juan.arvizu@eluniversal.com.mxandrea.merlos@eluniversal.com.mxLa misma palabra contaminó el discurso de tirios y troyanos: “Errata, errata, errata”, y de un cúmulo de errores en el Presupuesto aprobado a las 4:40 hrs se saturó el proceso y cuando dieron las 17 horas, el tiempo de la promesa de arrancar la sesión del pleno para votar el gasto del 2010, no había materia qué aprobar.
Y otra vez, corrieron las horas. Que la sesión se va a las seis, a las siete, a las ocho, a las once. Y en las bancadas no había brújula y todos preguntaban a todos: “¿A qué hora reanudamos?”
Lo único cierto era una fantasía parlamentaria, que esta noche del lunes 15, estaba detenida la sesión del viernes 13 de noviembre, y volvieron a soplar los vientos fríos en San Lázaro, un Palacio envuelto en la incertidumbre.
Primer intento
A las 4:20 horas del lunes, cuando la Comisión de Presupuesto intentaba aprobar el dictamen del gasto para el 2010, el diputado José Narro Céspedes (PRD) fue el primero en mencionar la voz que se convirtió en la palabra maldita de este día, de este presupuesto. Decía que para corregir un error, en un renglón del anexo de carreteras, bastaba, “con una fe de erratas”.
Luis Videgaray (PRI), presidente de la Comisión de Presupuesto, el hombre de Enrique Peña Nieto, en una de las posiciones más importantes de San Lázaro, que tuvo dos equipos de trabajo, uno en Toluca y otro en el Palacio Legislativo, dio la palabra a la diputada Esther Scherman, de pie atrás de él, acompañada de la docena de legisladores priístas de Jalisco.
Expresó la inconformidad de los diputados jaliscienses con los anexos de Carreteras, Salud, Educación, Desarrollo Metropolitano y Cultura, y pidió que se publiquen fe de erratas necesarias para reasignar a donde vale la pena dinero puesto en el renglón equivocado.
Puso como ejemplos equívocos que saltan en el Anexo de Cultura, pues en ese apartado del Presupuesto cayó una Unión Ganadera, la rehabilitación de cinco templos, así como un Palacio de la Cultura con 35 millones de pesos, “que no lo conocemos, no existe, no sabemos su origen ni quién lo plantea”.
Segundo intento
Unos minutos después, a las 4:40 horas fue aprobado el dictamen, y la sesión del pleno que se había supuesto se reanudaría a las 1:30 horas de ese “13 de de noviembre”, de la bitácora del diario de los debates, que en realidad era un día 16 de un puente largo, se fue como promesa de trabajo al amanecer, y luego como una cita a sesionar a las 17 hrs. Pero conforme avanzaba el día de los distintos ramos del presupuesto surgieron erratas. Los duendes del Congreso, que siempre deslizan cambios, ajustes de voluntades particulares y que pasan sobre el interés de quienes han cuidado la composición de un presupuesto, parece que trabajaron en exceso.
Tercer intento, tiempo fuera
Por eso, a las cinco de la tarde, el salón del pleno estaba vacío, y así fue a las seis, y los diputados se preguntaban unos a otros sobre pronósticos de hora y día de la apertura del trabajo, del debate final del dictamen estrella de la Cámara de Diputados.
Pero lo único cierto era esa fantasía de que en San Lázaro se vive aún el viernes 13 y que el frío dominaba ese palacio de las leyes y de las erratas.