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Emigran a EU boxeadores; incierto destino


Lunes 18 de octubre de 1999 Alan Zarembo/De Newsweek, exclusivo para EL UNIVERSAL | El Universal

Fernando Ibarra, oriundo de Piedras Negras, era boxeador. Después de volverse profesional empezó a ir a pelear a Estados Unidos, donde ganaba unos 400 dólares. Le decía a su mamá: "Vas a ver, vamos a hacerla".

En enero pasado, en una pelea en el hotel Regal Riverfront de St. Louis, nadie le dijo a Ibarra, de 23 años, que su rival sería Ratanachai Vorapin, un tailandés número uno del mundo en su división, y quien ha ganado 50 mil dólares por una sola pelea. A los 49 segundos del sexto episodio, momento que Ibarra no puede recordar, un sólo golpe cambió su vida para siempre. Luego de tres cirugías de cerebro, habla y camina con dificultad.

Hay decenas de boxeadores mexicanos para quienes los nombres y la clasificación de sus oponentes en Estados Unidos son meros detalles; para quienes la única posibilidad de vencer es con un golpe de suerte. Viajan al norte por la misma razón que otros migrantes. Recibir una paliza es, al igual que recolectar fruta, una tarea que cada vez menos estadounidenses están dispuestos a desempeñar por los actuales sueldos. En la última década, México se ha convertido en el proveedor más importante de boxeadores hacia Estados Unidos.

"Se trata de una cuestión de oferta y demanda", indica Eric Bottjer, quien arregla peleas para el promotor con base en Nueva York, Cedric Kushner. "Si llamas a un gimnasio en Estados Unidos, tienes suerte si consigues un peleador en la división que necesitas. Si llamas a cualquier gimnasio en México, obtendrás cuatro o cinco". El propósito, como lo admiten sin ambages en la industria del boxeo, es proporcionar rivales a peleadores prometedores. "Newsweek" ha identificado más de 70 peleadores mexicanos que visitan Estados Unidos y sufren palizas. Últimamente, Ibarra ha tenido la misma alucinación: dice a las personas que lo acaba de llamar un agente de boxeo y que su próxima pelea está programada en Las Vegas.

Encogiéndose de hombros, su padre señala con orgullo: "No era un mal boxeador; se enfrentó al número uno. Pudo haber sido noqueado en el primer round, pero fue vapuleado durante seis episodios". (c) 1999, Newsweek Inc.



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