CULIACÁN, Sin.— Desconocidos dispararon contra dos policías municipales en la colonia Los Pinos de esta ciudad, sin que pudieran repeler la agresión; los uniformados salieron ilesos.
Los dos agentes, cuya identidad se mantiene en reserva, circulaban en la patrulla 1342 sobre una de las calles de la colonia Los Pinos, cuando fueron baleados sin que resultaran heridos durante la agresión, a pesar de que la unidad policiaca recibió por lo menos 60 impactos en la carrocería.
El ataque se produjo tres días después de que en una colonia popular de Culiacán fueron ejecutados dentro de su casa José Ramón Duarte Range, agente de la misma corporación y su esposa, Armandina Félix Martínez.
En Gómez Palacio, Durango, varios hombres que se trasladaban en por lo menos tres vehículos dispararon con rifles AR-15 y AK-47 contra cinco personas que se encontraban en el céntrico barrio El Parralito, causado la muerte de cuatro de ellos.
Las víctimas fueron: Eleazar González Fraustro, de 26 años; Juan Manuel García Ovalle, de 26 años, Salvador Díaz de León Castañeda, de 42 años, y Gerardo Carrillo Reyes, de 22 años, quienes recibieron en la cabeza y el rostro la mayoría de los disparos.
Además, fue reportada la muerte de otro hombre con una herida de bala en la frente, cuando era atendido en un hospital de la ciudad de Durango.
En Guerrero, las autoridades estatales hallaron el cuerpo de un desconocido en el municipio de Petatlán, en la Costa Grande, con al menos cinco disparos en la nuca, otro más cerca de las grutas de Juxtlahuaca, municipio de Quechultenango, atado de pies y manos.
Identifican a ejecutados
La Procuraduría de Justicia del Distrito Federal dio a conocer la identidad de cuatro hombres hallados el sábado en la cajuela de una camioneta abandonada en la ciudad de México, entre los que se incluyó a un presunto jefe del cártel de los hermanos Beltrán Leyva: Héctor Saldaña Perales, El Negro, de 40 años.
Los otros cadáveres son los de Alan Saldaña Perales, de 36 años, hermano de Héctor; Carlos Saldaña Rodríguez, medio hermano de ambos, y César Rodríguez.
A los cuerpos se les encontraron cartulinas que tenía escrita la leyenda “por secuestradores”, según reporte.
De acuerdo con las autoridades, El Negro Saldaña operaba en Nuevo León y había establecido su sede en el municipio de San Pedro, en la zona conurbada de Monterrey, capital del estado . (Con información de Mónica Perla Hernández, Adriana Covarrubias y Enrique Proa Villarreal)