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Esto se va a poner peor antes que mejor

50% en EU no cree en la guerra contra el narco, pero el gobierno sigue porque otra mitad está a favor: experto
Esto se va a poner peor antes que mejor

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Sábado 24 de octubre de 2009 Evangelina Hernández e Ignacio Alvarado | El Universal
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politica@eluniversal.com.mx

“Las estadísticas dicen que 46% de los norteamericanos ha probado la mota. Casi la mitad”. Es el diagnóstico del fracaso referido por Howard Campbell, profesor investigador de la Universidad de Texas en El Paso. El testimonio del territorio que ha perdido ese país en su lucha contra las drogas.

“Existe en Estados Unidos una gran masa de gente que no cree en esta guerra. Pero el gobierno sigue porque la otra mitad está totalmente a favor. Es un futbol político. Sin embargo, el discurso político está muy alejado de la realidad que vivimos aquí en la frontera”, agrega.

La evidencia del fracaso existe en casi cualquier ciudad fronteriza, el primero de los escalones que sigue la droga en su travesía hacia el norte de Estados Unidos.

En Laredo, el alcalde Raúl Salinas dice que el aumento en el consumo ha sido imbatible durante la década y ha tocado hasta a estudiantes de primaria.

“El aumento no solamente sucede en escuelas superiores, existe en High School y también en Junior High y en las escuelas primarias. Eso me molesta mucho, porque ahora los que se están convirtiendo en adictos son más jóvenes”, expresa el funcionario.

Rusty Fleming, documentalista y experto en seguridad fronteriza radicado en Dallas, Texas, considera que el consumo de drogas es el motor que impulsa la guerra, “mientras no se haga un esfuerzo por reducir el uso de los narcóticos en Estados Unidos, esta batalla seguirá sin tener sentido”, acota.

Externa su decepción y señala: “El problema no es mejor ahora que hace 20 años, de hecho, es peor. Los consumidores de drogas son más jóvenes y más violentos. La metanfetamina, mariguana, cocaína y heroína son más baratas, más fáciles de conseguir y más potentes que nunca en la historia de nuestra nación”.

En ese mismo sentido, en Eagle Pass, Texas, el jefe de policía, Antonio Castañeda, hace referencia el dominio criminal que ejercen las grandes pandillas, los grandes monopolizadores del tráfico de drogas y armamento que existen en Estados Unidos.

“Ahora esos chavos ya están extendiendo sus brazos a los pueblos chicos”, dice. “Hace poco acaban de arrestar a dos muchachos en un cateo que hizo el gobierno federal en contra de cómo 16 miembros de la Mexican Mafia que estaban involucrados en demasiados asesinatos en pueblitos chiquitos de los alrededores, como Ugalde, Hondo y Carrizo”.

La eficacia del narcotráfico devasta a comunidades enteras, como La Española, el valle que se extiende al norte de Santa Fe, cerca de los límites territoriales con Colorado.

La violencia doméstica, el robo y la pobreza alcanzan niveles extraordinarios, debido a la adicción de buena parte de sus residentes, dice Chris Valdez, sargento de la Policía Estatal. Es el saldo de la guerra perdida, sintetiza.

“La droga que hay, usted sabe, la heroína y la cocaína, está viniendo por México. Pero no sé. Es como decir que todos los problemas de drogas que hay en Colorado vienen de La Española. Es lo mismo: vienen de México, pero nomás pasando”, agrega.

La lucha antidrogas no se pierde sólo por cuestiones de errores de estrategia, sino porque también existe corrupción, sostiene el sargento. “Si no le ponemos atención a lo que está pasando ahora, se me hace que se va a poner peor antes de que se ponga mejor”, advierte.

Fleming sintetiza que el tráfico de narcóticos sólo está limitado por la imaginación de los contrabandistas. Ya sea en pequeñas bolsitas, en automóviles, en contenedores, las drogas siguen en manos de los consumidores norteamericanos, a pesar de que hace 40 años el presidente Richard Nixon declarara el inicio de la “guerra contra el uso de drogas” en Estados Unidos, a las que denominó el “enemigo público número uno” de la nación.

En su discurso de entonces Nixon advirtió a los estadounidenses: “Si no podemos destruir la amenaza que representan las drogas para América, entonces ellas nos van a destruir a nosotros”. El riesgo, dice Fleming, es que en estas cuatro décadas no hemos dejado de ser el país más consumidor de drogas en el mundo”.



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