La desintegración de una célula del cártel de los hermanos Beltrán Leyva en Cuautitlán Izcalli, en el estado de México, puso al descubierto la participación de policías locales con ese grupo criminal. Sobornos, secuestros, ejecuciones, filtración de información y hasta servir de “muro” a narcotraficantes, fueron algunas de las actividades que confesó desarrollar el policía municipal Carlos Alberto Rivera Valentín, junto con varios de sus compañeros y jefes.
Detenido en marzo pasado, Rivera Valentín trabajó “sin problemas” los primeros siete años de su carrera como oficial de la policía municipal en ese municipio mexiquense. Pero en febrero de 2008 reencontró a un ex compañero policía, Rigoberto Olvera García, El Rigo, quien sin modestia alguna le dijo: “Me va de maravilla”. Y le contó su secreto: “Me dedicó a vender droga”.
“En realidad, El Rigo era sicario de El Cabiño”, cuyo nombre verdadero es Ricardo Mendoza Román, identificado como el principal narcomenudista de esa zona. En ese encuentro se definió el destino que ahora enfrenta Rivera Valentín en la prisión. “Lo que tienes que hacer es que cuando estés trabajando infórmame de los operativos del Ejército, AFI o la policía estatal”, le dijo su ex compañero y a partir de ese día recibió un celular con el que tenía la obligación de reportar movimientos de esas corporaciones.
“La droga que llegaba a Cuatitlán Izcalli venía de los hermanos Beltrán Leyva. El encargado de traerla era El Güero o El Camarón, quien dependiendo de cómo esté la venta o los operativos policiales trae un kilo a la semana y se la entrega a El Cabiño a las afueras de Mundo E y de la funeraria Gayosso, dentro de una bolsa envuelta como un regalo, y a cambio éste le entregaba 350 mil pesos en efectivo”, confesó otra de las detenidas, una hermana de El Rigo de nombre Laura Olvera García, quien vendía y distribuía droga además de llevar la contabilidad del grupo criminal.
En realidad, según relató a los fiscales Rivera Valentín, con esa mujer y su hermano comenzaba la red de infiltración en la corporación, en la que presuntamente participaban el jefe de la corporación, Jaime Becerra García; los policías Felipe Hernández Mendoza, Pedro Taide Zamora Salazar, Alí Villena Flores, Juan Javier Garay Soberanes, Salvador Reyes, Felipe Antonio Pascual Cervantes, Édgar Ruiz de Jesús, Luis García Oceguera, Luis Sánchez Fábila, Pedro Sánchez Patlán, María Esther Rojo, Verónica Santos, entre otros oficiales.
El Rigo fue ejecutado y al El Cabiño lo levantó y desapareció un ex cómplice identificado como El Comandante 8, todos los policías municipales detenidos se encuentran internados en el penal de El Rincón, en Nayarit, de acuerdo con el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/91/2009. Todos los oficiales detenidos negaron su participación en las acusaciones. Además del policía municipal Rivera Valentín, la hermana de El Rigo también involucró con la organización criminal a varios de uniformados, a los que, dijo, les pagaba cantidades que iban de los 2 mil hasta los 4 mil pesos semanales o hasta quincenales.