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Ven narco mexicano dominar Colombia

Estudio revela que negocian precios de cocaína y controlan cadena de suministro
Ven narco mexicano dominar Colombia

INCAUTACIÓN. En enero de este año la policía de Colombia decomisó 3 mil 826 kilogramos de cocaína. La droga estaba lista para ser transportada a México desde una de las terminales de embarque marítimo de los puertos de Cartagena. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Lunes 15 de abril de 2013 Víctor Solís | El Universal
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politica@eluniversal.com.mx

El debilitamiento y fragmentación de las organizaciones criminales en Colombia ha sido aprovechada por los cárteles mexicanos, que ahora se muestran más empoderados, negocian los precios de la cocaína y controlan la mayor parte de la cadena de suministro que alguna vez perteneció a sus contrapartes sudamericanas.

Este poder ha permitido a cárteles como los de Sinaloa, Los Zetas y La Familia Michoacana, que se proveen de la cotizada droga en Colombia, aumentar sus utilidades al aprovechar las divisiones y luchas internas entre las bandas criminales en ese país, conocidas como Bacrim.

De acuerdo con un estudio del Woodrow Wilson Center en Washington, titulado La Dimensión Internacional del Crimen Organizado en Colombia: Las Bacrim, sus Rutas y Refugios, los violentos cárteles mexicanos están tan bien posicionados en ese país que incluso cuentan con toda la estructura necesaria para atacar a las bandas colombianas en sus propios territorios en caso necesario.

Esta tendencia ha derivado en que los grupos colombianos busquen nuevas rutas de tráfico de cocaína hacia el mercado de Estados Unidos para evitar que los cárteles mexicanos actúan como intermediarios, señala el reporte.

“Por cuenta de la mayor competencia entre las Bacrim como proveedoras de cocaína, los cárteles mexicanos se fortalecieron como compradores mejorando su capacidad de negociación y aumentando el margen de utilidad por kilogramo de cocaína”, revela el documento.

Al aumentar los beneficios de las organizaciones mexicanas en la cadena del narcotráfico se refuerza la tendencia de mantener las mayores utilidades en las organizaciones especializadas en el tráfico y distribución al consumidor final, advierte el informe. Al mismo tiempo, se reduce la utilidad por kilogramo de coca en las fases de producción y tráfico inicial, etapas donde se ubicaban las Bacrim y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Como ejemplo, señala que la utilidad por kilogramo de cocaína que en promedio recibían los cárteles de Cali y Norte del Valle a finales de los noventa, bajó de los 16 mil a los 5 mil 500 dólares como margen de ganancia para las bandas criminales que han traficado con cárteles mexicanos en los últimos años.

El estudio hace énfasis en que a diferencia de como ocurre normalmente en el mundo del narcotráfico, la gran transición en el control del mercado de EU de los cárteles colombianos a los mexicanos, donde los capos colombianos perdieron dos terceras partes de sus ingresos por kilogramo cocaína, se dio sin ninguna confrontación entre estas organizaciones criminales.

Organizaciones dominantes

Una de las principales diferencias de los cárteles mexicanos con las bandas criminales colombianas que operan en la actualidad y a las cuáles usan como proveedoras de cocaína, es que los primeros tienen estructuras operativas más sólidas y cuentan con mayor experiencia en el tráfico internacional de drogas.

Organizaciones como el cártel de Sinaloa, Los Zetas y La Familia Michoacana “dominan mejor la corrupción local y tienen la capacidad armada y financiera de atacar las bases de las Bacrim en cualquier región de Colombia mediante la asociación con otras redes locales”.

Este poder y control, continúa el reporte, se refleja en el entendido de que estas organizaciones pueden perfectamente competir con las Bacrim y atacarlas en sus propios territorios.

El estudio del centro de investigación con sede en Washington es contundente al afirmar que la presencia de los cárteles mexicanos ha aumentado en las zonas de influencia de las Bacrim en las regiones rurales colombianas.

Así lo indican reportes de capturas de la Policía de Colombia y las entrevistas con productores “químicos” de cocaína, quienes han señalado que es cada vez más frecuente que los mexicanos lleguen directamente a los laboratorios como supervisores y compradores de la producción.

Ante este panorama, las bandas criminales colombianas exploran nuevos mercados con alta demanda de cocaína como una alternativa frente a la posición dominante de los cárteles mexicanos.



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