juan.arvizu@eluniversal.com.mxLas puertas están abiertas en el Congreso y las actividades transcurren sin legisladores este viernes 20 de noviembre, la fecha del “puente” que negaron los senadores, porque transcurren tiempos —dijeron la semana pasada— en el que “todos debemos trabajar”.
Los representantes populares laboran a su modo. Desde algún lugar, vía correo electrónico o teléfono, instruyen a sus colaboradores en el Palacio Legislativo, el Caballito o Torre Azul.
Los paladines del esfuerzo, los que votaron en sentido negativo las reformas a la Ley Federal del Trabajo que les enviaron los diputados, a fin de dar como festivo el día del inicio de la Revolución Mexicana, los senadores, no llegaron a sus oficinas.
No obstante, en San Lázaro, desde el miércoles, la mayoría de los legisladores tomó camino.
Los salones de reuniones están vacíos en Donceles 14; en la casona de Xicoténcatl sólo hay frío, algunas secretarias, colaboradores técnicos, e igual ocurre en la Torre Azul panista. Hasta el martes volverán los senadores con sus camionetas, ayudantes, seguidos de solicitantes de favores, con sus diagnósticos de los problemas nacionales.
Por los rumbos del Congreso de la Unión, la quietud está blindada, a prueba de hiperactivos. Este es el segundo día consecutivo en que han podido ir a sus casas, a sus distritos, según dicen, para informar del Presupuesto a sus electores.
El jueves anterior había diputados en un par de comisiones y en la Junta de Coordinación Política, y en algunas áreas de trabajo interno. Y tan-tán.
Un comunicado de prensa, ese jueves refirió que en San Lázaro “continuó el trabajo sin interrupciones”, y que se habían realizado 34 actividades.
Cierto: En esa lista hubo cinco visitas guiadas solicitadas por el PRI, reuniones de las direcciones de Recursos Humanos, Adquisiciones, el Canal del Congreso y del Resguardo del Palacio. Nada qué ver con legisladores.
En ambas cámaras, “bajaron la cortina” las comisiones legislativas, esas en las que diputados y senadores entablan duelos, lápiz en mano, hasta de horas, por aspectos qué agregar, modificar o borrar de iniciativas de ley.
Ese trabajo podrá reanudarse a partir del martes, cuando hayan regresado a la ciudad de México, y puedan atender el rezago que tiene detenidas miles de iniciativas de varias legislaturas, en ambas canchas legislativas.
Las gacetas parlamentarias de las cámaras están hoy desprovistas de citas de comisiones.
Esos paréntesis al acto de legislar es habitual en viernes, para senadores y diputados de todos los tiempos.
La agenda parlamentaria, haya crisis o reparto de excedentes del petróleo, tiene como ejes del trabajo las sesiones del pleno, de martes y jueves.
A veces hay espacio para agendar eventos en viernes, como el de hoy 20 de noviembre, agendado desde hace tiempo, por la Comisión de Festejos del Bicentenario del Senado.
El senador Melquíades Morales Flores y la doctora Patricia Galeana fueron los anfitriones de especialistas de la talla de Javier García Diego, Gloria Villegas Moreno, Adalberto Santana, Arnaldo Córdova y Sergio Guerra Vilaboy. Pero no acudió a oírlos legislador alguno.
En San Lázaro, la actividad relevante de hoy es la sesión de un seminario del Centro de Estudios Sociales, pero esas invitaciones son llamadas a misa, y los diputados no van.
El presidente del Senado, Carlos Navarrete (PRD), tiene cita a conferencia de prensa, en Xicoténcatl, a las 13 horas. Dan las 14 horas y casi a las 15 horas responde preguntas a los periodistas, ¡vía telefónica!
Ha sido un día más del megapuente del Congreso de la Unión. Y falta el lunes.