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Un México sin opacidad: cuánto, quién y cómo se gasta


Un México sin opacidad: cuánto, quién y cómo se gasta

. (Foto: JUAN PABLO ZAMORACUARTOSCURO )

Lunes 28 de mayo de 2012 Gabriel Quadri de la Torre | El Universal

En democracia, sin transparencia no hay rendición cuentas. Es un principio fundamental para avanzar hacia un sistema democrático de calidad. Hace unos años se decía que la rendición de cuentas se hacía efectiva en el momento de las elecciones, justo cuando el ciudadano decidía premiar o castigar a un determinado partido o candidato. En la actualidad, ejercer el voto no es suficiente para la rendición de cuentas, sino que es necesario informar a los ciudadanos sobre las decisiones, la asignación de los recursos, la implementación y, sobre todo, la evaluación de las políticas públicas.

En la medida en que un ciudadano cuenta con información veraz y oportuna, se siente más implicado en el proceso de decisión política. Al promover la transparencia se potencia el sentimiento de eficacia política interna; es decir, el sentimiento de que se puede incidir en el sistema, de que el voto y la participación de todos y cada uno de los ciudadanos es importante para cambiar el curso de la política, pero también se está favoreciendo el sentimiento de eficacia política externa, o lo que es lo mismo, la percepción de que el sistema político es sensible a las propias demandas. Si queremos avanzar hacia una democracia de calidad en México, debemos garantizar que el ciudadano cuente con la información necesaria para razonar y decidir su voto.

De esta manera, la transparencia y la rendición de cuentas constituyen un elemento que transversalmente es clave para dar una respuesta eficaz a la deslegitimación actual de la democracia. Para recuperar la credibilidad en las instituciones y en el sistema, es necesario establecer procesos en que tanto los gobernantes, como los representantes y los servidores públicos informen, respondan y justifiquen sus actos, sus decisiones y sus planes de acción. En México, los problemas de rendición de cuentas son de dos tipos: de una parte los relacionados con la accountability gubernamental y, de otra, los que tienen que ver con la accountability burocrática; si el gobierno de un país no rinde cuentas y además está controlado por la burocracia, podemos concluir que las elecciones no cumplen el papel que cabría esperar e invalidan, en cierta medida, la expresión de las preferencias ciudadanas.

En la plataforma presidencial por Nueva Alianza reconocemos los esfuerzos realizados por los poderes públicos con la creación de instituciones y el desarrollo de legislación fundamentales para la transparencia y la rendición de cuentas, como el Instituto Federal de Acceso y Protección de Datos (IFAI), el Sistema Nacional de Archivos, la Auditoría Superior de la Federación, la Ley General de Contabilidad Gubernamental. Sin embargo, creemos han sido insuficientes y que se requiere un nuevo compromiso para avanzar en esta materia. Se trata de propiciar espacios de diálogo y deliberación pública en que participen representantes, representados y empleados públicos. Esta articulación de actores en la definición, diseño, implementación y evaluación de las políticas orientadas hacia la transparencia y la rendición de cuentas nos permitiría avanzar en la gobernanza democrática.

Mi compromiso, y el de Nueva Alianza, es consolidar la institucionalización de las políticas de transparencia y rendición de cuentas. Nuestras propuestas, en coincidencia con la Red de Rendición de Cuentas y el Centro de Investigación y Docencia Económicas, son viables y operativas en el corto plazo y se resumen a continuación: ejercicio de presupuesto de base cero como fundamento para una nueva estructura del gasto público; reconfiguración del gasto público hacia la eficiencia y para que actúe como instrumento para el crecimiento, la competitividad y la sustentabilidad; erradicar el dispendio; concentración del gasto público en la producción y mantenimiento de bienes públicos; evaluación, correlaciones y evaluación ex-post, entre objetivos nacionales y ejercicio del gasto; revelación plena de pasivos ocultos en finanzas públicas derivadas de los regímenes de pensiones vigentes; y transparencia total en el ejercicio del gasto en el gobierno federal y estados y municipios: cuánto, quién, y cómo se gasta.

México necesita una política de transparencia y rendición de cuentas efectiva, para lo que es indispensable que la ciudadanía participe en el proceso de decisión. Por esta razón, te invito a que deposites tu voto por mi candidatura, la plataforma presidencial de un candidato con un proyecto sólido para dar respuesta a los principales problemas de nuestro país.



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