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Tratamiento frena retinosis pigmentaria

Natalia Gómez Quintero / Enviada| El Universal
Domingo 01 de julio de 2012
Tratamiento frena retinosis pigmentaria

EXPERTO. "Aquí [a Cuba] vienen de diversas nacionalidades porque en los países, incluso con grandes tecnologías, al saber que no hay cura no desarrollan un trata miento", Ceferino Román González, médico del Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria. (Foto: RAMÓN ROMERO )

En Cuba desarrollan terapia que sirve sólo para pacientes que conservan visión útil

natalia.gomez@eluniversal.com.mx

LA HABANA, Cuba.— Ginette Bernier es una canadiense con retinosis pigmentaria (RP), un padecimiento que no tiene cura y que puede provocar ceguera. En su país le dijeron que nada podía hacerse para evitar este deterioro, pero ha llegado hasta La Habana, Cuba, al Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria, donde se ha desarrollado un tratamiento que puede detener el avance de la enfermedad.

A este centro han llegado personas de 106 países, como Australia, México y Alemania, con un diagnóstico similar al de la canadiense, para atender la distrofia retiniana, la cual se clasifica ya dentro de las enfermedades raras.

La Clínica “Camilo Cienfuegos” aplica una estrategia multiterapéutica que consiste en una cirugía revitalizadora, tratamiento con ozonoterapia, electroestimulación, magnetoterapia, vitaminoterapia y tratamiento medicamentoso.

Ceferino Román González, médico oftalmólogo del Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria, explica que esta institución emplea una terapia combinada con el objetivo biológico de revitalizar los grupos de células retinianas que han sobrevivido al proceso degenerativo que causa la enfermedad.

Dice que el procedimiento es personalizado y que sirve sólo para pacientes que conservan una visión útil. Comenta que desafortunadamente la cura para este padecimiento no se prevé que llegue a mediano plazo, pues estudios han demostrado que más de 100 genes pueden provocarla. Existe, por lo tanto, una heterogeneidad clínica, que puede hacer que la enfermedad debute en un niño de dos o tres años o en un adulto de 40.

La estrategia cubana es de rescate y sobresale por encima de otras en el mundo por esa característica multiterapéutica.

En junio la clínica cumple 20 años dedicada a esta actividad. Durante la primera semana de estancia los pacientes son sometidos a un examen físico completo por médicos internistas o por pediatras, según sea el caso, con el objetivo de evaluar las posibilidades de ser intervenidos quirúrgicamente y al mismo tiempo para descartar algunos padecimientos que pueden estar asociados con la RP.

El profesor Porfirio Peláez, fallecido hace 10 años, fue quien logró este tratamiento retomando resultados de investigaciones de años anteriores y de grupos de científicos que previamente habían abordado la enfermedad.

Turismo médico en La Habana

“Aquí vienen de diversas nacionalidades porque en los países, incluso con grandes tecnologías, al saber que no hay cura no desarrollan un tratamiento. Pero, ¿qué se hace con la persona que hoy tiene la enfermedad? No podemos quedarnos con los brazos cruzados hasta que la evolución natural lo deje ciego”, cuestiona Román González.

La afluencia de extranjeros en la clínica es constante. Hay muchos venezolanos, así como nicaragüenses, quienes acuden a tratamiento aquí beneficiados por los acuerdos firmados dentro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Hace algunos años las camas eran ocupadas por enfermos procedentes principalmente de Argentina y Brasil. México también estuvo entre los primeros emisores y, aunque hoy no faltan pacientes de esas nacionalidades, por los pasillos ahora también caminan italianos, canadienses, alemanes y hasta de Cabo Verde.

Dos casos exitosos

Abraham García tiene 30 años. Llegó a la clínica con los síntomas evidentes de la RP: la reducción del campo visual y una mala visión nocturna. Fue sometido apenas hace unos días a cirugía y hoy se encuentra en recuperación.

“El martes me operaron y el miércoles me quitaron apenas los vendajes. Veo de frente perfecto y de arriba hacia el centro, pero no alcanzaba a ver por ejemplo si alguien estaba sentado a mi lado o mis zapatos al caminar; mi campo visual ya empieza a identificar esas siluetas. Tengo claro que uno no viene aquí a recuperar lo perdido en vista, sino a tratar de detener la enfermedad”, dijo el venezolano.

El médico Ceferino Román González explica que si el paciente llega en una fase inicial o intermedia de su padecimiento la posibilidad de detener el avance es mayor, pese a que la respuesta depende de cada paciente. “En esto lo importante es no crear falsas expectativas”, comenta.

Señala que las personas que se someten a este tratamiento deben seguir de por vida las recomendaciones generales, como la protección solar, una dieta baja en grasa de origen animal y no fumar, las dos últimas sugerencias para evitar las alteraciones vasculares.



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