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“Arman leyendas sobre mí para descalificar”

Con todos los medios he construido una relación. Gobernar obliga a tener una adecuada comunicación con tus gobernados, y eso sólo lo haces a través de los medios. Aspiro a ser el candidato de los mexicanos, afirma Peña Nieto
“Arman leyendas sobre mí para descalificar”

ESTAMPAS DE FAMILIA. Enrique Peña Nieto (derecha) con su padre, Enrique Peña del Mazo; su madre, María del Socorro Nieto Sánchez, y sus hermanos Verónica y Arturo (foto superior izquierda). (Foto: FOTOS ESPECIALES )

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Domingo 22 de enero de 2012 Katia D’Artigues | El Universal
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politica@eluniversal.com.mx

En su cuartel privado en una casa de las Lomas, cerca de donde vive con Angélica Rivera y sus seis hijos, Enrique Peña Nieto se acomoda el micrófono con cuidado para comenzar a grabar la entrevista.

“Batallo porque sé que tengo que hablar así (cerca del micrófono) para que quede registro, constancia ¡hasta de los suspiros! ¡Hasta de los latidos del corazón!”, dice sonriente, en tono de ligera burla, pero me parece que también disfrutando su evidente notoriedad.

Es el indudable puntero. Todas las encuestas lo dicen y él lo sabe. A eso atribuye algunas “leyendas” —como las califica— que se tejen en torno a él. Como que es el títere de Carlos Salinas u otros personajes tras él. Que no sabe hablar en público sin guión. Que es el candidato de Televisa o que tuvo algo que ver con la muerte de su esposa, Mónica Pretelini, como lo dijo en la Cámara de Diputados, en plena tribuna, la diputada panista María Elena Pérez de Tejada.

De todo eso hablamos, y más. También de su relación con Arturo Montiel, a quien le recrimina haber desaparecido. Y de dos hijos que tuvo fuera de su primer matrimonio.

Cuando terminó su carrera universitaria y tras perder la primera oportunidad de ser diputado, fue invitado por el entonces secretario de Desarrollo Económico a ser su secretario particular. Su nombre: Arturo Montiel. Precisa, como tratando de desmarcarse, que sólo trabajó en ese momento ocho meses para él. Montiel se fue a la campaña de Ernesto Zedillo y Peña se quedó a trabajar con Juan Guerra.

Más tarde sería jefe de la bancada de los diputados en el periodo montielista, y luego su subsecretario de Gobierno y secretario de Administración, antes de convertirse en su sucesor. Muchos años atrás, en su tesis de licenciatura, asentó la siguiente dedicatoria para Montiel: “Por su ejemplo de tenacidad y trabajo”.

¿Es tu tío o no?

No lo es. Cuando empiezan estos señalamientos, el primero en ocuparse en saber qué relación hay, fui yo. Yo le pregunté a él mismo. Me dijo: “Que yo sepa, no; dice la tía no se qué… que no sé en qué grado tu abuelo creo que tenía un parentesco”. Pero nadie se acuerda. La relación era más bien de familias. Atlacomulco es un pueblo pequeño y mi padre tenía buena relación con quien era jefe de Montiel: Juan Monroy, quien ya murió.

Pero además, Montiel le salvó la vida a tu papá. Eso dice él.

Es correcto. Me lo han platicado, yo aún no nacía. Mi papá, una semana antes de casarse, se volteó en su automóvil viniendo a México a dejar a un doctor que había atendido a una tía en Atlacomulco. Se come unas tortas, le da sueño y se cae. Casualmente pasaba el licenciado Montiel, lo auxilia, lo conoce, evidentemente. Tanto como salvarle la vida, no lo sé. Ocho días después se casó mi papá, no sé qué tan grave haya estado. Era 1965.

¿Te preocupa algo de las cosas no resueltas de Montiel? ¿De la amenaza, ahora, de Maude Versini?

A ver… el tema (de sus propiedades y presunto enriquecimiento ilícito) se volvió un tema de escándalo. Creo que tiene que ver con el juego que estaba entonces por la candidatura a la Presidencia. Me parece que él estuvo ausente para dar personalmente respuestas públicamente de todos los señalamientos de los que era objeto. Yo siempre recriminé que hubiera estado ausente; parecía que se hubiera guardado. Y quien calla, otorga.

Te dejó el paquete a ti.

(Asiente levemente antes de hablar)

Cuando yo llegué al gobierno, no me quedaba más que hacer una investigación. Buscaba proyectar credibilidad en lo que estaba haciendo, pero no era fácil. De ahí que decidí, además de crear la fiscalía especial, compartir los elementos que tenía con la PGR. La Secretaría de Hacienda hizo varios señalamientos, no sé por qué motivos, pero hubo también toda una investigación. Resultó en dos temas: la valoración del gobierno del estado, el cual no tuvo a su alcance elementos para proceder con alguna acción de la Procuraduría del estado, la misma conclusión a la que llegó la PGR en una indagación muy prolongada. Sobre lo que está hoy en día (la acusación de la ex esposa de Montiel, Maude Versini, de revelar cosas si no le devuelve a sus hijos), está en el ámbito de lo personal. Sólo deseo que quienes son protagonistas de esta diferencia la resuelvan en este ámbito.

Pero no estás tapando a nadie. No hay un esqueleto en el clóset.

Es correcto.

Mónica, su muerte; su hijos y la nueva familia

Conoció a Mónica Pretelini en la campaña de Emilio Chuayffet un día, en el Mesón del Caballo Bayo, de 1993. Se casaron en 1994.

¿Cómo fue su matrimonio?

Un buen matrimonio, con sus altas y sus bajas. Con sus momentos difíciles y también otros muy alegres. Sin duda la mayor alegría de nuestra relación fueron nuestros hijos. Mónica fue una gran mujer, una buena mujer, más allá de las eventuales diferencias que pudimos haber tenido en lo personal, una mujer dedicada a su familia, a sus hijos y a su marido.

¿Te puedo preguntar en qué consistieron esas etapas bajas? ¿Tuvo que ver algo con tu llegada al poder?

No, mucho antes de eso. Quizá en el sexto o séptimo año de matrimonio hubo momentos difíciles, de crisis. Es justamente en uno de esos momentos en los que yo, indebidamente, admito que no es lo más correcto y lo propio. No es una excusa ni una salida fácil decir: “Por razón de una crisis, entonces yo tengo otra relación”. Pero así me ocurrió. Tuve otra relación, de la que hubo un hijo. Ya como gobernador le platiqué el tema. Mónica conoció muy bien el asunto, lo que había ocurrido fuera del matrimonio. Cuando lo planteo, no fue fácil, hizo crisis y luego nos generó, yo creo también, un momento de reencuentro. Por eso puedo decir que al menos estaba estable en el momento en que lamentablemente pierde la vida mi señora.

¿Tú te haces cargo de este hijo (quien tiene actualmente 7 años)?

Su mamá es la que se hace cargo, está al cuidado y pendiente de él. Me he ocupado desde que nació que tenga lo necesario para su crecimiento. Tengo momentos de cercanía con él; no son muchos, debo confesarlo. Lo procuro en algunas ocasiones, en momentos especiales; hablo con él telefónicamente, pero realmente él está más en el cuidado y atención de su mamá. Yo estoy en el cuidado de mis otros hijos. Tampoco fue un tema fácil cuando lo compartí con mis hijos, que lo saben, el pues…. la existencia de otro hermano y de otro hijo.

Y hubo otro que murió...

Es cierto. Esteee, dentro de esa etapa, de esos momentos de la situación matrimonial, hubo otra relación donde hubo un niño que lamentablemente al año se le presentó un problema de salud. Le detectaron un tumor maligno y perdió la vida. No me resulta fácil hablar de este tema, y además te diría que no serán muchas las veces que quiera hablar sobre el tema. Por el respeto a la privacidad del niño y de su mamá; tienen derecho a esta privacidad, y yo a contribuir a que la tengan. Quiero que se respete ese espacio.

Sobre Mónica. Tengo que hacerte una pregunta... dura. Ha habido toda esta duda creada por un traspié en tu entrevista con Jorge Ramos, y luego que una diputada acusara, sin citar prueba alguna, que había un rumor de que tú tenías una responsabilidad en su muerte...

Me parece algo impensable, abominable, que alguien se atreva a hacer una afirmación de esa naturaleza. Me parece verdaderamente deleznable que alguien se atreva a hacer una afirmación así tan sólo por un interés político. El hecho de que yo hubiese tenido un lapsus sobre la enfermedad que padecía mi esposa, de ninguna manera me puede hacer a mí responsable o que yo haya provocado que ella tuviera algún problema. Era un problema de salud que a ella se le había presentado en los últimos años. Está además claramente registrado y acreditado ante el médico que la atendía.

No hay forma de que tú sustituyas la presencia de una madre entre los hijos. Y si me dijeras cuál es la ausencia que más se resiente en los hijos es, sin duda y por mucho, la de una madre que la de un padre, ¡digo!, nunca deseable ni una ni la otra.

Mis hijos se han sentido agraviados, agredidos por estos señalamientos que hacen de su padre muy a la ligera, porque son, auténticamente, afirmaciones ligeras y vanas con un propósito político que alguien se atreva a afirmar que yo haya tenido que ver algo en la muerte de mi esposa.

Fue un hecho público.

Fue una mujer, una diputada, no quiero usar calificativos. Deseo que nunca en su vida le pase algo así, algo en lo personal, ante lo que se atrevió a hacer: un señalamiento que, ella bien sabe, no tiene el más mínimo sustento.

Ahora tienes una familia reconstruida, una familia moderna, me parece.

Es una familia que se integra con dos familias. Estoy muy contento. Tengo una espléndida y maravillosa relación con mi esposa. El proceso de integración de los hijos ha pasado por todo. No es que resbale sobre mantequilla… es un proceso que tiene altas, bajas, los celos naturales de los hijos sobre sus padres. Mi esposa me ayuda ahora en esta tarea de orientar a mis hijos. El lugar de la madre es insustituible, pero en su ausencia hay el ánimo de ayudar de quien es mi esposa hoy. También están cerca la hermana de Mónica y su padre.

“Que digan misa”

Le digo que hay señales para pensar que es una persona muy religiosa, y las cito: su paso por escuelas de monjas y padres; que su papá iba a misa muy seguido; su decisión de estudiar en la Universidad Panamericana y luego de darle el anillo de compromiso, mientras rezaban, a su actual esposa en plena Basílica de San Pedro, en El Vaticano. Él asegura que no.

“Si lo que quieres decir por ‘muy religioso’ es de posiciones fundamentalistas dentro de la Iglesia católica , no. Vivo mi religión de manera muy íntima. El Estado tiene que garantizar la condición laica, que no quiere decir antirreligiosa. Hay quien piensa que un Estado laico es antirreligioso. Yo creo que un Estado laico es el que favorece a que cada quien exprese libremente si quiere profesar una religión, y si no la quiere profesar, también. Si me dices: ‘¿Haces oración?’ Sí. ‘¿Te encomiendas a Dios?’ Sí. ‘¿Rezas?’ Sí”.

¿Y a quién te encomiendas?

Tengo devoción particular por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, porque en una iglesia que está en mi pueblo, en una pequeña capilla dedicada a él, hice mi primera comunión, y por la Virgen de Guadalupe.

¿Cuándo fue la última vez que te encomendaste?

Todos los días. Al salir de mi casa y en la noche.

Algunas preguntas sobre lo que se dice de ti. A raíz del incidente en la FIL, Carlos Fuentes dice que no estás preparado para ser Presidente. Que eres un “personaje pequeño”.

Soy muy respetuoso de las opiniones que el señor Fuentes y otros puedan tener. No soy monedita de oro para caerle bien a todos. Mi formación como gobernador del Estado de México me da elementos de formación política para encarar responsabilidades mayores. Creo que nadie estudia y se prepara para ser Presidente, más bien es lo que abrevas en otras etapas de formación lo que puedes poner al servicio de esta importante responsabilidad. Creo tener el empaque, la formación, lo necesario y más allá de eso para servir desde esta alta responsabilidad.

Otra. Que tú eres un títere de otros grandes personajes, como Carlos Salinas. ¿Qué dirías?

Con él y con otros ex presidentes tengo una relación cordial y muy respetuosa. Ehhh, me parecen, con toda honestidad, señalamientos fuera de lógica alguna.

Que eres el candidato de Televisa.

Con todos los medios he construido una relación. Gobernar obliga a tener una adecuada comunicación con tus gobernados, y eso sólo lo haces a través de los medios. Aspiro a ser el candidato de los mexicanos. Y si en eso me acompaña Televisa, Azteca, Imagen y todas las televisoras, ¡bienvenidas! No les voy a decir que no, ¿eh? Que eso ha sido leído por algunos como una relación ahí... tortuosa… bueno, ¡pues que digan misa!

Pero no vas a que te tiren línea en la oficina de Bernardo Gómez (directivo de Televisa).

Por supuesto que no. ¿Tú lo imaginas? Han hecho de eso una leyenda y una manera de descalificar. La relación que guardo hoy con los medios es la misma que (Andrés Manuel) López Obrador construyó con todas las empresas y medios en su momento cuando fue jefe de Gobierno; la que los prospectos de Acción Nacional, supongo, tienen. Eso de ninguna manera supone que tú estés siendo sujeto o rehén de las presiones de estos medios.

Que eres un hombre que siempre ensayas todo y no puedes improvisar ni salirte del “script”.

Pues eso dicen. ¿Tú crees que en seis años de gobernador…? —deja sin completar la respuesta y continúa—. Es evidente que quien va adelante en las encuestas, en esta competencia, es sujeto y objeto de ataques y descalificaciones y de la construcción de 20 mil leyendas. Hay una buena frase, no sé si idéntica, habría que revisarla. Decía Oscar Wilde que no hay nada más grave o peor o crítico que hablen mal de uno, pero es todavía peor que no hablen. De lo que han dicho, pues algo de cierto habrá, algo de mentira, algo de ficción, algo de leyenda. Al final de cuentas creo que la campaña dará la oportunidad, en el recorrido que haga por el país, para poder mostrarme como soy, de que la sociedad me conozca.



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