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La oposición en el Senado advirtió el riesgo de que la Cédula de Identidad Ciudadana que promueve el gobierno federal, pueda ser usada como instrumento de control político y de manejo indebido de la información por las empresas que tendrán acceso a los datos.
Tanto senadores del PRI como del PRD consideraron un error sustituir la credencial del IFE, y propusieron mejor reforzarla, mientras que el PAN defendió el proyecto.
El secretario de la Comisión de Seguridad Pública, Mario López Valdez (PRI), consideró que pudiese ser “una idea genial más, sin los resultados” que se esperan.
El senador por Sinaloa, quien creó la reforma para registrar los números de teléfono celular, dijo que siempre estará abierta la puerta para hacer un mal uso de la información de la cédula.
“Siempre va a estar abierta la posibilidad de darle mal uso a esa información, y si no se hace cuando menos se va a pensar”, dijo.
El senador José Luis Máximo García Zalvidea (PRD), integrante de la Comisión de Derechos Humanos, denunció que hay el “riesgo” y el peligro “que a muchos preocupa” de que la cédula sea un instrumento de control político.
Recordó que no se sabe quien manejará esa información y consideró “un grave error” sustituir la del IFE.
El senador Francisco Arroyo (PRI) advirtió a su vez que podría darse un manejo indebido de la información por parte del gobierno; recordó el caso “Hildebrando” y dijo que “cruzando” esos datos con el de programas gubernamentales, la administración federal podría sacar beneficios.
Por el PAN, el presidente de la Comisión de Seguridad Pública, Felipe González, defendió la viabilidad del instrumento. Ante las críticas dijo que se pensó en la época en que el PRI gobernaba, “y habría que preguntarles si esa era la intención”.
Aclaró que el nuevo documento de identidad tiene todos los candados necesarios y la tecnología necesaria.
El senador Federico Döring (PAN) consideró que será un documento que representaría un avance para México.