En el viento húmedo y frío de la explanada, o en el aire acondicionado del salón de sesiones, en los pasillos y las oficinas del Palacio Legislativo, ayer, volaban impunes, imparables, la incertidumbre, el desconcierto, las preguntas sin respuestas sobre lo que harán los senadores de la República con la minuta que establece el incremento de un punto al Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Nadie de los priístas, y mucho menos de las otras fracciones parlamentarias, sabía qué ocurrirá con el más conflictivo de los dictámenes del paquete fiscal. Y no tenían reservas en admitirlo. “Lo único cierto es que todo es totalmente incierto”, expresó uno de los legisladores.
“Si te lo jurara con una Constitución o una Biblia quizá no me creerías. Te lo voy a decir de la manera más convincente, con la frase que no permite mentir: ¡me cae de madre que no sabemos absolutamente nada de lo que vaya a pasar!”, manifestó al cronista uno de los diputados del primer círculo del Partido Revolucionario Insistucional , de los que han participado constantemente en casi todas las negociaciones.
En casi todas... porque la realidad es que los diputados del Revolucionario Institucional, ya no participan en la comisión que se formó el domingo para que, teóricamente, en ella estuviesen representantes de ambas cámaras, al tanto de lo que se dialoga.
“No tiene caso, ya dijimos lo que teníamos que decir, ahora la pelota, la decisión está en el recinto de Xicoténcatl”, señaló la misma fuente.
En todo caso, la que hasta ayer parecía será una decisión final del grupo priísta en San Lázaro, es que si los senadores tiran el aumento al IVA, y regresan ese dictamen y otros a San Lázaro, ya no intentarán volver a modificarlo. Es decir, en ese caso, en la Cámara de Diputados el PRI se aliaría con el PRD, pero si se mantuviera el punto porcentual agregado a ese impuesto, la alianza en la votación en el Senado sería con el PAN.
Ése, sin duda, el tema que inquietaba, que era el motivo de las conversaciones, de las llamadas telefónicas, de las especulaciones. Muchos eran los legisladores cuyos cuerpos estaban en su recinto pero con el pensamiento en la Cámara de Senadores.
De cualquier modo, en la sesión se hizo manifiesta la crítica de la oposición al presidente de la Mesa Directiva, Francisco Ramírez Acuña, pues como lo comprobó con el reglamento y la versión estenográfica el priísta Felipe Solís Acero, el panista y ex gobernador de Jalisco se extralimitó en sus funciones al dar por cumplida la obligación del secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón.
Por eso, se reiteró, se le volverá a citar al secretario de Trabajo.
En la tribuna, el petista Gerardo Fernández Noroña, recomendó a los panistas que revisen su actitud pues, dijo, dañan la imagen de la Cámara de Diputados. Les hizo enojar al pedirles que mejor se dediquen a hacer galletitas y no política.
Cuando se levantó la sesión del pleno, en San Lázaro, ahí, y en el patio del Congreso de la Unión, y en todos lados, seguían en su vuelo la incertidumbre, las preguntas sin respuestas.