Mauricio Merino consideró que por ningún motivo los programas Procampo y ProÁrbol deben desaparecer, aunque demandó su corrección para conjurar el riesgo de que terminen “capturados por los intereses de quienes se han adueñado de la mayor parte de esos subsidios”.
El investigador del Centro de Investigación y Docencia económica (CIDE) advirtió que si estos dos programas desaparecen podrían terminar opciones de “sobrevivencia básica” para millones de campesinos.
Dijo a EL UNIVERSAL que se deben implementar mecanismos que garanticen que estos programas sean canalizados a su población objetivo.
De Procampo consideró que se debe depurar su patrón de afiliados, hacerlos público, precisar quienes son beneficiarios, los predios, las hectáreas y los recursos que reciben.
“Que haya personas que están cobrando en esos programas de manera injusta, incluso contraria a derecho, no quiere decir que también existan millones de campesinos que realmente necesitan esos subsidios... Procampo debe corregir sus distorsiones y sus corrupciones, pero de ninguna manera debe desaparecer”.
“No cerrarlo porque entonces estamos en el peor de los mundos posibles, después de 15 años de dificultades y de desviaciones los que van a terminar pagando son justos por pecadores, en este caso los justos son los millones de campesinos que necesitan ese dinero para sobrevivir, ya no digamos para tener productividad”, amplió.
Sobre la reducción de 8.3% a Procampo, planteada inicialmente el en Presupuesto 2010, dijo que esta asociada a la revisión del patrón que va a llevar a eliminar los subsidios que no necesitan un apoyo.