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OCDE: leen menos alumnos por placer

Cuatro de cada 10 jóvenes de 15 años lo hacen por obligación
OCDE: leen menos alumnos por placer

LECTURA. El gusto por acudir a las bilbliotecas o librerías se redujo en México 18.4%, mientras que en otros países de la organización sólo 6%. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Miércoles 07 de diciembre de 2011 Nurit Martínez Carballo | El Universal
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nurit.martinez@eluniversal.com.mx

Leer no es un placer para los jóvenes mexicanos sino una obligación, lo que provoca que crezca la idea de que hacerlo “es un pérdida de tiempo”.

El porcentaje de alumnos que leen por placer bajó 10.2% en la última década y quienes continuaron con esa práctica incrementaron el consumo de cómics, periódicos y libros de ficción, revela Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Incluso, México fue el país en el que más jóvenes se sintieron infelices e insatisfechos, de entre los 65 países comparados, cuando les regalaron un libro.

También creció la cantidad de jóvenes disgustados o los que se sintieron incómodos de “hablar de libros con las personas”.

“Sólo leo si me obligan”, es lo que dicen cuatro de cada diez jóvenes de 15 años consultados durante la aplicación de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) en 2009.

Al dar a conocer el análisis sobre “Estrategias y Prácticas de los Jóvenes”, la OCDE encontró, que leer dejó de ser “una de las aficiones favoritas” entre este grupo de la población.

Los alumnos de 15 años en 2009 “tienden a ser menos entusiastas con la lectura que los alumnos en el año 2000”. En el año 2000, agrega el reporte, 69% de los alumnos dijo leer por placer diariamente, mientras que en 2009 sólo 64% mantenía ese gusto.

En general entre los países de la OCDE el porcentaje de alumnos que dice leer por placer a diario disminuyó cinco puntos porcentuales, pero en el caso de México, así como Portugal, Finlandia y el asociado Letonia, el gusto por las letras disminuyó más de 10 puntos prcentuales.

Los patrones de lectura permanecieron igual en Albania, Indonesia, la federación Rusa, Hungría, Nueva Zelanda, Israel, Suecia, Alemania, Estados Unidos y Bélgica.

Solamente porque en la escuela los obligan o sus padres los presionan los estudiantes leen. Las medidas ideadas para forzar que los quinceañeros se acercaran a los libros provocaron que en este periodo de casi una década aumentara en 4 puntos la consulta a los textos entre los países de la organización. En el caso de nuestro país la presión está presente en el 16.2% de los lectores.

Al hablar sobre el lugar de donde obtienen los textos, se advierte también una pérdida en el gusto por acudir a las bibliotecas o librerías. La pérdida es de 6 puntos, en promedio, entre las naciones evaluadas, pero de manera “especialmente pronunciada” se presenta en México al hacer que con 18.4% encabece esta clasificación.

 

Le siguen República Checa, Portugal, Chile, Dinamarca, Polonia, Finlandia, España, Grecia, Perú y Rumania (estos últimos dos, países asociados).

El año pasado al dar a conocer los resultados de la prueba PISA, la misma OCDE ratificó a nuestro país en la última posición después de medir en cuatro ocasiones el desempeño de los jóvenes que tienen 15 años de edad, no importando si están en el último año de secundaria o el primero de bachillerato.

Los resultados de la medición en lectura revelaron que 79.1% de los estudiantes mexicanos se ubicaron en los cuatro más bajos niveles de desempeño, mientras que en el extremo opuesto, México no ubica a ningún joven en el nivel de excelencia.

Al tratar de identificar los factores que influyen en el incremento de las habilidades y desempeño en la lectura, los expertos de la organización analizaron los resultados a partir del tipo de lecturas frecuentes entre los alumnos, tales como cómics, revistas, textos de ficción, los de no ficción y periódicos.

Por tiempo dedicado, en nuestro país el mejor desempeño lo obtuvieron aquellos que dijeron dedicar menos de 30 minutos al día a leer.

Casi cuatro de cada diez jóvenes revelaron que una vez que toman un texto “me cuesta trabajo terminarlo”; más de la mitad, es decir, el 55.4%, también señalaron que leen “para obtener la información que necesito” y a casi la mitad de ellos les gusta “intercambiar libros con mis amigos”.

 

 



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