nurit.martinez@eluniversaEn las escuelas los niños dedican sólo de 12 a 13 minutos efectivos a correr, saltar y brincar, el resto del tiempo de la clase de educación física —40 minutos en promedio— se la pasan acostados, parados o sentados, lo que significa que se requiere un cambio.
Además, los estudiantes tienen hasta cinco oportunidades para consumir alimentos, señala un estudio del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, del Instituto Nacional de Salud.
Esa situación de poco ejercicio y alto consumo de alimentos ha provocado los niveles de obesidad y sobrepeso en México, dijo Juan Rivera, director de ese Centro.
Señaló que además de una modificación a la forma en que se imparte la clase de educación física, se requiere que los vendedores de productos preparados en las cooperativas escolares transformen la forma en que los condimentan.
Explicó que la industria de alimentos procesados debería reducir la cantidad de azúcares, sal, sodios y grasas saturadas de sus productos.
El especialista indicó que hasta ahora el convenio firmado con las industrias —en particular las afiliadas a ConMéxico— es el de emprender cambios graduales.
Para ello, dijo, en breve iniciarán una segunda etapa en foros académicos para lograr establecer metas y plazos para la transformación de los productos y el etiquetado.
Como uno de los encargados de la negociación con las empresas, Rivera Dommarco, comentó que una vez que todos los sectores se sumaron a la firma del convenio, ahora viene la prueba de fuego.
“Necesitamos definir metas y plazos para empezar con las medidas que lleven a que los productos procesados reduzcan azúcar, grasas saturadas, ácidos trans y sodio”.
Se deberá fomentar que lo que hoy son sólo menos de 60 minutos efectivos de activación física en las escuelas, puedan convertirse en 300 minutos de ejercicio vigoroso.
Desde luego “tendremos que trabajar en una estrategia desde el gobierno y con la industria para promover el consumo de agua, frutas, verduras y consumir leguminosas”.