado de poner contra la pared a los TJ. ?Después del SIDA ya hay muchos sectores que no aceptan transfusiones. Los TJ dicen que el SIDA es una prueba de la prohibición divina sobre el tráfico o transfusión de la sangre?, dice Garma. Efectivamente la pandemia del SIDA cuestionó la existencia de bancos de sangre y puso en boga los tratamientos alternativos con plasma o sustitutos sanguíneos en todo el mundo y los TJ han sido importantes colaboradores y promotores de esas investigaciones científicas. En México el Hospital del IMSS de Traumatología y Ortopedia de Lomas Verdes, el Centro Médico La Raza, y la división de hospitales de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, están realizando operaciones sin el uso de sangre, con métodos alternativos como expansores de sangre, máquinas recuperadoras de células que readministran la sangre a la persona que la pierde, cristaloides y otros.

Raúl Verdín Vázquez, jefe de cirugía cardiovascular y toráxica del Centro Médico La Raza, dice: ?Tenemos tres años con el programa de cirugía de corazón y transplantes sin el uso de sangre. La ley nos obliga a no negar la asistencia médica, pero tampoco podemos pasar por encima del derecho de culto y las creencias de nuestros pacientes. Cuando un paciente TJ muere en estas condiciones, los familiares no pueden acusar al médico de negligencia, simplemente aceptan el fallecimiento y agradecen el tratamiento?, dice.



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