Choferes eluden la “vÃa de la muerte”
Delincuentes bajan mujeres y hombres y los plagian, relatan
TEMOR. Conductores, algunos que fueron interceptados por grupos armados que secuestraron a pasajeros, dijeron que se llevaron a los hombres que se presume fueron ejecutados y luego sepultados (Foto: ARCHIVI EL UNIVERSAL )
alberto.torres@eluniversal.com.mx “Ese dÃa venÃan cinco camionetas. Cherokee, Suburban, Durango. Recuerdo que todas eran grises. Yo les pedà el cambio de luces. No me contestaron. Cuando vi que eran de los mañosos, pise el acelerador. Todos venÃan armados. Me seguà hasta el retén militar”. Estos son los testimonios de personas que han viajado por la llamada “carretera de la muerte”, la 101 Victoria-Heroica Matamoros, en Tamaulipas, y que han sobrevivido a los retenes que el crimen organizado ha montado desde Villa Padilla hasta San Fernando. “Mire el culatazo que me dieron. A todas las bajaron, son unos perros desgraciados. A las chamaquitas, las señoras y señoritas ahà las desnudaban y violaban. Y a culatazos las subÃan a camionetas. A mà no me bajaron porque no podÃa caminar, por eso me pegaron”, cuenta una señora de Monterrey que viajaba en uno de los tres camiones que esa noche detuvieron. “Esto ya venÃa de tiempo atrás. Nada más que uno no puede decir nada. Desde hace como mes y medio o dos meses ya nos paraban en la carretera, bajaban a la gente y se la llevaban”, relata el chofer de uno de esos tres camiones, cuyo nombre por seguridad se reserva. En unos minutos sale hacia Reynosa. Mientras se bolea los zapatos cuenta cómo hace 12 dÃas escapó. Pero el autobús que venÃa detrás de él no corrió la misma suerte. “Metà todo el acelerador hasta el retén de los militares. ¿No te pararon? No, les dije. Les platiqué cómo eran las camionetas. Sólo me dijeron: ‘Qué bueno que no te pararon. Ya sÃguete’. Llegando a la central, media hora atrás llegó el otro compañero. VenÃa de Zitácuaro, a él le bajaron 12 personas. “Te paran las camionetas, todas las que hemos visto la mayorÃa son grises. Sin letras ni insignias, con vidrios polarizados. Se te cierran. Se sube una persona y dice: ‘haber tú y tú, abajo’. “Como dice el jefe de aquà de la central. Yo no puedo hacer nada porque de antemano sabemos quiénes son los que nos paran. Pero si vamos a denunciar lo único que nos van a decir es: bueno ¿tú quién eres, eres su familiar, su pariente, su trabajador, es tu empleado? “Nosotros, como empleados, tenemos la obligación de transportarlos de origen a destino. Pero si tú como pasajero dices quiero bajarme aquÃ, estás en tu derecho. Y en este caso te paran las camionetas y se te cierran. Qué puedes hacer”, afirma. Otro de los choferes en esta Central del Norte asegura que desde hace un año los retenes falsos se intensificaron. “Con uno no se metÃan. Nos bajaban a todos los hombres, los revisaban, les pedÃan sus documentos pero no se los llevaban. A veces los asaltaban, pero los volvÃan a subir, pero ahorita se los llevan, incluso a mujeres y niñas”. Un chofer que está próximo a salir a Matamoros vÃa Monterrey asegura que no sólo se llevan a migrantes. “Es la misma gente que vive ahÃ, gente del paÃs o que son personas que van por negocio, es gente bien, gente que no se ve maleada y que no te imaginas que pueda dedicarse al narcotráfico”. Desde hace dos semanas todas las lÃneas de autobuses cuyo destino es Matamoros o el sur de Estados Unidos como Brownsville, Texas, dieron la orden de cambiar la ruta. La orden es ya no pasar por San Fernando, por lo que llegan sólo hasta Victoria y se desvÃan a Monterrey.
