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Hospital Castañeda, paciente desahuciado

Debido a daños estructurales por los temblores, deja a 350 mil personas sin atención médica

Si el Hospital General “Doctor Gonzalo Castañeda” fuera un paciente, a sus 47 años bien podríamos decir que se encuentra en fase terminal y que no tiene cura Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

Desde hace cuatro meses dejó de operar ante el riesgo, advertido por protección civil del gobierno capitalino, de que se podía colapsar Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

Pero los pacientes adscritos a la atención de este hospital, tenían la esperanza de que reiniciara operaciones. Pero no será así Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

Sergio Hidalgo Monroy Portillo, director del ISSSTE, explica que se contempla crear un nuevo hospital, pero, eso no ocurrirá en lo que resta del sexenio. Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

Alberto Lino Trejo, ex director del Hospital General “Doctor Gonzalo Castañeda”, comenta que se busca un terreno en la zona norte para construir uno nuevo que atienda las necesidades de la zona Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

Pero se necesitarían más de 600 millones de pesos para poner a funcionar un reemplazo a este enfermo terminal. Y mientras eso pasa, lo único palpable es la inconformidad de los pacientes Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

“Ese hospital me queda muy retirado de mi casa, y en la noche cuando uno va a urgencias es peligrosa esa colonia”, externa uno de los pacientes adscritos al nosocomio Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

El hospital general "Dr. Gonzalo Castañeda", enclavado en la unidad habitacional de Tlatelolco, empezó su declive desde el sismo de 1985, pero no fue sino hasta los últimos años en los que incrementó su deterioro Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

El hospital tuvo varias remodelaciones, en diferentes años. Pero había cosas que no tenían remedio como los ductos del aire que estaban muy dañados y problemas recurrentes como las inundaciones en época de lluvias Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

El Subdirector Médico afirma que esta rezonificación fue planeada con base en el tiempo que le toma a un paciente trasladarse de su hogar al hospital general, el cual no tiene que rebasar los 35 minutos Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

Hasta hace cuatro meses, el hospital general “Doctor Gonzalo Castañeda trabajaba al 100 por ciento. A pesar de lo obsoleto en que se encontraban muchas de sus áreas Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

parte del equipo se enviará a algunos hospitales y clínicas, otro se pondrá a disposición de las áreas que lo requieran y otra parte más será guardada en una bodega para el nuevo hospital Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

Como sea ahora las instalaciones que atendía a 75 mil personas al año y en donde laboraban 840 trabajadores, lucen vacías Fernando Ramírez / ELUNIVERSAL

LAMENTABLE. Las instalaciones del hospital lucen vacías y ya ni siquiera se escucha el característico ulular de las ambulancias en el área de urgencias (Foto: LUCÍA GODÍNEZ Y FERNANDO RAMÍREZ )

Domingo 29 de enero de 2012 Ruth Rodríguez | El Universal
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ruth.rodriguez@eluniversal.com.mx

Si el Hospital General Doctor Gonzalo Castañeda fuera un paciente, a sus 47 años bien podríamos decir que está en fase terminal y que no tiene cura. El ISSSTE lo ha desahuciado. No tiene remedio. Será el primer nosocomio, en la era del instituto, que cierra sus puertas de manera definitiva.

Desde hace cuatro meses dejó de operar ante el riesgo, advertido por Protección Civil del gobierno capitalino, de que se podía colapsar. Pero los pacientes adscritos a la atención de este hospital y que ahora enfrentan problemas de saturación y de mala atención en las zonas a las que fueron reubicados, tenían la esperanza de que reiniciara operaciones.

Pero no será así. Sergio Hidalgo Monroy Portillo, director del ISSSTE, explica que se contempla crear un nuevo hospital, pero eso no ocurrirá en lo que resta del sexenio. Esa será una tarea que quedará pendiente para la próxima administración.

Alberto Lino Trejo, ex director del Hospital General Doctor Gonzalo Castañeda, comenta que se busca un terreno en la zona norte para construir un nuevo nosocomino que se encargue de atender las necesidades de la zona. O, en su caso, también se contempla la posibilidad de demolerlo y volver a construir otro en el mismo espacio. Pero se necesitarían más de 600 millones de pesos para ponerlo a funcionar.

Mientras tanto, lo único palpable es la inconformidad de los pacientes. De la gente que formaba parte de las 350 mil pacientes a los que les correspondía esta institución.

Con su mano enyesada, Obdulio Pastrana Andreu lamenta el cierre del hospital, porque vivía cerca del lugar, y apenas lo enviaron para atención al Hospital Fernando Quiroz, que se ubica en Tacuba: “Ese hospital me queda muy retirado de mi casa, y en la noche cuando uno va a urgencias es peligrosa esa colonia”.

Entrevistado, afuera de la Clínica de Especialidades Indianilla, el derechohabiente del ISSSTE afirma que desde que les dijeron que el Gonzalo Castañeda cerra ría por remodelación no hay fecha para que los atiendan en los hospitales. “Uno requiere de cirugía, y lo mandan de una clínica a otra, de un hospital a otro, y las citas para el especialista las están programando hasta dentro de tres meses”, acusa.

Daniela Kino, quien labora en Protección Civil de la Biblioteca México, comenta que el cierre del hospital les afectó mucho, “porque hay gente hipertensa o diabética y cuando se sienten mal inmediatamente los llevábamos al Gonzalo Castañeda y ahora los traemos a esta Clínica de Indianilla donde si quieren los atienden y si no hay que buscar otro hospital”, externa.

“Nos traen —evidencia— como pelotitas, de una clínica a otra, y por ser del Gonzalo Castañeda somos siempre los últimos en atención. Para hacernos los estudios, nos mandan a los hospitales más lejos”, denuncia.

Enclavado en la unidad Tlatelolco

En la capital del país además del hospital Gonzalo Castañeda, se cuenta con el servicio de cinco hospitales generales: el Primero de Octubre, Fernando Quiroz, el Adolfo López Mateos, Tacuba y el Morelos y Pavón. Además de que están en operación 15 unidades de primer nivel, pero, que en mayor o menor medida, también requieren de mantenimiento.

El Hospital General Doctor Gonzalo Castañeda, enclavado en la unidad habitacional Tlatelolco, empezó su declive desde el sismo de 1985, pero hasta los últimos años aumentó su deterioro, tanto en infraestructura como en atención a pacientes.

Una de las principales razones del cierre de sus instalaciones fue el diagnóstico de Protección Civil, que alertó sobre un inminente riesgo de que el inmueble pudiera colapsarse. El hospital registraba la atención anual de 75 mil personas, de las 350 mil que tenía asignadas.

Contaba con una capacidad de 104 camas en piso y 80 en tránsito en zonas como urgencias, terapia intensiva y recuperación. Estaba dividido en dos edificios. La Torre A y la B. Y, precisamente, en la segunda tenía la zona de calderas, que era considerada un riesgo latente para los pacientes y el personal.

Por norma, en la actualidad, todos los hospitales deben de tener su cuarto de máquinas fuera de la estructura del hospital. Pero su cuarto de máquinas también estaba en la Torre B.

En el hospital había cosas que no tenían remedio como los ductos del aire que estaban muy dañados, y problemas recurrentes como las inundaciones en época de lluvias, opina Alberto Lino, quien fuera director de este hospital durante el periodo 2007-2010 y actual subdirector médico de la Delegación Norte del ISSSTE.

Por todo esto, las autoridades del instituto concluyeron que ya no era conveniente invertirle más y que lo mejor era cerrarlo, pues se asegura que tal acción se contemplaba desde el 2007.

Ahora las instalaciones en donde laboraban 840 trabajadores, lucen vacías, con un silencio que nada tiene que ver con el clásico ulular de las ambulancias que lo caracterizó en urgencias; sin el tránsito apresurado de personal médico y familiares angustiados en los pasillos; con paredes carcomidas y con espacios que hoy sólo resguardan aparatos y equipo viejo y descuidado.

En un recorrido por las instalaciones del hospital Doctor Gonzalo Castañeda, Alberto Lino junto con Iván Reyes Leyva, quien tenía ocho meses de haber asumido la Dirección General de este hospital, explican que parte del equipo se enviará a algunos hospitales y clínicas, y otra se pondrá a disposición de las áreas que lo requieran.

El equipo de radiodiagnóstico, el tomógrafo, máquinas de anestesia, mesas quirúrgicas y camas se van. Lo que se debe dar de baja se hará, dicen los funcionarios del ISSSTE.

Estamos —explican— en la etapa en la que se va distribuir el equipo médico, que será a 16 unidades médicas y otras a la zona metropolitana donde se va también el personal, el cual no se había movido del lugar hasta que tuvo su oficio de cambio de sede de trabajo.

Canalizan a pacientes

Ante el cierre del hospital, Lino Trejo detalla que se ha trabajado en un programa de microrregionalización para dar atención a todos los pacientes adscritos a esté; “porque el hospital Primero de Octubre no nos iba a poder dar toda la capacidad”, reconoce.

Con base en eso, explica, se hizo un plan: las unidades más cercanas al hospital Primero de Octubre como son las clínicas Gustavo A. Madero, Guadalupe y Aragón, si hay una urgencia real que detecte el médico familiar se enviará al derechohabiente a este lugar.

Asimismo, los pacientes que son atendidos en las clínicas Peralvillo, Perú y Guerrero, ahora van a recibir atención en el hospital de Tacuba.

Los que están en las clínicas San Antonio Abad y 5 de Febrero se irán a la de Especialidades Churubusco, y a su vez, ahí serán referidos al Hospital Adolfo López Mateos; las clínicas 7, 10 y 11 y Santa María La Ribera se van al hospital de Tacuba.

Lino Trejo precisa que en la Clínica de Especialidades Indianilla se están atendiendo urgencias médicas de pacientes del Gonzalo Castañeda, que es una unidad de segundo nivel y tiene un área de atención médica continua, y en caso de requerir el envío a un hospital, también se hará.

El subdirector médico afirma que esta rezonificación fue planeada con base en el tiempo que le toma a un paciente trasladarse de su hogar al hospital general, el cual no tiene que rebasar los 35 minutos.

Acompañado de directivos del hospital cerrado, el funcionario del ISSSTE asegura que actualmente todo está regularizado y en los próximos días se comenzarán a dar consultas en otras unidades médicas.

Adelanta que para resolver el rezago de cirugías que estaban programadas y fueron canceladas por el cierre del hospital, estas empezarán a realizarse los fines de semana.

Declaración que se contradice con los testimonios de pacientes como Yolanda Luna, quien definitivamente optó porque su hija embarazada fuera atendida por un médico particular, debido a que con el cierre del hospital se perdió toda cita médica. O de Isabel Ávila, quien vive en Chabacano y que ahora para ser atendida en urgencias debe desplazarse hasta el Primero de Octubre, el cual le queda más lejos de su casa.

Un caso más es el de Laura, quien tiene problemas en sus huesos, pero que desde que se cerró el hospital no ha pasado con su especialista. “Nos traen como pelotas, de una clínica a otra, además de que no hay medicinas”, denuncia.

Por el momento, dice el subdirector médico de la Delegación Norte del ISSSTE, en la clínica de Santa María se hizo un archivo clínico de todo el hospital Gonzalo Castañeda. “Ahí están todos los expedientes, ahí están resguardados, y ahí hay un módulo para atención de quejas y trabajo social”, señala.

Hasta hace cuatro meses, el Hospital General Doctor Gonzalo Castañeda trabajaba al 100%. A pesar de lo obsoleto en que se hallaban muchas de sus áreas, entre ellas, la de urgencias, en este lugar se atendían 25 mil consultas al año. Hoy, se observa un hospital vacío, lleno de cajas de expedientes de los trabajadores.

Por seguridad, dice Iván Reyes, director de este hospital, se tenía que cerrar y ahora se tendrá que demoler. Fue una decisión difícil, pero valiente. El temor de los trabajadores, admite, era que este hospital desapareciera, pero administrativamente quedará abierto hasta que se construya el nuevo Gonzalo Castañeda.



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